"I love FMI", dicen los muros

| Brasil reforma, como Europa en los años 90. ¿Podrá reformar el Uruguay después de una lluvia de plebiscitos?

Repasar la historia reciente de Brasil, refresca la memoria. Cuando a mediados de los años 90, una coalición de izquierda ganaba las elecciones en un país de Europa, su trabajo inmediato consistía en implantar la reforma neoliberal. Nadie cuestionó a partir de entonces, ese cambio de estructura que poco después también llegó hasta China continental.

En tiempos de globalización, los países eligen: pueden aplicar correctamente los principios liberales o pueden perder su cualidad de vida y ser cada vez más pobres. Esta tesis la expusieron, en este orden, los gobernantes de izquierda en Italia, Inglaterra, Francia, Alemania y China comunista; y empiezan a desarrollarla ahora, los gobernantes brasileños que acompañan a Lula.

Unicamente en la República Oriental del Uruguay, se derogan leyes que suprimen monopolios (Ejemplo: Carta Orgánica de Antel, artículo 613 de la ley de Presupuesto). Unicamente la lluvia de plebiscitos uruguayos pudo mantener viva en este país minúsculo, una discusión terminada en el resto del planeta. Este hecho (bochorno descomunal) está perfectamente documentado (1).

Nadie pudo explicar hasta el día de la fecha, por qué el Uruguay es diferente a todos y "puede" (¿puede?) mantener la estructura correspondiente a un típico Estado de Bienestar de los años veinte, un Estado lleno de grupos de interés y de monopolios; lleno de empresas públicas industriales y comerciales, llenas de burócratas. (Pecado: En estos días se está viendo claramente, que el Uruguay, "no puede" mantener su vieja estructura); la comparación con Brasil provoca vergüenza. Brasil nos lleva medio siglo de ventaja en cuanto a buena inteligencia de la realidad.

DEUDAS Y DEUDOS. La realidad es implacable y se nos viene encima.

En estos días, arranca un típico proceso a la europea, en un país pegado al Uruguay; y como siempre, el encargado de llevarlo a cabo es un frente popular, que en los actos de gobierno desmiente lo que sostuvo antes de llegar el poder.

Esta dualidad cínica tal vez esté inaugurando su metamorfosis aquí, a vista y paciencia de los orientales del Uruguay. El humor de la pintada "I love FMI", (firmado Vázquez y Nin) no es una broma superficial; dice más de lo que parece.

Agobiado por sus deudas, puesto en una disyuntiva parecida a la nuestra, Brasil debe atender una situación fiscal sin salida aparente. Y el rumbo que elige el gobierno para superar semejante encrucijada, confirma paso a paso, que sigue el buen ejemplo del año 94 en Roma.

La deuda externa brasileña equivale al 56% del PBI; y Brasil no tiene crédito en los mercados financieros (no hay confianza en el reembolso de sus papeles). En consecuencia, los vencimientos a corto plazo exigen disponer de fondos frescos; y esa sangría de recursos supera las posibilidades del Tesoro; el default ronda en toda proyección de futuro; y hay desesperación por evitar ese default.

El Ministro de Desarrollo, Industria y Comercio que designara el presidente Lula (Luiz Fernando Furlan) trazó un plan para multiplicar las ventas al exterior; y ese plan pretende crear 400.000 empleos. Pero las exigencias financieras vienen cargadas de cronología: los vencimientos son a fecha fija y no saben esperar, mientras que los planes comerciales son de desarrollo perezoso.

El vicepresidente del Partido Travalhista, el señor Walter Pomar habla claro con respecto a la integración del equipo económico y a su proyecto dirigido a serenar al sector financiero:

—"No hay tiempo. El tiempo está en contra de este proyecto. Mi expectativa a un año de plazo, me lleva a pensar que durante los primeros doce meses, las incongruencias van a resultar demasiado evidentes; saltará a la vista la incompatibilidad entre la realización de los cambios prometidos y el mantenimiento de los compromisos con los mercados; y en consecuencia el gobierno cambiará la orientación de su política económica" (2)

COMENTO: No. No es esa la única salida. El presidente Lula no va a cambiar su política; y no va a cambiar por una razón muy sencilla: no puede. En las notas que completan esta página se ilustra con cierto detenimiento, la incompatibilidad entre la realización de los cambios prometidos y el mantenimiento de los compromisos internacionales y allí se ve palmariamente, que el Presidente Lula no tiene margen de maniobra.

No es la primera vez que un gran país gobernado por la izquierda se ve imposibilitado de pagar en fecha y la historia universal de los últimos años, enseña que frente a esa contingencia gravísima, solo queda una posibilidad: echar mano a los préstamos, que otorgan los institutos internacionales de crédito (el FMI, el BID y el Banco Mundial). Y la misma historia pone en evidencia al mismo tiempo, que esa financiación de última instancia tiene un precio político: el gobierno que pida tal ayuda tendrá que hacer buena letra en todos los aspectos que refieren al saneamiento presupuestal y financiero y a las inversiones que vengan del exterior; tendrá que atenerse a completar una buena y bonita maniobra neoliberal, como la que realizó Italia y después siguió toda Europa. Dicen mucho los muros, cuando dicen "I love FMI".

2 COMPROBACIONES. a) Libre de empresas públicas que impongan, sus monopolios, el Gobierno brasileño anuncia una licitación con carácter urgente, para construir nuevas líneas de transmisión de energía, procurando evitar una nueva crisis energética como la que padeció el país en el 2001.

El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Luiz Fernando Furlan, delaró:

—"Es necesario garantizar la transferencia de energía de una región a otra en caso de dificultades para el abastecimiento en alguna zona" y agregó: "Con ese fin invitaremos a empresas privadas a tender y administrar las nuevas líneas de transmisión mediante concesiones".

Furlan no tiene el problema de los burócratas de Ose que se organizan para impedir que haya más agua corriente o los de AFE que se organizan para sigamos sin ningún ferrrocarril.

b) La armonía del nuevo gobierno brasileño con el gobierno anterior terminó con la desconfianza que provocaba en los yuppies, el izquierdista Lula. El alza en las tasas de interés que se produjo el 22 de enero (una medida no anunciada) confirmó el espíritu conservador. El aumento de los intereses estimados para el año 2003, está en relación directa con la suba de la inflación prevista, que duplica los cálculos anteriores y llega al 8,5% +-2%.

El aumento de las tasas fue una señal y obró como un bálsamo para la plaza financiera; buena inflación y buenas tasas abren buenos cachones para el negocio bancario.

A estos dos casos, que los uruguayos han de entender en todo su significado (halago para piratas y banqueros) se une una serie de modificaciones armónicas, todas ceñidas a la más clásica receta liberal.

AVIZORANDO. Italia (que fue la iniciadora de la reforma inevitable a cargo de gobiernos socialistas) estaba hacia 1994, en una situación parecida a la del Brasil actual o al Uruguay que vivimos: la deuda externa era su talón de Aquiles. Pero con la implantación de una nueva filosofía que empezó con Rómulo Prodi y culminó con Massimo D’Alema (manos libres y un gran respeto por los prohombres neoliberales: Lamberto Dini y Carlo Azeglio Ciampi) Italia pudo salvarse a tiempo y entró a la Unión Europea, en mejor situación que los dos grandes (Francia y Alemania).

Las razones expuestas por D’Alema, el número uno del comunismo italiano, pueden explicar mejor que cualquier noticia, lo que está pasando (y lo que va a pasar) en Brasil. Escribe D’Alema:

—"¿Qué hubiera pensado yo, hace 10 años, de alguien que quisiera privatizar los bienes del Estado y reformar el Estado de Bienestar?"

"Sin un salto cultural, sin un corte, la izquierda pasaría por el gobierno como un equipo ineficiente, prejuiciado y aterido".

"Es alarmante ver tantos ‘revolucionarios conservadores’, inhibidos por sus ideas ‘históricas’".

"La división actual no es entre izquierda y derecha, un bipartidismo engañoso. Italia esta partida por dos actitudes que no son esas: innovadores y conservadores".

"Sin inversores, sin recursos privados nacionales e internacionales no tenemos chance de revertir el desempleo y modernizar nuestra economía". "Nuestro presupuesto no tiene capacidad de inversión; está asfixiado por el gasto. Nuestro Estado está preso en sus compromisos: intereses de la deuda pública y subsidios a la seguridad social. No tenemos recursos para apostar al futuro; no podemos atender ni a la juventud ni a la investigación".

"No queremos seguir dando ventajas y perdiendo empleos. Queremos atraer proyectos productivos y competir". "La adaptación a la competencia universal es un proceso que mata a la izquierda fosilizada. Puede haber discursos, pero no recursos para mantener un modelo que no tome en cuenta la globalización de los mercados".

"Los ciudadanos de algunos países que prefieran decaer en vez de cambiar, tienen derecho de beneficiar con su ruina, a los ciudadanos de otros países que lograron la modernización y están saliendo de su pobreza extrema". (3)

COMENTO: Nadie describe mejor la situación del Uruguay actual, que D’Alema en su libro de 1993.

INTELIGENCIA URUGUAYA. He leído con mucho interés un artículo escrito por Esteban Valenti (4), un autor con el cual mantenemos grandes diferencias políticas. Valenti es un culturalista y como tal contribuye al aggiornamento que está pidiendo dramáticamente, nuestro país. Escribe:

—"La política es cada día más, un árbol seco donde solo sobreviven los profesionales y los nostálgicos. La academia ha perdido la tensión y la necesaria vinculación con los temas globales; mantiene una referencia ética, pero impotente, castrada de toda capacidad de influir en el poder".

"Si los intelectuales no asumen en esta nueva época del conocimiento, una nueva articulación con la política, con el poder de cambio, no hay ninguna alternativa de éxito".

"Necesitamos una nueva elaboración teórica, atrevida, innovadora, sobre la información progresista y democrática, cuya tónica debe ser la calidad, la profundidad, la sensibilidad y la permanente batalla por las ideas".

"Esa es la lección de Brasil: donde ahora se abre el desafío desde el gobierno".

COMENTO: Valenti vale. Su tesis es valiosa y particularmente oportuna; le abre al Uruguay perspectivas que hasta ahora no tuvo: enterarse de lo que pasa en el mundo para pensar, al más alto nivel, soluciones coherentes con el tiempo y el planeta dentro de los cuales tenemos que vivir. Lo contrario del fanatismo infantil, provincial, que hasta estos días, ha caracterizado a la izquierda uruguaya.

"I LOVE FMI" - dicen estas pintadas irónicas y le atribuyen esa preferencia cariñosa al doctor Tabaré Vázquez y a su vicepresidente el señor Rodolfo Nin Novoa porque ambos fueron a consultar al Fondo Monetario Internacional y al Departamento de Estado.

—"El motivo de fondo de la visita, fue buscar información" dijeron los viajeros; y era un motivo plausible. Pero el vuelo a la capital de EE.UU., no fue un movimiento discreto como corresponde al afán de saber; el vuelo fue anunciado de la manera más espectacular y expresamente se dijo que tenía un carácter político.

Eso indicaría que se trata de un ademán fundador, el inicio de un viraje.

"I love FMI" anticiparía un dolce stil nuovo a la manera conciliadora de Lula, para quien durante la campaña electoral, se recicló la frase de San Juan: "Lula es amor". (1Jn 4. 8. 16.).

De cumplirse el augurio de los grafitti montevideanos, se habría enterrado el hacha de la guerra (la de llover plebiscitos contra los piratas del capital internacional) y ya nadie le prometería a sus seguidores: "Haremos temblar las raíces de los árboles" Aún la hermosa frase "Hasta la victoria, siempre", podría transformarse, con la nueva actitud, en algo así como: Even queen Victoria, for ever (Hasta la reina Victoria, siempre).

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(1) Maggi, Carlos, "El fin de la discusión", Editorial Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2002

(2) Revista "Enfoques alternativos", "Los límites de la esperanza", Buenos Aires, enero-febrero 2003, pág. 2

(3) Maggi, Carlos, .. Idem, págs. 23 a 29.

(4) "Otro mundo es posible" ¿Cómo y cual?, Diario "La República", Montevideo, "Suplemento Bitácora", 12/2/03

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