Estado de abandono

JAVIER GARCIA

Los episodios del Pasteur que derivaron en el procesamiento de una enfermera y anteriormente el confuso episodio del Hospital de Libertad, ponen otra vez arriba de la mesa la situación de nuestra administración de salud en el Estado. El año pasado fueron los hechos en radioterapia del Pereira Rossell.

La gente se va acostumbrando a que así como cada vez es más extenso en los informativos el capítulo referido a hechos policiales, también empieza a surgir uno con noticias que hacen a eventos trágicos y poco claros, donde están en juego vidas humanas dentro de instituciones de salud.

Si uno revisa los últimos gobiernos se encuentra que salvo en el primero de ellos, donde el ministro fuera el Dr. Ugarte, en los restantes períodos la cartera de Salud se devoró a varios secretarios de Estado, hasta cuatro en un mismo período. No hay duda que es una zona de conflictos.

Excepto en el gobierno blan-co, algo reconocido por todos los actores del sector, este tema no estuvo entre las cosas que más deben desvelar al gobernante. Como las obras no se hacen con palabras sino con ladrillos, de aquel período se destaca la realizada en el Hospital Pereira Ros-sell, el mejor del país por varios cuerpos. Salvo allí, la salud no fue prioridad ni lo es ahora tampo-co, a pesar de los anuncios y los discursos.

En la charla habitual es común escuchar: "estando bien de salud, el resto no importa", "si la familia tiene salud, lo demás son problemas chicos". ¿Por qué este tema está en el centro de la preocupación y es la prioridad de una familia y no la es para el Estado? ¿Por qué una madre y un padre saben que esto es lo fundamental para un hijo y los gobiernos no?

Sería una hipocresía, que no estamos dispuestos a cometer, echarle la culpa exclusiva al actual gobierno a pesar de que éste tampoco lo tiene en su agenda. Habla mucho de reformas pero no ha hecho nada. Anunció durante treinta años que tenía las propuestas y las soluciones y que sería su prioridad, demostrando ahora que no tiene ni equipo ni soluciones.

Algunos concluyen que es imposible realizar reformas por la existencia de un fuerte corporativismo médico, que existe sin dudas. Otros agregan a éste una fuerte presencia de lo que se dio en llamar el "empresismo", los intereses económicos en la salud, que los hay es obvio. Pero, ¿es es-to lo que entorpece las reformas? No, decididamente no. Nada impide un proceso de cambios si hay liderazgo político.

Siendo que la presencia del Frente Amplio en el ámbito de la salud y de los gremios del sector es casi monopólica, es más grave la inoperancia actual. Demuestra que el gobierno no manda allí.

Mientras desde la política no se entienda que lo que es importante para la vida de las personas lo debe ser también para ésta, no habrá avances. ¿Por qué los medios abundan en novedades sobre este tema?, porque saben que preocupan a la gente, sin embargo es increíble que no esté en la agenda política.

No es el hecho puntual, por dramático que sea y vaya que lo es, el tema de fondo, sino el abandono en que se encuentra la salud pública. Hay algunos ejemplos aislados de impulsos personales que hacen a pulmón lo que profesionalmente desde el Estado y la política se debiera abordar. Pero en tanto no sea una prioridad se reiterarán episodios.

En este tema la falta de voluntad o de inteligencia para hincar-le el diente, se paga con vidas. Es mucho más que la eventual culpa de un enfermero.

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