CARLOS MAGGI
Mi querido y sabio amigo Marcos Cantera Carlomagno escribió:
-"En este año, varios países latinoamericanos festejan su Bicentenario. Hasta Uruguay se ha asociado al evento. ¿Pero qué Bicentenario se festeja?
Quienes irrumpieron en el Cabildo porteño el 25 de mayo de 1810 no pretendían rebelarse contra el rey español, que estaba preso en un castillo francés, ni contra el monarca francés que ocupaba su lugar, sino contra la ineficacia de los representantes reales en Buenos Aires.
Por eso, la independencia de España no estuvo nunca en el tapete en mayo de 1810. Primer gran error de quienes así lo creen.
COMENTO: Mi pregunta es: ¿Quiénes son los que "así lo creen"? ¿Los historiadores chambones o la gente que hizo la revolución?
Muchos de los que se jugaban la vida, "así lo creían". Y porque ellos lo creían, yo también lo creo.
En mayo de 1816, hacía un año y poco Artigas había vencido a Buenos Aires, el 10 de enero de 1815, en Guayabos; pero la guerra de Artigas contra la capital, no había terminado.
Pese eso, el gobernador de Montevideo Miguel Barreiro, con pleno conocimiento y aprobación de Artigas, decidió conmemorar la actuación de la Junta de mayo de 1810. Y nada de ese homenaje quedó librado al azar.
Hubo un programa preciso y hubo una publicación detallada donde se describe la fiesta.
El gobierno mandó imprimir un precioso folleto para que quedara memoria fiel de lo sucedido en aquella instancia.
El texto está precedido por el escudo de la Provincia Oriental, estrenado para esa ocasión. Un escudo que exige ser leído con cuidado.
El óvalo presenta la balanza de la igualdad y sobre ella el sol naciente de mayo.
En su lado izquierdo están los símbolos del ejército oriental (cañón, tambor, sable y lanza); y en su lado derecho están los símbolos de la caballería charrúa (estribo, carcaj con flechas, arco y lanza).
Circundan el escudo una rama de laurel, por su lado izquierdo; y una rama de pitanga por su lado derecho.
Culmina el óvalo, una diadema de plumas.
Para no desentonar, la noche del 25 de mayo: "se ejecutó en el Coliseo, la célebre tragedia moderna americana "El Siripo, cacique de los timbúes en el Paraná".
Y cuenta el folleto que en la mañanita, los niños de las escuelas fueron llevados a la plaza Matriz ¡en medio del frío, antes del amanecer! para que le cantaran al primer rayo del sol, llevando en la cabeza un gorro frigio.
¿Cómo habrá caído esta ceremonia en Montevideo, una ciudad poblada por monárquicos?
En 1816 hacían apenas 23 años desde que el rey de Francia Luis XVI había sido guillotinado, por quienes llevaban en la testa un gorro color sangre, como esos chiquilines que entonaron entre dos luces y a todo grito:
"La lóbrega noche/de la servidumbre/huyó de la lumbre/ del febo de mayo."
La "Descripción de las fiestas civicas" empieza sin titubear:
"La memoria del día augusto en que los pueblos del continente americano derribaron la estatua colosal de la tiranía….
Y agrega después:
"Para celebridad del día veinticinco estaba erigida en el medio de la plaza (Matriz) una alta y majestuosa pirámide, circulada de gradería y primorosos balaustres, presentando en sus fachadas los colores blanco, azul y encarnado y sentado en la cúspide, el gran gorro de la libertad.
Los frentes del pedestal presentaban por su orden las inscripciones siguientes" (elijo una):
La libertad a nuestro patrio suelo
Descendió en carro de oro;
Rompió el horrible yugo, calmó el lloro
Y alegre se vio el cielo.
Y al disipar los meses esta gloria
Dijo la libertad: MAYO y victoria.
Pero la más clara intención cultural, se dio al día siguiente de ese 25 de mayo largamente agasajado, cuando se inauguró la Biblioteca Nacional y Artigas en Purificación puso como santo seña:
"Sean los orientales tan ilustrados como valientes". Estaban diciendo mucho esas palabras en ese momento.
El llamado "Himno a la apertura de la Biblioteca" (seguramente escrito por Dámaso Antonio Larrañaga) se inicia cantando estas aladas palabras:
Ya se abren las puertas
de la Ilustración,
que artera opresión
tres siglos selló.
Mantuvo entre sombras
su imperio ominoso;
vino mayo hermoso
Y las disipó.
La denuncia del ocultamiento de la Ilustración que España impusiera por el fanatismo de su régimen político (y que tanto atrasó a las colonias) se dice y se maldice en ocho versos; y la canción sigue ensalzando el acontecer de mayo.
Cantera Carlomagno ha de sentir más que nadie, esta acusación de Dámaso Larrañaga, Cantera Carlomagno es autor de un libro clásico y cáustico donde reprocha la suma de ignorancias y prejuicios que España le impuso a sus colonos: "mantuvo entre sombras/su imperio ominoso".
Lo de "Vino mayo hermoso/ y las (sombras) disipó" es la expresión de un anhelo.
La República Oriental del Uruguay (1830) iba a tardar setenta años de guerra, antes de aprender a ser república.
A propósito de las puertas cerradas a la Ilustración durante el imperio de España, nadie coincide más que Cantera Carlomagno:
"La tesis central de este libro es que la llave de compresión de la decadencia española -y a través de ella, de la hispanoamericana- se encuentra en el plano cultural y está relacionada con una determinada escala de valores. Decir esto implica reconocer que hay valores favorables y valores desfavorables al desarrollo integral de la sociedad. Los primeros impulsan el crecimiento; los otros lo inhiben."
("La herencia", pág 271).
En la exacta percepción de estas diferencias axiológicas, se engendra el debido respeto a lo que pensaban los protagonistas de la revolución; ellos exaltaban como el hecho más trascendente: el atrevimiento de la junta de mayo (y tal vez, sus pretensiones secretas).
No se ha estudiado cómo cuajó en esta banda el salto cultural hacia la igualdad, la fraternidad y la legalidad, ni se sabe a ciencia cierta, quienes fueron sus protagonistas magistrales. Pero de algo podemos estar seguros.
Los hombres de la revolución primigenia, la más pura, asociaban su propia gesta al 25 de mayo.
Para ellos, los integrantes de ese gobierno efímero, habían abierto las puertas de la Ilustración. Los veneraban.
¿Se puede, 200 años después, desmentirlos?
"Presento pruebas escritas y testigos fehacientes a propósito del significado de esa fecha patria.