¿La mejor hora de Milei?

Los argentinos están acostumbrados a la capacidad del presidente Milei para sorprender. Arribó al poder a partir de una base legislativa previa de ¡dos diputados! (él mismo y su actual vicepresidente), conquisto la presidencia en poco tiempo, casi impensadamente, a partir de su propuesta de revolución económica liberal y con un discurso fuertemente antipolítico.

Paradojalmente, si bien muchos de sus objetivos económicos están encaminados, a solamente dos años de haber conquistado el poder, sus últimos logros han sido en el campo donde su orfandad era manifiesta: el político.

Si bien mucho es lo que se ha avanzado en materia de cuentas públicas, equilibrio fiscal, tipos de cambio, reformas estructurales, los efectos de esta política enérgicamente llevada a cabo, ha generado sus obvios costos sociales. A pesar del crecimiento económico registrado en el ultimo año, dicho incremento se centra básicamente en sectores tales como el agro, la minería y sobre todo en el energético, de menor demanda relativa de ocupación. Simultáneamente, las caídas en la construcción, la inexistente obra pública, y la apertura importadora se dan en areas que más mano de obra demandan, determinando el derrumbe del consumo, y afectando directamente al comercio e industria.

En este contexto tiene lugar el escenario contradictorio señalado màs arriba: a dos años de su inicio ha dado prácticamente una vuelta de campana.

El gobierno ha logrado concretar éxitos resonantes en lo político, y las luces de alerta se han encendido en cuanto a su presente (su futuro puede ser muy promisorio) en el campo de la economía. El contexto político muestra al partido de gobierno prácticamente en soledad, frente a un kirchnerismo debatiéndose en sus conflictos internos y carencia de rumbo, y al resto de partidos, vegetando en una lenta agonía con permanentes desgajamientos.

A su vez, se suma un cambio de actitud del propio oficialismo, desde una pretèrita renuencia para negociar o realizar concesiones, manifestada en los dos primeros años de gobierno, a una mayor aptitud dialoguista.

A partir de su triunfo en las elecciones de octubre de 2025, ha obtenido un virtual dominio de ambas càmaras, que si bien no le otorgan aun una mayoría propia, con el apoyo de aliados, impensables años atrás, ha concretado logros resonantes en los últimos días:

- ratificación del acuerdo UE-Mercosur

- la ley de baja de la edad de imputabilidad para menores

- ley de reforma (denominada “transformación”) laboral

- ley de glaciares, fundamental para la actividad minera y para las provincias.

Todos ellos trascendentes triunfos institucionales.

Mirando hacia adelante, también extrañamente, el pasado sigue siendo el gran soporte del Gobierno. Todas las encuestas de opinión dan cuenta que, a pesar de los difíciles momentos actuales, para un gran sector de los argentinos, se destaca un mayoritario deseo de no volver atrás, luego de décadas de estancamiento, con un expectante acompañamiento en el camino emprendido, aun cuando no exento de incertidumbre.

Es de desear que ese anhelado futuro pueda, màs temprano que tarde, concretarse .

Que asi sea!

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