Carlos Maggi
La mayoría de los sectores del Frente Amplio y los delegados de base de la coalición de izquierda, no ocultaron en la sesión de la Mesa Política, su malestar ante la decisión de los grupos astoristas, que formaron un Frente dentro del Frente.
El candidato a la vicepresidencia Danilo Astori, encabezó el acto fundacional; y en horas de la tarde, el tema fue analizado por varios grupos en la Mesa Política. Los delegados de los sectores MPP, Partido Comunista, Vertiente Artiguista, Partido por la Victoria del Pueblo y de las bases, señalaron que no se podía evitar "un hecho consumado", pero dejaron conocer su molestia.
El nombre del primer líder de la coalición, el general Líber Seregni, no debiera ser usado con fines electorales, es un abuso usar nombres propios, creo que dijo el representante del FIDEL.
"Seregni es patrimonio de todo el Frente", se oyó decir.
Lilí Lerena de Seregni que puede hablar por su esposo, tiene marcadas preferencias por Danilo Astori. A ella no le ha de haber caído mal, que recordaran y se honraran con el nombre del general.
El único discurso del mitin (muy breve, seis minutos) estuvo a cargo de Danilo Astori. Se hizo un repartido del texto y eso me permite extraer seis pequeños fragmentos, que al ser aislados y aproximados componen un mensaje categórico.
Insistió Astori en esas tres páginas tamaño carta, pegando con la misma idea, seis veces:
1) Ser de izquierda es tener los pies bien plantados en la tierra de nuestra propia identidad y nuestra historia; y la cabeza en los grandes sueños de justicia, de Líbertad y democracia.
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2) Somos frenteamplistas, esa es hoy nuestra principal identidad política, desde su nacimiento, con el liderazgo del general Seregni, en la batalla contra la dictadura, en la salida democrática.
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3) Queremos ser constructores de un país cada día más democrático.
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4) El Frente Líber Seregni no es sólo la imprescindible reivindicación de la figura del general del pueblo, el valiente promotor de ideas y combatiente indoblegable por la Líbertad y la democracia.
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5) No somos una alianza electoral, queremos ser un espacio político renovado, respetuoso de las diferencias en democracia.
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6) No nos ponemos límites en la audacia de nuestras metas. Siempre en democracia.
Esa insistencia que machaca en democracia, más allá del buen estilo con el cual suele escribir Astori; y se hace muy significativa.
Cuando la órbita de los astros en el cielo muestra una alteración coherente, los astrónomos pueden localizar un cuerpo celeste que no han llegado a ver; pueden calcular la gravitación de su masa y aún su recorrido.
Así, del mismo modo, Mujica que no fue nombrado en ningún momento, está vivamente presente en el discurso que seguramente fue muy revisado y sin embargo, se lee deformado por un bordón muy notorio que va contra Mujica.
Ese defecto en la prosa se convierte pues, en un testimonio vehemente; habla de la angustia que conmueve a Danilo Astori y a quienes lo siguen: la democracia necesita quien la defienda.
Lo trágico es que las fuerzas políticas, reunidas bajo el nombre de Seregni, saben que no pueden contener el poder del presidente. Estamos en medio de un continente donde eso sucede.
Por supuesto, ignoran los miembros del Frente Seregni, como todos nosotros, qué sucederá si el candidato frentista se instala en el sillón presidencial y abusa de su poder; y sufren desde ahora esa vicisitud, por eso se juntan.
La insistencia desmedida sobre el punto mide la preocupación; si tanto la defienden ha de ser porque sienten que está en peligro.
América del Sur enseña que no es difícil para un presidente legal destrozar mediante pequeños ataques, los mecanismos y contrapesos que contiene nuestro régimen constitucional presidencialista. Se trata de un mal endémico.
En los primeros años del siglo XX, esta misma angustia amargó a don Pepe Batlle.
Domingo Arena, su principal colaborador, afirmaba en El Día (17/5/1913):
- "Batlle cree que la sangre que se ha derramado a torrentes se ha derramado casi siempre por culpa de los presidentes o por culpa de la ambición presidencial.
Batlle vive permanentemente obsesionado por una pesadilla: el país juega su suerte toda en cada elección presidencial.
Todos los progresos conquistados a fuerza de tantos sacrificios, pueden perderse un día, por la elección de un mal Presidente."
COMENTO: El Uruguay conoce su historia reciente: padecimos una dictadura, encabezada por un presidente sin convicción democrática.
Don Pepe Batlle había dicho:
- "Cada cuatro años se juegan a sol o número los destinos de la República, poniéndolos a merced de la voluntad, sana o enfermiza, bien inspirada o no, del ciudadano a quien se confía la primera magistratura."
COMENTO: Cualquiera entiende que estas venerables transcripciones son cosa del pasado. Y es verdad; hasta ayer nomás eran recuerdos de un tiempo ido; música para la noche de la nostalgia. Pero no.
Estos preciosos vejestorios verbales, serían museo si no estuviera sucediendo la historia de Bolivia, Honduras, Ecuador, Argentina, Venezuela; si no se escuchara la voz de Astori repitiendo sin cesar que "su" compromiso con la democracia es irrenunciable. Necesita contrastar.
Astori está sintiendo que "quien alcance la jefatura de la Administración nacional, absorbe la suma del poder público y no tiene más límite de acción que los dictados de su conciencia" (Manifiesto del Partido Nacional, 1907). Astori es la viva luz amarilla de una advertencia.
Hace muchas notas que apunto indicadores inquietantes; ninguno tan inquietante como la creación del Frente Líber Seregni. Están locos sus fundadores o sucede que ellos ven de cerca el fenómeno y perciben antes que nadie, una amenaza que se cierne, sobre el país.
Para que tanta gente sienta que importa más que nunca atender a la democracia, es necesario que en el aire flote la posibilidad de que alguien con mucho poder, quiera atentar contra ella. En consecuencia, el Frente Líber Seregni marca su perfil vigorosamente. Pero ese frente es débil. Astori sabe que el viento que le sopla a favor, es provisorio; de una plumada el Presidente puede apagarle el candelero y él pasa a ser un senador más, en minoría.
El discurso de Mujica (un hombre elegido en las elecciones internas por gran mayoría) es cada vez más vago; cada vez dice menos y más agrava la intranquilidad.
El nominado para Ministro del Interior, el señor Bonomi anuncia que se necesita duplicar el gasto destinado a la policía (y pienso que tiene razón) pero en medio del actual desconcierto, más de uno se pregunta ¿Para qué? ¿para qué se necesita duplicar el gasto destinado a las fuerzas de represión? El clima electoral ha llegado a tal grado de suspicacia que la gente se siente dos veces insegura: porque no la cuidan o porque la cuiden demasiado.
No hay derecho a presumir intenciones. Pero tampoco hay derecho a mover grandes multitudes, sin explicar, ni darse a entender. Y lo más grave: la alarma que crece, no viene de los opositores a Mujica, viene de sus propios votantes.