Algunos socios de la coalición de gobierno parecen nerviosos. Les inquieta las elecciones, pese a que aún faltan tres años. Y están muy sensibles a todo lo que dice el Frente sobre el gobierno, que es mucho e incesante.
Por momentos parecería que quieren parecerse a la oposición y olvidan que llegaron al gobierno para hacer algo muy diferente.
A algunos les preocupa que se diga que no hay espacio para incrementar el gasto en la Rendición de Cuentas de este año. Olvidan que este gobierno debió volcar muchos recursos para abordar urgentes temas sanitarios y sociales cuando estalló la pandemia y que a causa del impacto global causado por la guerra, anticipó un aumento a jubilados y empleados públicos en su intento de neutralizar una inflación que da trabajo contener. Pese a ello, sus recursos son finitos y eso sus socios deben entenderlo.
Otro hecho que llamó la atención fue que la ministra Irene Moreira, a cargo de la cartera de Vivienda, está incorporando gente nueva, de su confianza, que pertenece a un subgrupo que la ministra está armando dentro de Cabildo Abierto.
Su jefe de gabinete, Gonzalo Reisig (teniente coronel retirado e integrante de Cabildo Abierto), renunció a su cargo por entender que ya no era de “extrema confianza” de la ministra. Según lo publicado por la prensa, otros jerarcas están pensando hacer lo mismo. Mientras tanto la ministra convoca a gente de su nuevo sector.
Estos movimientos ocurren cuando se pone en marcha el programa para regularizar los asentamientos, una de las prioridades planteadas por el presidente Luis Lacalle Pou.
Se sabe poco de los cambios hechos en el ministerio, pero alcanza para encender una luz de advertencia.
Es natural que un ministro cuente con gente de su confianza. Pero eso se hace en un contexto donde se cuida el equilibrio dentro del partido y dentro de la coalición, encuadrado además en la estrategia general del gobierno.
Hay grupos que en su intento de marcar perfil dentro de la coalición, parecen acercarse a sus adversarios frentistas.
Estas designaciones, en cambio, parecerían dirigirse a convertir el ministerio en un base de lanzamiento para el nuevo sector de Moreira. De ser así, no parece un procedimiento prolijo.
Recuerda a como funcionaba el Mides en la época que gobernó el Frente Amplio. Era un ministerio con enorme autonomía, coptado por uno de los grupos del Frente, donde se hacía y deshacía según el gusto de la ministra y cuya gestión procuraba réditos políticos internos.
No era lo mismo, pero algo similar buscó en su tiempo el MPP con la estrategia de colocar a su propia gente en puestos claves del Estado.
Las señales emitidas desde el Ministerio de Vivienda no son exactamente iguales a las del Mides de aquella época, pero de seguir en esa línea habrá quienes le encuentren sospechosas semejanzas.
Esto no debería estar ocurriendo y ni siquiera insinuándose. Muchos votantes de la coalición dirán, con razón, que no fue para eso que se votó a la coalición; no para que se hicieran cosas parecidas a las que se hacían antes.
La campaña en defensa de la Ley de Urgente Consideración reforzó la coherencia y energía de la coalición de gobierno. Sin embargo, no había terminado la celebración por los resultados, cuando ya algunos socios comenzaron a tomar posturas desconcertantes.
Llamó la atención lo dicho por Ciudadanos, del Partido Colorado, cuando se conocieron las sugerencias que el Frente Amplio le hizo llegar al gobierno.
Los dirigentes de Ciudadanos se enojaron porque esas propuestas (o al menos algunas) eran parecidas a las que ellos mismos le presentaron al presidente semanas antes.
La actual situación uruguaya está encadenada a una compleja realidad mundial, producto de la resaca de la pandemia y del impacto generado por el intento ruso de conquistar Ucrania. La inflación está pegando al mundo entero, incluidos los países ricos. Hay problemas de abastecimiento de alimentos y su escasez los encarece. Al complicarse la llegada de combustible y gas ruso a Europa, habrá un rediseño en la forma en que el resto de mundo acceda a esos fuentes de energía y eso seguirá afectando la cotización del petróleo.
En este contexto, ¿tiene sentido que a Ciudadanos le fastidie que el Frente haya presentado propuestas similares? ¿Es posible que Ciudadanos crea que las soluciones deban ser de un tenor parecido a lo que previsiblemente piense el Frente?
Aquellos que en 2019 votaron a la coalición estarán recordando que la idea era alcanzar el gobierno, no para repetir lo mismo que hizo el Frente cuando estuvo en el gobierno y mucho menos para pensar de forma similar.
Ya van varias veces que Ciudadanos (y en ocasiones también Cabildo Abierto), en su intento de marcar perfil dentro de la coalición, parece acercarse a sus adversarios frentistas.
No deja de ser una ironía. Su fundador fue un notorio referente del pensamiento liberal tanto en lo económico como en lo político. Es verdad que en tiempos recientes había hecho un leve viraje. Pero no parecía ser uno tan drástico.
Diferenciarse en forma extrema podrá ser una manera de ganar espacio. También es un modo de irse… o de desaparecer.