El gobierno te mintió

Podrán enojarse, pero es así. Es además una mentira reiterada de la que varios actores del gobierno son protagonistas. Entre la campaña electoral y el ejercicio pleno del gobierno se materializaron varias afirmaciones (2000 policías nuevos, no más impuestos, bonos escolares universales) que luego fueron desconocidas y lo peor decisiones que fueron en sentido exactamente inverso del comprometido en campaña electoral.

De aquella afirmación del candidato Orsi que mirando fijamente la cámara dijo y reiteró: de ser presidente no voy a aumentar impuestos, a las decisiones que tomó siendo ya mandatario durante 2025 donde hizo 7 ajustes fiscales hay una distancia grande, tan inmensa como entre la verdad y la mentira. Tres creaciones de impuestos directos en la ley de presupuesto, ajuste del cálculo del IRPF donde empezaron a pagar decenas de miles que no lo hacían y a pagar más otros tantos, a la modificación expropiatoria de los excesos de pago por FONASA, al cambio de ajuste de los combustibles donde se quedan con más de 100 millones de dólares, y tarifas públicas especialmente OSE.

Solo en la ley de presupuesto el ajuste fiscal previsto es del entorno de los 1200 millones de dólares. Lo peor, sin embargo, está por venir. Uruguayos preparemos el bolsillo.

El ministro Oddone escondió expresamente, además, parte de las decisiones que ya tenía tomadas. Ocultó al Parlamento, durante el debate presupuestal, que iba a modificar la devolución por FONASA que significaría apropiarse de millones de dólares de los uruguayos. Esperaron que se aprobara el presupuesto para anunciarlo pocos días después. Es notorio que de saberlo antes el Legislativo, la actitud podría haber sido bien distinta. No fue una actitud ni leal ni honesta.

Se enojan cuando se dice lo del título, pero la realidad lo confirma. Vayamos a las declaraciones del ministro de Economía de hace un mes atrás. Dijo Oddone, pomposamente, y recordando la frase del presidente Alfonsín luego de un levantamiento militar, “la casa está en orden”. Esto fue el 27 de febrero apurados por dar buenas noticias ante una ráfaga de encuestas que daban una desaprobación rampante del gobierno. Afirmaron que se mantenía la proyección de crecimiento del PBI para 2026 de 2,2% y que las metas fiscales estaban más que cumplidas. No solo estaba la casa en orden, sino que eran unos cracks.

Todos los analistas económicos advirtieron durante la elaboración de la ley de presupuesto que las previsiones de crecimiento sobre las que sostenían eran incumplibles y alejadas de la realidad. El equipo económico era el único que las defendía. Oddone también sabía que no eran reales, pero sostuvo lo contrario. Y lo hizo por estrictas razones políticas, no por razones técnicas que hasta sus exsocios privados contradecían.

Y no digan que hay realidades externas que condicionaron el cambio, porque en la propia exposición de motivos de la ley que firma el presidente y Oddone ya preveían esas incertidumbres. No fueron hechos supervinientes, ya los tenían en cuenta cuando hicieron las previsiones. Dice en el documento que enviaron al Parlamento: “El contexto internacional que enfrentará la economía uruguaya en los próximos años esta pautado por la incertidumbre. Las tensiones geopolíticas … generan un entorno complejo. Estas condiciones, afectan las perspectivas de crecimiento global y los flujos de comercio e inversión internacional. En este contexto las proyecciones para Uruguay en 2025 anticipan un crecimiento del PBI real de 2,6% ...” Y agrega para este 2026 “se estima una expansión del producto del 2,2%...”.

Hoy la realidad es que en 2025 el crecimiento fue casi un punto menos y en 2026 otro tanto, la mitad prácticamente de lo anunciado. No le erraron, sino que no dijeron la verdad, y con ello evitaron un debate político a la interna del FA. Si blanqueaban la situación real habría significado un recorte del gasto público creciente (un afrodisíaco para la izquierda) para sostener los niveles de déficit que se dispararán. La interna del FA y no las buenas razones de gestión económica justificaron algo que no era cierto ni serio sostener.

Hace un mes Oddone decía la “casa está en orden”, y sin embargo el pasado 20 de marzo anuncia preocupado “estamos evaluando” una “revisión” de las metas fiscales, que podrá ser con postergación de gasto público. ¿Y no era que la casa estaba en orden unos días antes?

La competitividad del país nos pone en alerta roja en materia de inversión y empleo. El camino elegido por el equipo económico del ilusionismo soberbio, tuvo patas cortas. El presupuesto se derrumbó apenas tres meses después de su vigencia. El ministro perdió rápidamente el crédito de la oposición.

La casa esta desordenada, y los caseros a los ponchazos.

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