WILFREDO PEREZ
Cuando El País publicó un espléndido suplemento dedicado al centenario de Masoller y a la muerte de Aparicio Saravia, realizado sobre informes e investigaciones del periodista Alfonso Lessa, se incluyó una nota titulada "Los momentos finales de la revolución y un acuerdo de paz rodeado de polémicas", donde se refiere a la posición de Juan José Muñoz.
Aquellos momentos eran de incertidumbre en las filas blancas y esos soldados civiles que habían estado como un solo hombre bajo el mando de Aparicio, ahora aparecían perturbados, algunos en favor de la paz y otros por seguir combatiendo, lo cual reflejaba, por otra parte, esa transparente verdad de todos los tiempos, cuando en horas tan cruciales, los blancos no se guardan nada.
Por eso se produjeron disidencias que no pasaron a mayores, pero de cualquier manera son parte de esa transparente historia del Partido Nacional. Vayamos, entonces, a la transcripción de la nota aludida:
"El final de la revolución y en particular la paz suscripta con el gobierno quedaron envueltas en la polémica. Una parte de los revolucionarios culpó a uno de sus jefes, Basilio Muñoz (h), de haber aceptado las bases del gobierno sin contrapropuestas y sin el asentimiento de los demás jefes".
"Uno de ellos fue Juan José Muñoz, `el prestigioso jefe de la División Maldonado que tan activa parte tomó durante la guerra`, según lo presentaba el corresponsal del diario La Tribuna Popular, que lo entrevistó en Nico Pérez, luego de Masoller y en pleno proceso de desarme..."
"Entre otros temas, Muñoz relató la propia batalla de Masoller y el desconcierto que siguió a la herida de Aparicio". A continuación sigue la nota de La Tribuna Popular: "Herido el General en el anochecer del día primero se me nombró generalísimo del ejército al día siguiente pero no considerando mis hombros lo suficientemente robustos como para cargar con tan grave peso, presenté a pocas horas de mi nombramiento, voluntaria renuncia de tan elevado cargo, explicando a mis compañeros mi resolución por esa causa. Aceptada ésta, se acordó la formación de un triunvirato y se llevó a cabo constituyéndolo el coronel González, Basilio Muñoz (h) y yo".
La acción de este triunvirato fue casi nula y derivó, para una dirección firme, en nombrar generalísimo a Basilio Muñoz (h).
"En la misma entrevista -continúa la nota- el jefe blanco detalló las confusas circunstancias en las que se formalizó la paz. El día 24 de setiembre -cuenta Muñoz- tuvimos las primeras noticias de haberse celebrado la paz, pero no era noticia oficial, sino un simple rumor, llegado al campamento. En esto nadie creyó pues nada se sabía ni nadie había sido comunicado. Basilio había procedido por su cuenta por sí y ante sí, creyéndose sin duda con autoridad suficiente para proceder personalmente. Esta fue la primera paz que se hizo".
"-¿De modo que hubo una segunda?, ¿dos paces?
-Sí señor, la primera que se pudo llamar la paz de Basilio y la que firmamos ahora nosotros que es la Paz del Ejército".
Sin entrar en esa polémica de tal o cual Paz, digamos que tanto Juan José Muñoz como Basilio Muñoz (h) son ambos merecedores del más amplio reconocimiento del Partido. La paz llegó, como ya hemos explicitado en notas anteriores y los dos Jefes siguieron brindando al nacionalismo y al país, ahora un invalorable servicio cívico.