Información parcial o sesgada

En Argentina, a más de dos años de vigencia de un plan de gobierno ratificado en parte por los resultados comiciales de noviembre último, la persistencia de sus previstos efectos negativos, comienza a hacer efecto en el humor social.

Cierto es que nada ayudan la actitud agresiva del Presidente o su equipo, asi como las revelaciones por presuntos hechos de corrupción desde los más altos niveles del equipo gubernamental. La realidad es que las señales surgidas de la mayoría de los estudios de opinión, dan cuenta de una importante, aunque no definitiva, disminución del consenso que había logrado el Gobierno desde su asunción.

Entre los factores determinantes ocupan lugar central la caída de ingresos, temor a la pérdida del empleo y carencia de perspectiva de mejoras, causales de un malestar creciente, sensación potenciada por la profusión de noticias sobre diversos episodios de corrupción en altos niveles del equipo gobernante, así como la poco explicable disputa en que se ubicó el gobierno respecto a temas de alta sensibilidad social, como lo han sido las iniciativas sobre asistencia a discapacitados o los fondos para las universidades.

En este contexto, la profunda transformación económica operada en el ámbito nacional ha sido valorada elogiosamente, quizás con mayor intensidad en el exterior que en el propio ámbito nacional, y muy especialmente en los medios de comunicación, donde se remarca que en el mediano plazo, una vez atravesadas con éxito las turbulencias actuales, las perspectivas a futuro podrían ser muy favorables. No obstante, no parece ser demasiado equitativo, al menos para quien esto reflexiona, el tratamiento que la prensa escrita o los medios audiovisuales locales estarían dispensado, no solo al acontecer nacional, sino también al que ocurre más allá de sus fronteras .

Simplemente a nivel de ejemplo:

En el orden nacional, el tratamiento brindado a la amplia significación que supone la disminución drástica de la inflación, el equilibrio fiscal, la proyección del sector energético, minero, la eclosión de la actividad agropecuaria, la estabilidad del tipo de cambio, para privilegiar las denuncias de corrupción, o los viajes presidenciales.

Tal énfasis critico no ha aparecido tan frecuentemente en ocasión de los multitudinarios viajes del gobierno perokirchnerista, ni el uso de la flota oficial para transportar muebles o los diarios a la entonces presidente a su residencia sureña.

El tratamiento dispar, según quien esto reflexiona, asignado a la corrupción en el anterior gobierno, en muchos casos ya sancionada judicialmente, contrastando con la casi omnipresencia de los recientes episodios denunciados - que de ser verificados son absolutamente condenables-.

A su vez, en el orden internacional, no se encuentran demasiadas alusiones a la amenaza nuclear histórica que aún en la actualidad representa para el mundo libre el régimen iraní, o su declarado objetivo de destruir el estado de Israel, y la agresión a sus aliados, lo mismo que la condena a Israel por sus acciones en el Libano o en Gaza (ejecutores del genocidio del 7 de octubre de 2023), omitiendo que desde allí parten por décadas, ataques contra su territorio.

Una prensa libre y objetiva es vital para la democracia. Perfeccionarla es un imperativo. Que así sea.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar