Ignacio Munyo
Ignacio Munyo

La baja de los delitos

Desde 2008 hasta la pandemia, la principal preocupación de los uruguayos era la inseguridad por la suba de los delitos. Eso cambió este año, aunque se generó una duda lógica: ¿bajan por el cambio de gestión o porque la emergencia sanitaria cambió la movilidad de la gente?

Fuimos a buscar los registros, y los cruzamos con la información sobre localización de personas en cada mes. Casi sin movilidad en abril y con movimiento a pleno en octubre, los hurtos y las rapiñas -dos terceras partes de los delitos usualmente denunciados un Uruguay- cayeron con respecto al mismo mes de 2019.

En abril, con confinamiento pleno, como era esperable, los robos cayeron en todo el país. Los hurtos -delito contra la propiedad sin violencia- cayeron un 25% respecto a abril de 2019. Hubo casi 3 mil denuncias de hurtos menos que el año pasado. La caída fue generalizada: 25% en Montevideo y 26% en el interior. Usualmente la mitad de los hurtos se producen en la capital.

Al mismo tiempo, las rapiñas -delito contra la propiedad con violencia- cayeron 21% respecto a abril del año anterior. Hubo 500 denuncias menos que en igual mes de 2019. Y la caída también fue generalizada: 17% en Montevideo y 36% en el interior. Usualmente el 80% de las rapiñas se producen en la capital.

Tanto los delitos como el hecho de realizar la denuncia se vieron afectadas por la pandemia. No sabemos cómo, y menos en qué medida, la campaña de “quédate en casa” afectó el comportamiento de los delincuentes y víctimas a la hora de hacer denuncias.

Pero luego se fueron retomando actividades, la gente volvió a salir de su casa. En octubre los niveles de movilidad volvieron a los niveles previos al coronavirus. Paulatinamente, la gente volvió a recorrer las calles y a estar el mismo tiempo que antes en sus hogares, lo que se puede verificar con los datos que publica Google. ¿Qué pasó con los delitos?

En octubre los hurtos cayeron 23% en todo el país con respecto a octubre de 2019. Hubo casi 3 mil hurtos menos que el año pasado. En Montevideo la caída fue de 14% y en el interior 30%. Las rapiñas cayeron 11%. Hubo casi 300 rapiñas menos que en octubre del año pasado. En Montevideo la caída fue de 5% y en el interior 31%.

Todos estos datos los procesamos nosotros mismos, a partir de la lista completa de denuncias recibidas a lo largo y ancho del país. La misma base de datos que desde hace más de una década solicitamos y recibimos, sin ningún tipo de cuestionamiento, por parte del Ministerio del Interior, al igual que cualquiera que los solicite con fines académicos.

Lo que sí cambió fue el lugar físico en donde fuimos a pedir los datos. Nada más. Antes el Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad estaba en el edificio central con entrada por Mercedes; y ahora cruzando Julio Herrera, en el edificio de la Caja Policial. El director del Observatorio es el mismo: asumió con Mujica, siguió con Vázquez y sigue ahora. Y no hay cambios en el manejo de los datos.

La evidencia muestra que hurtos y rapiñas cayeron en plena cuarentena y también con movimiento normal en las calles. Son dos buenas noticias en simultáneo: por un lado, el rigor profesional en el manejo de estadísticas delicadas, que no cambian cuando cambia un gobierno: por el otro, los delitos están bajando como lo reclamaba la opinión pública hacía tiempo.

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