Las barbas en remojo

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MARTÍN AGUIRRE

La historia reciente parecería obligar a una mayor prudencia. Sin embargo, la reacción de los jerarcas uruguayos ante los sucesos en torno a la expropiación de la empresa YPF a la española Repsol en Argentina, ha resultado optimista y hasta complaciente. El primero de todos, el Presidente Mujica, quien a la salida de una comida se despachó ante la prensa con una batería de palabras, de esas que quedan para el recuerdo. "Nuestra solidaridad en las verdes y en las maduras. No nos gusta el prepo de la Europa rica, porque lo usan con ellos y mañana con nosotros. ¡Guambia!", sostuvo el mandatario.

Pero la proverbial falta de diplomacia presidencial parece hasta menos grave que la reacción de otros importantes dirigentes del gobierno. Por ejemplo el director de Energía, Ramón Méndez, dijo: "no creo que esta medida tenga impacto sobre nuestra región. Si lo tiene, creo que será exclusivamente sobre Argentina. No visualizo que esto tenga impacto negativo sobre Uruguay, sino todo lo contrario". Y el senador Daniel Martínez, quien elogió la medida señalando que "es muy importante que el Estado se posicione en el control de la producción de petróleo, un bien estratégico".

El que aportó una cuota de sensatez en esta reacción oficial fue el presidente de Ancap, Raúl Sendic, quien se mostró muy preocupado por el hecho de que una empresa susbsidiaria de YPF es la encargada nada menos que de las obras en la refinería de La Teja. Además alertó sobre la situación en que podían quedar las áreas de prospección otorgadas a YPF en Uruguay, y el destino de las inversiones de Ancap en Argentina, donde dijo que ya han recibido presiones para que detallen sus planes de inversión.

Es claro que la ciclotímica relación de los argentinos con sus empresas públicas es cuestión interna de ese país. Sin embargo hay aspectos que aportan un necesario contexto para el análisis. La privatización de esa empresa se dio en el gobierno democrático de Carlos Menem, el cual fue luego reelecto dos veces. La empresa Repsol pagó US$ 15 mil millones por YPF, y durante los 12 años siguientes invirtió en la misma otros US$ 20 mil millones. Y la empresa pasó de ser un desastre económico a tener ganancias y lograr producción récord, hasta que las políticas de subsidios y controles de precios impulsadas por los gobiernos Kirchner, sumada al ingreso forzado de socios locales a costo de la misma empresa, comenzaron a desdibujar la ecuación. Esto sin ignorar lo que el economista catalán Xala i Martin ha llamado "la arrogancia de los empresarios españoles de la época del pelotazo, nuevos ricos engominados que daban lecciones de gestión por todo el mundo".

Ahora bien, pensar que en el año 2012 se puede enviar a la policía a desalojar a los ejecutivos de una multinacional europea de sus oficinas sin que esto implique consecuencias negativas parece casi una ingenuidad. Y si eso es grave para un país grande y rico como Argentina, que el presidente de un país como Uruguay lo apoye públicamente, parece rozar lo temerario. Es verdad que los países tienen derecho a expropiar y que el derecho de propiedad tiene límites. Pero al menos en Uruguay la constitución exige para ello que se dé una "justa y previa" compensación, algo que está lejos de verse ocurrir en el caso argentino. Por otro lado, casi tan audaz como la postura de Mujica, resulta la de los dirigentes que creen que esto puede beneficiar a Uruguay de alguna manera. Se trata de una medida que desata una alerta mundial, y que hará que cada inversionista mire con lupa antes de poner un dólar en nuestra región. Y particularmente en el área energética, uno de los mayores cuellos de botella que tiene nuestro país para sostener su crecimiento. ¿En qué quedan todos los proyectos conjuntos energéticos? ¿Cómo afecta esto el clima de inversión en el Mercosur en general? Viendo la enorme repercusión que ha tenido el tema en Brasil, parece absurdo que desde Uruguay se diga que no tendrá impacto. Por ejemplo, un reciente editorial del diario Folha de San Pablo afirmaba que "la expulsión de los ejecutivos españoles, truculenta y mediática, fue un manifiesto peronista-bolivariano. Una mezcla de alto octanaje de la cual Brasil se debe alejar".

Pero hay más. Muchos expertos señalan que la decisión argentina tiene como causa real los problemas para controlar el precio de la moneda que viene enfrentando el gobierno. Un reciente informe del diario chileno El Mercurio señalaba que debido a los problemas financieros ocultos, la moneda argentina tiene un retraso económico de entre un 30 y un 40%, y que el dólar debería cotizar a 7 pesos, en vez de los 4,5 que muestran las pizarras hoy. En ese informe, el reconocido economista Arturo Porzecanski alerta que "probablemente en 2013 o 2014 habrá un quiebre total en el modelo y deberán tomar medidas más ortodoxas o entrar en cesación de pagos".

Todos aspectos que parecen traer a la memoria episodios de triste recuerdo y que deberían generar en nuestros gobernantes una reacción de alerta y preocupación, en vez de la relajada complacencia que parece embargarlos hoy.

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