El FMI y sus frutas

La relación de muchos países de América Latina con el FMI ha sido históricamente tumultuosa. Los primeros acuerdos de Uruguay con este organismo datan de los primeros años de la década de 1960. Esos acuerdos eran muy criticados por la izquierda vernácula que acusaba a los gobiernos firmantes de “entreguistas” y al FMI de ser un instrumento del “imperialismo yankee”.

Mucha agua corrió por debajo del puente desde aquellas épocas. Más allá de los enormes errores de política económica que el FMI pudo haber inducido a los gobiernos a realizar, las relaciones con el Uruguay pasaron por un momento muy álgido durante la crisis del 2002. En esa ocasión, el Fondo fue adversario y batalló intensamente en contra de la salida impulsada por el gobierno de la época.

La llegada del FA al gobierno en el 2005 trajo paz y amor en esa relación. Se pagó puntualmente todo lo que se tenía que pagar y se cumplió con todos los deberes, de modo de convertirse en un niño mimado del organismo.

La relación de muchos países de América Latina con el FMI ha sido históricamente tumultuosa. Los primeros acuerdos de Uruguay con este organismo datan de los primeros años de la década de 1960. Esos acuerdos eran muy criticados por la izquierda vernácula que acusaba a los gobiernos firmantes de “entreguistas” y al FMI de ser un instrumento del “imperialismo yankee”.

Mucha agua corrió por debajo del puente desde aquellas épocas. Más allá de los enormes errores de política económica que el FMI pudo haber inducido a los gobiernos a realizar, las relaciones con el Uruguay pasaron por un momento muy álgido durante la crisis del 2002. En esa ocasión, el Fondo fue adversario y batalló intensamente en contra de la salida impulsada por el gobierno de la época.

La llegada del FA al gobierno en el 2005 trajo paz y amor en esa relación. Se pagó puntualmente todo lo que se tenía que pagar y se cumplió con todos los deberes, de modo de convertirse en un niño mimado del organismo.

La prensa ha informado en los últimos días las recomendaciones de una visita realizada al país por funcionarios del organismo sobre fines del año pasado, entre las que se incluye incrementar el IRPF para que el mismo abarque a personas con un menor nivel de ingreso que lo que actualmente sucede (!).

También fue sorpresa un informe publicado en un blog del FMI denominado “Diálogo a Fondo” donde se alaba el “crecimiento inclusivo” del Uruguay. No vamos a pronunciarnos sobre todos los juicios emitidos por el artículo que más parecería haber sido redactado por funcionarios del Ministerio de Economía que representar la voz de un organismo internacional.

Se incluye allí una afirmación que constituye una mentira repetida hasta el cansancio por voceros gubernamentales durante los últimos años, pero que no tiene asidero en la realidad.

Nos referimos concretamente a lo siguiente: “la reforma de la salud, y su ampliación en 2010, casi triplicaron la cobertura del seguro de salud mediante planes públicos, alcanzando así una cobertura casi universal”.

Si la cobertura actual es casi universal, o sea que abarca a todos los habitantes del país, y la misma se triplicó, eso significa que antes de la Reforma la cobertura de salud solo alcanzaba a la tercera parte de la población.

El problema es que la realidad es otra y los “analistas” del FMI deberían informarse y no repetir alegremente lo que dicen los gobiernos.

Sucede que antes de la reforma solamente el 4% de la población no tenía cobertura de salud, o sea que el 96% restante sí la tenía. La mitad de la población utilizaba los servicios públicos y el 46% los privados.

La reforma implementada en el año 2008 y sus sucesivas ampliaciones tuvieron como resultado que un contingente mayor pasara a utilizar servicios privados (59%) según un informe publicado por el MSP, y que el financiamiento de esos servicios se realizara con fondos aportados por los propios trabajadores, los empleadores y rentas generales.

También le permitió al gobierno mejorar las estadísticas de pobreza imputándole a las personas un ingreso que en realidad no tienen por concepto de cuota mutual, mejorando su ingreso “calculado”.

Los funcionarios del FMI quizás debieran investigar más antes de hacer las afirmaciones que realizan. Algunos no compramos tan fácilmente la fruta que venden.

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Fanny Trylesinski

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