En los noventa y dos años de vida que lleva El País en la calle, no se recuerda otro caso de desprolijidad y caos en un proyecto de ley de presupuesto, como en este último que acaba de elevar el Poder Ejecutivo a consideración del Parlamento.
En ese sentido, ya se citó el artículo 5° donde se establece que cuando los jerarcas identificaren errores u omisiones numéricas o formales en el texto final aprobado, el Poder Ejecutivo establecerá las correcciones que correspondan enviándolas a opinión de la Asamblea General, y si no se expide dentro de los quince días, se podrán disponer por decreto.
Ahora, el padre de la criatura, el Ministro de Economía, pidió públicamente disculpas "por artículos repetidos y otros que no figuraban". Algo nunca visto.