¿Dónde está el peligro?

Estamos a más de cinco décadas del golpe de Estado. Para los que tenemos esa memoria, ver tanques de guerra es una imagen por definición aterradora”. Lo dijo en TV Ciudad una socióloga directora de derechos humanos de la ANEP, ante la decisión del gobierno de que la Policía patrulle con vehículos blindados algunos barrios de Montevideo. La frase es una síntesis perfecta de cómo una parte grande de nuestras “elites” piensa, absolutamente bloqueada por sus prejuicios ideológicos. Ante un problema de 2026, como el avance terrible del narcotráfico a 15 minutos de cualquier lugar de Montevideo, la respuesta es una imagen de 1973 que nada en absoluto tiene que ver.

No es un reproche a la memoria. La dictadura importó y sigue importando. El problema es el atajo automático: ante cualquier demanda de seguridad o de represión policial, el reflejo de invocar a la dictadura como un mantra que alivia y aglutina a los creyentes. La memoria deja de ser memoria y pasa a ser coartada. Constanza Moreira y el Partido Comunista fueron por lugares similares.

¿Alguien cree, de verdad, que la democracia uruguaya está amenazada porque un chofer policial, o militar, conduzca un blindado prestado por el Ejército en el Cerro?

Decir que horroriza ver un vehículo militar suena bien en un comité de base o en una mesa de la Facultad de Ciencias Sociales, pero no cuida la democracia. Más bien distrae a algunos grupos de feligreses de las verdaderas amenazas que hoy enfrenta la democracia, que por cierto no está pasando por su mejor momento en el mundo. Pero lamentablemente para los que viven de estas letanías, no son las Fuerzas Armadas, ni mucho menos sus vehículos, las verdaderas amenazas.

Si de verdad nos preocupa, la pregunta correcta es qué la amenaza hoy. Y la respuesta no está en 1973. Está en cómo el narcotráfico capta niños y adolescentes en los barrios periféricos y copta economías enteras, comprando voluntades y disciplinando territorios a los que el Estado llega con dificultades, siendo generoso. También está amenazada por populistas que la usan para llegar al poder pero después rompen las instituciones liberales que la sostienen; Venezuela es el ejemplo más burdo, pero en Bolivia lo intentaron, y en México y El Salvador el avance es evidente. También puede estar amenazada por sociedades impacientes que reclaman resultados a un tiempo que la democracia es incapaz de proveer. En todas las regiones vemos avances de populistas de izquierda y derecha que inteligentemente aprovechan esta debilidad.

Un blindado patrullando el Marconi no es el peligro. Es evidente que el peligro es la situación que hizo que buena parte de la sociedad reclame algo así. Debemos discutir si militarizar parte de la seguridad es buena idea; yo no tengo idea. La región ofrece ejemplos claros al respecto. Pero esa es una conversación sobre riesgos concretos, no sobre fantasmas.

Cayetana Álvarez de Toledo acusaba hace algún tiempo cómo hay políticos que son “duros con los dictadores muertos pero blandos con los dictadores vivos”. La verdad es que, al ver la reacción de Moreira y el PCU en este tema, es imposible no reivindicar su aguda descripción.

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