A fines de 1999, al otro día del balotaje, yo estaba lejos y Jorge Batlle me localizó y hablamos un buen rato por pura diversión, era un momento de alegría. Pero antes de cortar Jorge me dijo:
—Te llamé para hacerte una pregunta: Si estuvieras en mi lugar ¿qué harías?
Y yo me cuidé muy bien de contestar algo ingenioso, que era lo más fácil; le dije:
—Dame una dirección electrónica y mañana te escribo.
Mandé un apunte de treinta líneas: Tener un Ministro de Asuntos Digitales y una Junta asesora y volcar en esa actividad todos los recursos de los cuales se pueda disponer. Crear una infoestructura competitiva en el mundo: todos los medios que deben servir a la red de redes, a Internet; la mejor calidad y el precio más bajo.
No gastar un centésimo en nada que no sea el futuro. Olvidarse de las vacas y reciclar de apuro la compañía de teléfonos llamada Antel, para ponerla al día: conexiones, gerentes y técnicos inigualables. Para los inversionistas, exenciones tributarias capaces de tentarlos. Hay 300 millones de personas que hablan español y ningún centro que las comunique. Adentro, enfocar a los jóvenes de los cuales nadie se acuerda. Los viejos se niegan a cambiar.
Queridamente, omití toda referencia a la reconstrucción de la Universidad de la República, sin la cual no habrá nunca un plan a mediano o largo plazo, por falta de personas talentosas y preparadas que puedan pensarlo y llevarlo a la práctica.
Unos años después, ahora, leo un artículo que me enviara Aníbal Durán.
Juan Enríquez Cabot se suma a la línea culturalista ("El subdesarrollo está en la mente") y muestra que el mundo del conocimiento cambió de nuevo. Comparo con lo que aconsejé hace poco más de tres años ... y veo que el tiempo no pasa en vano.
Un tren cruzó a toda velocidad; y ahora viene otro más rápido, más imparable y que comprende al anterior... El Uruguay sigue sentado en el andén, leyendo un diario atrasado.
¿QUE ESTA PASANDO EN ARGENTINA? Escribe Enríquez Cabot:
"En 1900 era uno de los países más ricos. Para 1960 pese a una serie de gobernantes de cuestionable habilidad, seguía siéndolo. ¿Por qué? Porque en ese momento, la tercera parte de la economía mundial era agricultura, la tercera parte era industria y el resto, eran servicios. Y por servicios, entiendan conocimientos: no camareros de hotel o restaurante; personas que sacan patentes, creadores, consultores, los que hacen seguros, los que hacen leyes, investigación tecnológica, los que hacen CD’s y programas de computación.
De 1960 a 1998, solo un 4% de la economía mundial es agricultura; y no porque la agricultura en términos de volumen o en términos numéricos sea menor; sino porque la economía mundial creció a tal nivel en los otros aspectos, que la agricultura al ser comparada parece haberse reducido. La industria sigue en el mismo nivel: una tercera parte de la economía mundial, y los servicios abarcan ahora las dos terceras partes del crecimiento mundial.
Los servicios tienen su idioma, el digital. Esto quiere decir que un joven que no se graduó en la Universidad de Harvard, que sale un año antes de lograr su diploma de licenciatura, puede acumular una cuenta bancaria que es el equivalente a todo lo que producen los habitantes de Israel en un año, o Malasia, o Singapur o Venezuela. Y que si ese señor se levanta de mal humor un día y cambia sus cuentas de bancos y de seguros, hace temblar la economía de un país. Eso significa que su compañía, el día que decida moverse de lugar, mueve una economía del tamaño de Canadá.
Esa es la diferencia; lo distintivo entre la vieja y la nueva economía.
La Economía del Conocimiento puede generar mucha riqueza a corto plazo y esa riqueza depende del conocimiento digital.
El mundo cambia. Aquellos que siguen produciendo oro, petróleo, uranio, trigo o ganado, están cada día más pobres. Porque en términos de índices económicos, un commodity, un bien básico, una materia prima, vale hoy el 20 por ciento de lo que valía en 1845. Los pueblos que siguen tratando de competir vendiendo materias primas faltas de conocimientos nuevos, son cinco veces más pobres.
Por eso, los pueblos más ricos del mundo no son los petroleros, a menos que uno considere como grandes potencias a la ex URSS, Nigeria, Sudáfrica, Arabia Saudita, Irak, Irán, o México.
¿QUE ESTA PASANDO EN AMERICA LATINA? En 1985, México, Brasil, Argentina y Corea generaban más o menos el mismo número de patentes anuales que Estados Unidos. ¿Por qué nos deben importar el número de patentes que se generan en EEUU por año? Porque si ésta es una Economía del Conocimiento y uno no genera conocimientos, ni los protege ni los vende, uno no tiene de qué vivir. La buena noticia es que de 1985 a 1998, el número de patentes generado en México, Brasil y Argentina se duplicó. Ya estamos generando cerca de 100 patentes en cada uno de nuestros países.
La mala noticia, es que en el mismo período, Corea aumentó de 50 patentes anuales a 3.400. Que sólo la compañía coreana Samsung es el cuarto productor de patentes totales en EE.UU. En Corea ahora se necesitan 13.000 coreanos para lograr una patente en EE.UU.; pero se necesitan 760.000 argentinos, 1.200.000 mexicanos y 1.800.000 brasileños.
¿QUE ESTA PASANDO EN MEXICO? México tiene un Tratado de Libre Comercio. Abrió sus fronteras con EEUU, y aumentó sus exportaciones. Además, hizo una serie de reformas financieras parecidas a los ajustes que están discutiendo en Buenos Aires. Llevamos 24 años haciendo ajustes, pero tenemos un pequeñísimo problema: a la hora de sentarnos a ver quiénes ocupan los primeros 15 lugares de patentes en México, nos damos cuenta de que son Procter & Gamble, 3M, Basf, Kimberley Clarke, Bayer, Pfizer, Novartis, Hoesch, Johnson & Johnson, AT&T, Samsung, Ely Lilly, Loreal, Motorola y Good Year. Todas mexicanas, ¿Verdad?
Hay una segunda consecuencia nacida de los cambios que presenciamos: en una economía no solamente se puede mover la riqueza física o las cuentas bancarias, también se puede mover la riqueza intelectual. Una persona que habla el lenguaje genético o el lenguaje intelectual, tiene la opción de quedarse o no, en un laboratorio dentro de un país que no apoya la creación de nueva riqueza, que no desarrolla laboratorios, que no es competitivo y donde no hay compañeros con quienes hablar; tiene la opción de quedarse, pero no es su mejor opción. Consecuencia: El mundo está lleno de talentos que emigraron.
Microsoft llega a las mejores universidades y dice:
—"Quiero llevarme a los diez mejores alumnos a trabajar conmigo".
Para darles un ejemplo, en el Instituto Tecnológico de Monterrey —que es una de las más grandes escuelas de México— a los 30 mejores alumnos se los lleva Microsoft una semana, con boleto y todo pago, al Estado de Washington; los entrevista durante cuatro días y les da tres días de vacaciones, con las mejores comidas, barcos, etc., etc. y acaba contratando a los mejores. Lo mismo pasa en India o en China: contratan a los mejores y los concentran.
Veámoslo en términos prácticos: En 1999 IBM generó 2.685 patentes en EEUU y 167 países del mundo juntos generaron menos; apenas 2.500 patentes. Eso quiere decir que una sola compañía puede generar más conocimiento y vender más patentes que 167 países del mundo.
REQUIEM POR BILL GATES. Ahora, vamos por un nuevo idioma, posterior al idioma digital.
A partir de 1950, dos científicos —Watson y Creek— descifraron cómo se organiza y transmite el código de la vida. Ese, creo yo, fue el descubrimiento más importante del siglo, junto con lo que encontró Einstein.
¿Y qué pasó? El costo de codificar un gen bajó de 150 millones de dólares por gen a 50 dólares por gen. Cuando uno ve una curva de costos que opera de esta manera, sabe que va a generarse una cantidad de información absolutamente brutal.
La persona que descifró el genoma humano —mitad científico loco, mitad empresario— se sentó hace tres años y medio y dijo que se le hacía muy lenta esta investigación genética (la que ya estaba en curso), y se planteó hacer la secuencia completa del genoma humano, gesto equivalente a decir en 1960, entrando en la NASA lo más campante:
—Señores, voy a lanzar un cohete a la Luna, sin financiamiento del Gobierno; lo pienso hacer solito.
Cuando lo dijo, hace tres años y medio, todo el mundo se rió y hubo quienes retrucaron: "Nosotros, los Gobiernos del mundo de 16 países y 89 laboratorios, estamos gastando 3.000 millones de dólares y vamos a acabar esto antes del 2005". Y el señor apurado dijo "Yo voy a gastar la décima parte y lo voy a hacer en dos años". Y cumplió. El 12 de febrero de 2001 había cumplido. Este hombre que hace tres años no tenía ninguna compañía, ahora tiene la computadora privada más grande del mundo, tiene el equivalente a seis bibliotecas del Congreso de EEUU en información genética en su sótano; y acaba de terminar el mapa genético completo de un ratón.
De las 12 enfermedades principales que primero se publicaron, él fue responsable por la publicación de ocho. Es un hombre que en tres años generó una industria que se llama la genómica y que ha dado lugar a una serie de compañías que ahora tienen un valor de mercado similar a lo que produce Argentina en un año. En su laboratorio para estudiar, generar y hacer el mapa genético humano, trabajaban 47 personas.
Todo esto ocurre a una velocidad inmensa, un 50 por ciento más rápido de lo que sucedió cuando la Revolución Digital; y es una revolución que va a cambiar la manera de cómo vemos y entendemos la vida en este planeta. Está cambiando no sólo en términos de la genética, sino en los términos de casi cualquier industria que ustedes quieran ver y, sólo como ejemplo, les digo que el principal programa que tiene hoy en día IBM para nuevas computadoras no es para Internet sino para la genética y se llama "Blue Jean".
El principal programa que tiene Hewlett-Packard (está la publicidad en las calles) tiene la doble hélice del ADN. Si hablan con una empresa farmacéutica les dirá que es la genética lo que está empujando la medicina; si lo hacen con una empresa química como Dupont, les dirá que es la genética lo que está empujando toda su industria. Por eso Pioneer se vuelve parte de Dupont, y por eso las grandes compañías de semillas del mundo fueron compradas por farmacéuticas o por químicas, porque una semilla se vuelve un disco digital; y entonces uno puede reprogramar la vida dentro de una manzana o de una naranja, y esa posibilidad de crear será el motor de la economía mundial.
El año pasado, por primera vez en EEUU, el número de patentes biológicas y de biotecnología excedió el número de patentes de computadoras y telecomunicaciones.
ENFOQUE POLíTICO. Escribe Enríquez Cabot:
Entra un Presidente y sale otro presidente y el país es cada vez más pobre. No porque el que entra sea más tonto, sino porque la agenda de desarrollo económico es equivocada, porque seguimos discutiendo si vamos a hacer una fábrica, una represa o un puerto.
Lo que importa hoy es la mente, la educación, la ciencia, la invención.
Importa vender conocimiento al resto del mundo. Los países que entendieron esto, como Singapur, son los países que van a dominar el planeta; y les recuerdo que en 1965 el primer Ministro de ese país —que era infinitamente más pobre que Argentina— se reunió con el primer Ministro de su vecino, Malasia, y le pidió que absorbiera su país, su bandera y su Constitución porque no era viable como nación. Les recuerdo que hoy Singapur tiene un ingreso per capita similar al de EEUU.
También en México privatizamos: de 1.155 empresas que teníamos, nos quedamos con 206 y por la venta de unas 900 obtuvimos 24.000 millones de dólares. Pero se nos olvidó que una vez que se privatiza también hay que regular y hay que cuidar que la gente se porte bien, aun en el sector privado. No regulamos los bancos y tuvimos una pequeña crisis bancaria que nos costó 105.000 millones de dólares, el 18 por ciento del PBI: Otra razón por la que México no tiene ahora un ingreso per cápita similar al de Corea, otra razón por la que México —después de 24 años de reestructuraciones y 4 ministros de Finanzas que han sido luego presidentes— tiene una deuda externa que cada vez crece más con relación a su producto nacional bruto.
Cierro mi exposición, diciéndoles lo que afirmaba Einstein en los años 40: "Todos los imperios del futuro van a ser imperios del conocimiento, y solamente serán exitosos los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos; cómo buscar a los jóvenes que tengan la capacidad para hacerlo y asegurarse que se queden en el país".
Los otros países se quedarán con litorales hermosos, con iglesias, minas, con una historia fantástica; pero probablemente no se queden ni con las mismas banderas, ni con las mismas fronteras, ni mucho menos con un éxito económico.
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* En la línea de Lawrence Harrison, profesor de Harvard, el mejicano JUAN ENRIQUEZ CABOT escribió "LOS IMPERIOS DEL FUTURO SERAN LOS IMPERIOS DE LA MENTE", un artículo brillante publicado por el "Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller", de la Universidad de HARVARD (Octubre 2002) que luego fuera repetido por varios medios, entre ellos "Yerba Mate", un periódico digital uruguayo. El texto se publica pues, no por raro, sino por bueno. CABOT, un hombre de ciencia, es Director el "Life Science Project" de la "Harvard Business School" y es miembro del "Centro de Estudios Latinoamericano David Rockefeller".