Germán Roosen

Hombre de altas calidades públicas y privadas, de su austeridad jamás desmentida, de su devoción al bien, de la nobleza de su conducta y de la belleza de su alma, su vida constituyó una existencia sana, regida por el equilibrio, dotada de un lirismo inagotable que lo mantuvo siempre joven, ganándose sin que su modestia pusiera en ello empeño, el afecto y la estima general de la ciudadanía.

El Partido Nacional le contó entre sus afiliados de mayor destaque, habiendo sido en su época, uno de los más altos representantes del nacionalismo reconstructivo.

Con alto civismo e inveterado desinterés, ocupó cargos desde los más sencillos hasta los de mayor jerarquía, conquistando un respeto a su persona y la admiración por su prodigación en favor de los mejores horizontes de la patria.

Fue, sin dudas, hombre de pensamiento y de consejo con esa su prestancia que le ganó el reconocimiento de correligionarios y adversarios. Poseedor de una vasta cultura e inteligencia, puso a prueba su intelectualidad en los altos cargos que desempeñó.

Se le reconocía exquisitez en todas sus manifestaciones que tuvieron por eje amabilidad y generosidad.

Perteneciendo a una familia patricia, supo honrar con su actuación la alcurnia de sus mayores de linaje tradicional.

Habiendo formado hogar con doña María Sara Rodríguez Larreta, la residencia de la calle 25 de Mayo al 428 —hoy sede del Museo Romántico— sirvió de marco a las fiestas de mayor rango social, estando presentes en aquellos suntuosos salones, las figuras de mayor relieve de ambas márgenes del Plata.

En cuanto a sus actividades políticas, fue electo senador suplente por Flores para la 21a. Legislatura (1902-1905) pero no llegó a ocupar la banca debido a la situación del momento. El titular, Alfredo Vásquez Acevedo —corriendo igual suerte que otros senadores y diputados blancos— fue declarado cesante el 2 de marzo de 1904, siendo convocados sus suplentes, primero el 21 de marzo, Antonio Carvalho Lerena que no aceptó; en segundo lugar fue convocado el 18 de mayo Alfredo Vidal y Fuentes que tampoco aceptó y, por último, el 16 de setiembre, Germán Roosen, convocatoria errada ya que Roosen, debido al curso de la Revolución, estaba ya inhabilitado.

Para la 22a. Legislatura (1905-1908) fue electo diputado por Flores, actuando durante todo el mandato, alternando con éxito en una Cámara donde estaban blancos como Vicente Ponce de León, Aureliano Rodríguez Larreta, Carlos Roxlo, Francisco H. López, Doroteo Navarrete, Martín Aguirre, Aureliano G. Berro y colorados como José Enrique Rodó, Julio María Sosa, Francisco Soca, Gabriel Terra, Pedro Manini Ríos, Domingo Arena, Juan José de Amézaga.

Anteriormente a estas lides parlamentarias, durante la presidencia constitucional de Juan Lindolfo Cuestas, brilló como Ministro de Relaciones Exteriores del 19 de junio de 1901 al 25 de febrero de 1903, cuando renunció al finiquitar la presidencia de Cuestas, siendo sustituido interinamente por Luis Varela y luego, desde el 5 de marzo —ya presidiendo José Batlle y Ordóñez— ocupó el cargo José Romeu, también blanco del grupo de Eduardo Acevedo Díaz.

En ocasión de las Constituyentes de 1917 y 1934 fue electo miembro de la misma por Flores y por Cerro Largo, en esta la Hoja Nº 7 que obtuvo seis cargos: Héctor Mac Coll, Casiano Monegal, Saviniano Pérez, Germán Roosen, José Olivera y Oxilio Sichero, contándose entre los suplentes Luis Víctor Semino, Héctor Lapido, Mauro Saravia, Nepomuceno Saravia y Máximo Navarrete.

Cuando el doctor Roosen llegó al final de su trayecto terrenal el 15 de setiembre de 1941, numerosas expresiones de dolor, pusieron de manifiesto, una vez más, la gran importancia de la figura que desaparecía.

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