Los más infelices, los peor tratados

CARLOS MAGGI

En el Congreso de la Educación organizado por el "Colegio Elbio Fernández" y la "Sociedad de amigos de la Educación del pueblo", (la institución más gloriosa del Uruguay), tuve el honor abrir el acto y dije muy pocas palabras, las suficientes para sentar una tesis: la educación masiva de los jóvenes importa mucho más que las diferencias partidarias y aún más que las peores confrontaciones armadas que hemos padecido.

Y pude probarlo con un ejemplo. Terminada la dictadura, en 1985, el ex comandante del Ejército, el general Hugo Medina y un ex tuparamaro, dirigente de la guerrilla urbana, Mauricio Rosencof, fundaron una institución llamada "Inpan" (Infancia Patrimonio Nacional) para atender a los niños pobres de las escuelas que no tenían cocina; y así trabajaron juntos, hasta el día de la muerte del general.

Ahora sucede que cayeron sobre nuestro país las peores noticias de las cuales tengo recuerdo, todas vinculadas al abandono en el cual se "forman" la mitad de nuestros jóvenes.

- La enseñanza pública del Uruguay ha perdido su calidad a tal grado, que en el total de los estudiantes uruguayos de 15 años, el 42% no tiene los aprendizajes básicos necesarios para integrarse a la sociedad.

- Uruguay se ubica en el cuarto lugar entre los países con mayor nivel de repetición.

- Y lo peor: hay una intolerable diferencia de educación según el contexto sociocultural.

En el contexto desfavorable 68,4% de los alumnos de 15 años están por debajo del umbral de competencia.

Estas comprobaciones, que nadie pudo desmentir, constituyen algo peor que una derrota militar. Las guerras pasan; esto compromete el futuro indefinidamente.

Han pasado diez meses y no hay noticias de ningún cambio. Han aparecido sí, un conjunto de críticas puntuales que van dando la medida del desastre (desastre es una palabra náutica: des-astre es perder los astros que en la navegación de altura, guían a los navegantes).

Nuestra pésima enseñanza pública no tiene quien la oriente ni quien la controle.

En la Universidad de la República se oyen testimonios terminantes. Decanos de varias facultades mostraron su preocupación por el nivel académico cada vez más bajo de los alumnos que ingresan a la Universidad.

El decano de la Facultad de Ingeniería, Héctor Cancela, advirtió sobre los preocupantes resultados de la prueba diagnóstica que realiza esa institución a los alumnos:

- El 81% no logró "identificar la idea central de un texto".

Menos del 3% de los estudiantes entran con los conocimientos que la Facultad considera necesarios.

El estudio mostró que solo 2,3% de los alumnos tuvieron calificaciones satisfactorias en las cuatro áreas evaluadas: matemática, física, química y comprensión lectora.

El decano de la Facultad de Ciencias, Juan Cristina, comentó que de 415 alumnos que ingresaron en 2011 a la carrera de Biología, 300 no lograron superar las pruebas del primer semestre.

- Con estos niveles en la actividad científica es muy difícil mantener el ciclo económico positivo, concluyó.

La Facultad de Ciencias creó una prueba diagnóstica obligatoria para los alumnos que ingresan. La Evaluación Diagnóstica de Conocimientos y Habilidades (Edich) se aplica en las áreas de matemática, física, química y biología, y los resultados han empeorado año a año. El decano dijo:

- "Un país desarrollado tiene el 2% de la población económicamente activa dedicada a la investigación y desarrollo, mientras que nosotros no llegamos al uno por mil. Si no tomamos cartas en el asunto creo que es clara la problemática que vamos a tener".

Una crítica interesante y útil para medir la ineptitud de las autoridades, refiere a los inmuebles. Las cosas por ser materiales están ahí y no caben discusiones, ni excusas: están ruinosas por falta de mantenimiento.

Un sindicato de profesores de secundaria (Fenapes) denuncia a las autoridades y nombra casos concretos asombrosos, irritantes.

A pesar de que a partir de 2005 hubo un aumento presupuestal importante en el área de inversiones, las obras no se ejecutan ni por asomo en los tiempos y la planificación establecidos.

Hay desidia y mal manejo de esta situación por parte de la administración.

Pablo Mieres (Partido Independiente) saca conclusiones acertadas:

- La educación fue, por lejos, el sector del país que ha recibido más recursos en los últimos siete años.

El compromiso del Frente Amplio de destinar el 4,5% del PBI a la educación, sumado al potente crecimiento del PBI en estos años, han determinado que la disposición de recursos en ese sector fuera realmente muy importante.

Por eso es sorprendente e inaceptable la actual situación de gravísima crisis de la infraestructura edilicia de la enseñanza pública.

Hay recursos y, sin embargo, la situación da vergüenza ajena; es de carácter catastrófico. No hay excusas que puedan justificar este desastre.

El sistema ni siquiera tiene la capacidad de resolver los problemas físicos, locativos y mínimos de funcionamiento.

Liceos clausurados porque se cae la mampostería, establecimientos educativos que presentan riesgos por el mal estado de las instalaciones eléctricas, porque se llueven o por la falta de seguridad de los edificios.

COMENTO: Es verdad y se dijo sinceramente, que lo que importa más que ningún otro problema es: educación, educación educación.

Y el hecho innegable es: que el sistema ha fracasado; y en consecuencia debe ser sustituido.

La Constitución manda que "la Enseñanza Pública Superior, Secundaria, Primaria, Normal, Industrial y Artística, serán regidas por uno o más Consejos Directivos Autónomos."

Este artículo impone el colegiado para los órganos docentes a los cuales les concede autonomía.

Suprimido el sistema que no sirve, todo consiste pues, en crear una nueva estructura más eficaz, dentro de la cual la autonomía funcione coordinada y no independizada; que tenga transparencia, que publique sus resultados; y sobre todo, que goce de una estructura normal: que responsabilice a los integrantes de los consejos por lo que hacen y por lo que dejan de hacer (por omisión o por ineptitud).

Todo trabajo se puede medir por sus resultados y nada impide que el país cuente con órganos de control (una inspección permanente) que evalúe y que mantenga bajo vigilancia lo actuado por estos entes autónomos.

Autónomos, pero no, descontrolados, con carta blanca para dejar de cumplir sus cometidos o despreciar las obligaciones que la ley les impone; un vicio clamoroso que estamos contemplando impávidamente.

Resultados catastróficos y desidias colosales han quedado a la vista.

Ningún derecho y mucho menos, ningún cometido puede quedar libre de todo control, como ha sucedido con nuestra enseñanza pública.

La calamidad está ahí y hay que aniquilarla. Para todo lo vinculado a la cultura, están las dos palabras de Leonardo da Vinci: "Ostinato rigore".

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