Demanda al gobierno

JORGE LARRAÑAGA

No se puede esperar más. Los uruguayos estamos huérfanos de seguridad pública. El gobierno está siendo permisivo y omiso; en definitiva, inoperante.

La seguridad es un derecho y en el Uruguay de hoy, ese derecho es vulnerado permanentemente, condicionando y erosionando la calidad de vida de la gente. El Pacto de Convivencia Ciudadana, que hizo que Uruguay fuera modelo en América, se está haciendo pedazos. Es evidente que hay cuestiones sociales de fondo que afloran en una vertiente más cruda en el tema de la seguridad, pero nadie se puede amparar en esas cuestiones de fondo para no abordar el tema como se debe. Y se debe afrontar con realismo, con firmeza, con responsabilidad política.

La gente no puede ser rehén de que la izquierda tenga "sarpullido ideológico" en ejercer en plenitud la autoridad.

No es culpa del ciudadano que a la izquierda uruguaya le cueste ejercer el poder. Tampoco somos represores porque pedimos ejercerlo.

No reclamamos otra cosa que el pleno goce de la legalidad, que se persiga al delito y a los delincuentes; sin berretines de ningún tipo.

No hay más tiempo. Los ciudadanos no le dan más tiempo al gobierno ni al sistema político, porque los delincuentes, no le dan tregua a los ciudadanos.

Cuando se insiste en discutir sobre la impunidad vinculada a hechos que sucedieron hace más de 40 años, no se ve que hay impunidad hoy, con víctimas hoy, y que la inmensa mayoría de los uruguayos quieren soluciones para hoy, no para mañana, mañana es tarde.

Y lo hacemos con responsabilidad.

No puede el gobierno decir que no cuenta con instrumentos. Hemos hecho propuestas concretas. El Frente Amplio demoró en admitir que nuestras propuestas eran adecuadas.

En los 6 años de administración frentista, las ideas para solucionar los problemas de seguridad han surgido del Partido Nacional. Desde la utilización de predios militares como cárceles atendiendo al hacinamiento, el pasaje de efectivos del Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior para cumplir funciones de policía, hasta la creación de una guardia republicana.

Nos acusaron de "golpistas", pero luego aplicaron las medidas. Bienvenido, pero tarde. Lamentablemente esa tardanza se paga con agudización del problema, con miedo y con víctimas.

Hemos propuesto planes integrales de seguridad, que involucran un fortalecimiento del instituto policial.

Proponemos al gobierno, pasar en no más de 18 meses, a una Guardia Republicana de 3.000 efectivos y no solo de 900 como se prevé.

Es urgente asimismo la creación de un Instituto de Rehabilitación que sirva de cárcel para aquellos adolescentes en infracción a la ley penal. Mal podemos aspirar a rehabilitarlos si ni siquiera los retenemos. En 12 meses tiene que estar funcionando un Instituto-cárcel de adolescentes infractores.

Otra de las propuestas -proyecto de ley- es el castigo de la tentativa de delitos gravísimos cometidos por menores, mantener sus antecedentes y el agravamiento de penas. No es posible que "un muchacho", que mató a tres personas "pague" su deuda con la sociedad con una pena que no puede superar los 5 años. ¿Es absurdo, no?

Pero la paciencia tiene límites. No podemos estar de rehenes de los sectores radicales de la sociedad uruguaya, de un extremo o del otro. No admitimos que se juegue a la mosqueta con la gente. Las soluciones se necesitan ya; no más discusiones, venimos esperando desde el 2006. ¡Que se vote ya! Porque tampoco queremos ni podemos esperar hasta el 2014 o 2015 como proponen otros. No hay lugar para los electoralismos ni las especulaciones personalistas jugando con el miedo y la inseguridad de la gente. No le podemos decir… "¡esperen uruguayos, esperen!"

¿Qué pasa? ¿En qué queremos convertirnos?

Se mata a un policía por su condición de tal, y no pasa nada. Los policías no se sienten respaldados por sus autoridades, temen por sus familias porque mientras salen a la calle sus familias viven en el mismo lugar que los delincuentes, y cuando actúan no se los apoya.

Asistimos días pasados a una persecución estilo Hollywood con una familia secuestrada y en el Parlamento duermen proyectos de ley concretos para atender el problema de seguridad.

Estamos dispuestos a votar con las dos manos si el gobierno se anima a tomar "el toro por las guampas". ¡Pero ahora!

Y saben qué, algunos pueden pensar que estamos dando un ultimátum al gobierno. Sí, lo estamos emplazando, respetuosamente emplazando, porque acá lo que está en juego es la calidad de vida de nuestra sociedad; el estilo de vida pacífico que éramos se desmorona y el gobierno, el único planteo propio y original que ha tenido es liberar presos. No sabe, no quiere, no puede con el problema. Y que quede constancia, no le estamos declarando la guerra, queremos construir no destruir.

Señores, el miedo no es compatible con la libertad.

No queremos criminalizar a los adolescentes pero tampoco hacer como que el problema no existe. Es muy tentador para quienes se ponen en la defensa de los derechos humanos obviar y olvidar los derechos de los ciudadanos de bien de este país. No pueden los delincuentes estar libres y los ciudadanos presos.

El Estado de Derecho no es el Estado de permisividad. El Estado de Derecho supone ejercicio de la autoridad y aplicación de la ley. La gente no puede estar expuesta al miedo.

Este gobierno de izquierda termina siendo injusto con la gente, porque es el que menos la ha defendido frente al delito.

Con el miedo de la gente no se juega y no se puede ser omiso.

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