Las encuestas de opinión comenzaron a confirmar lo esperable, la desaprobación mayoritaria de la gestión del intendente Mario Bergara. Según la empresa Cifra, el 52 por ciento de los montevideanos desaprueba al gobierno de Montevideo, frente a un 39 por ciento que lo aprueba.
El sondeo de opinión, se conoció horas después de que se difundiera la decisión presidencial de apoyar el plan de Bergara para 18 de julio y descartar la propuesta del Ministerio de Transporte de soterrar la principal avenida, en el marco de la anunciada reforma del transporte metropolitano.
A comienzo de semana, la Intendencia anunció que la gestión Bergara había logrado bajar el déficit de las arcas municipales de US$ 60 millones en 2024 a 18 millones en la actualidad. Qué cara costó la campaña electoral de Carolina Cosse. De eso nada dice Bergara ni ningún dirigente del Frente Amplio.
Se dice que uno es rehén de sus palabras. Y eso le está sucediendo al Intendente. “No gobernamos para algunos, gobernaremos para toda la población”, dijo Bergara al asumir el cargo en julio pasado. Cabe preguntarse dónde está la población para la que está gobernando.
En ese mismo discurso, Bergara expresó: “Propusimos (en la campaña) un Montevideo más limpio, más ágil, más disfrutable, más seguro y estoy convencido de que desde todas las tiendas políticas vamos a poner el hombro”.
Montevideo malvive o agoniza por los ocho gobiernos consecutivos del Frente Amplio. Nada funciona bien en la ciudad y eso está a la vista de cualquiera. Los turistas la evitan y una empresa de cruceros anunció que ya no recalará en ella.
El deterioro no conoce precedentes en la historia de la ciudad. La inacción de sus autoridades tampoco. Quienes pueden se marchan. Eligen radicarse en Maldonado, Colonia o en los barrios privados de Canelones.
Ante este desolador panorama, la esperanza está en que la gente parece haber comenzado a despertar de una anestesia que dura 36 años. Faltan cuatro años para las elecciones municipales, es cierto, pero lo que no se logra o impulsa en los primeros seis meses de gestión es muy difícil que se lleve adelante. ¿O alguien puede creer que el problema de la basura que no solucionan desde 1990 a la fecha, lo van a resolver en lo que resta del período?
“Hechos, no palabras”, decía y repetía el ex intendente Daniel Martínez. Sí, el mismo que cuando Montevideo, en diciembre, se desbordaba de basura corriendo riesgo sanitario la población hablaba de “explosión de consumo”.
El Frente Amplio, transformó a la Intendencia de Montevideo en su bunker electoral de cara a las elecciones nacionales. Obviamente financiado con los recursos de los montevideanos. Eso le dio buenos resultados. ¿Por qué habrían de cambiar?.
Bergara heredó una bomba de tiempo. Siendo él un economista destacado, supo siempre lo que recibía. Optó por silenciar y no denunciar el presente griego que le dejó su antecesora. Porque la solidaridad compañera es lo que prevalece. Y sino fíjense en el viaje de Fernando Pereira y Ana Olivera a Cuba. En palabras de Pereira viajó a “expresar la solidaridad” de su fuerza política con el pueblo cubano. Por eso se reunió con Díaz Canel, el tirano que encabeza la dictadura abominable que, desde hace 67 años, conculca todas las libertades de su pueblo y condena al hambre y al exilio a los cubanos.