El apoyo explícito, generoso y decidido que el Partido Nacional, a instancias del Presidente del Directorio y con el respaldo de toda nuestra colectividad, ha dado al gobierno nacional y por ende al país en sus diferencias con la República Argentina, no nos resulta un obstáculo para marcar que no todo lo hecho por el Poder Ejecutivo goza de nuestra simpatía y respaldo. Por el contrario, ya desde el arranque y en particular en los últimos tiempos se han sumado un cúmulo de errores que muestran al gobierno errático y desprolijo.
Más aun; diríamos que el apoyo es total y sin fisuras en el tema de fondo, pero con objeciones importantes en lo formal e instrumental, básicamente respecto a la acción desarrollada por la cancillería aunque también respecto al rumbo, al encare del problema por parte del gobierno. Así lo entendemos nosotros y así lo ha expresado el propio Larrañaga en declaraciones públicas.
El Uruguay se ha caracterizado desde siempre por ser un país serio y en serio, respetuoso del principio de la no intervención, del derecho internacional y proclive a someter a los tribunales sus diferencias con otras naciones. Esa imagen ganada en el transcurso de los tiempos, conquistada con historia, hay que defenderla porque forma parte de nuestro patrimonio y nos da futuro; por lo pronto no asegura la solución pacífica de controversias al amparo de la Justicia.
Por dichas razones, y a efectos de darle un rumbo al accionar nacional, nos hemos pronunciado desde un principio a favor de resolver las diferencias ante el Tribunal de La Haya, y aspiramos a que Argentina efectivice su comparecencia como por otra parte todo lo indica a la luz de lo expresado por el presidente Kirchner, y de los pronunciamientos recientes emanados del Congreso de dicha Nación, respaldando la comparecencia.
No solamente nos convence por tratarse de un Tribunal prestigioso, solvente, que goza del reconocimiento mundial. Nos convence también porque la instancia no se va a limitar a resolver una diferencia entre Uruguay y Argentina, sino que va a ir mucho más allá. Va a ser la gran oportunidad para que las papeleras le demuestren al mundo, como nos han convencido a nosotros con fundamentos técnicos, las virtudes de su tecnología, los beneficios de sus inversiones y cómo su accionar no daña al medio ambiente. Porque en definitiva si dichas fábricas no pueden instalarse en nuestro territorio, mal pueden hacerlo en ninguno otro del mundo. O mirado desde el perfil positivo, si se pueden construir acá, se pueden construir en otros países.
Desde luego que de antemano debe quedar en claro que a su veredicto nos someteremos las partes, y que desde el inicio habrán de cesar las medidas ilegales e irresponsables que se han venido desplegando. Más aun; en aras del buen relacionamiento que nuestros países se deben, hasta podría pactarse la comparecencia como forma de poner punto final a las acciones negativas que todos conocemos y que tanto daño han significado, especialmente para nuestro país.
Finalmente; se nos ha señalado que hasta tanto se pronuncie el Tribunal deberá suspenderse la construcción de las plantas. No estamos de acuerdo; primero porque el daño eventual lo generaría el funcionamiento de la planta y no su construcción. Segundo, porque dicha construcción es a riesgo de sus titulares y si están tan seguros, como lo están y como lo estamos, de la calidad de su tecnología, confiarán como confiamos, en una sentencia favorable.
La comparecencia ante La Haya ha de prestigiar al país, y posicionarlo en el centro de la atención mundial. Bienvenida sea.