Defendeme de mis amigos

EL canciller argentino Rafael Bielsa, cuyo estilo no hace honor a su rango de jefe de la diplomacia de su país pero sí se amolda a la modalidad prepotente de su presidente, volvió a arremeter contra la instalación de las plantas de celulosa cerca de Fray Bentos.

Su andanada, en síntesis, fue la siguiente: "El pedido deparalización de las obras ya ha sido efectuado y Argentina se reserva el derecho de ejercer todos los medios para insistir porque las obras no se han paralizado". Ni se paralizarán, señor canciller. Y que de ello tome nota el ocupante interino de la Casa Rosada, el señor Kirchner.

En este asunto, que hace al interés legítimo del país peromás aun al honor nacional, todos los partidos políticos y la inmensa mayoría de los uruguayos estamos unidos. Alineados férreamente detrás de nuestro gobierno, con el cual muchísimos uruguayos tenemos grandes discrepancias pero que, en este problema, no tenemos ninguna.

DE manera tal que, con la aquiescencia entusiasta de casitoda la opinión pública nacional, dichas obras van a proseguir. ¡Bueno sería que rechazaramos una inversión foránea de 1.800 millones de dólares, generadora de tres mil puestos de trabajo y de alto valor agregado a un rubro productivo muy importante, porque ello no le place al gobierno argentino de turno! Sería un gesto de genuflexión sin precedentes, impropio del carácter nacional.

Sobre todo, cuando la oposición no se plantea por loscarriles diplomáticos normales sino "urbi et orbi". Y con voces destempladas, por no decir a grito pelado. Lo que se ha hecho hasta el extremo inelegante, insólito entre dos países cuyas relaciones diplomáticas eran aparentemente normales, de requerir del Banco Mundial, carta mediante, su negativa a financiar las obras de este emprendimiento.

Con el agravante de que se está pretendiendo crear un clima hostil contra nuestro país, por parte de sectores privados opositores al proyecto, sobre la base de que éste comprometería la salud y hasta la vida de las nuevas generaciones, incluso las nonatas.

ESTO sería risible, de no ser el asunto tan trascendente, partiendo de gente en cuyo país hay cuatro plantas procesadoras de celulosa, instaladas hace muchos años con tecnología obsoleta, que han transformado al curso inferior del río Paraná en un vertedero de desechos tóxicos que también polucionan las aguas compartidas del Río de la Plata.

El vocero del gobierno argentino dice que su país se reserva el derecho de ejercer todos los medios conducentesa lograr la paralización de las obras. Pero ocurre que carece de ese derecho. Otra cosa es que, por vías de hecho, diplomáticas o no "el actual gobierno argentino prefiere el segundo camino", ejerza presión para alcanzar su objetivo. POR supuesto, fracasará en el empeño, pues sólo al gobierno uruguayo, en ejercicio irrenunciable de su soberanía, le compete determinar las industrias que pueden instalarse en su territorio. Gobierno que, en defensa del interés del país y de su gente, ya ha tomado lasmedidas conducentes, previos los asesoramientos necesariosen esta materia, a que no resulte negativo el impacto ambiental del futuro funcionamiento de las dos plantas decelulosa.

Cualesquiera sean las razones de esta actitud más que inamistosa del presidente argentino y de su canciller "de política doméstica menor o no", trátase de una posición mezquina. Una postura absolutamente agresiva frente a un país vecino e históricamente amigo, al que en el año 2002se le perjudicó en grado superlativo y por partida doble.

Contagiándonos la epidemia de quiebras bancarias, que desfondó nuestro sistema financiero. Y, volviendo a traernos al país la fiebre aftosa que con sacrificio y alto provecho habíamos erradicado del rodeo nacional.

DESPUES de aquellos dos terribles obsequios, podrían te ner un mínimo de consideración para con nuestro país.

Nada de eso, sin embargo. Y más bien lo contrario. Es decir, tras de cuernos, palos. Lo peores que, como dijo don Manuel Fraga en su última y reciente visita a estas latitudes, si las industrias fueran a instalarse del otro lado del río Uruguay, este batifondo se trocaría en plácemes a los inversores. Ni el gobierno ni algunos enardecidos entrerrianos se acordarían del medio ambiente y de las sacrosantas aguas del río que da nombre a nuestro país.

A la vista de toda esta embestida baguala contra estasinversiones finesas y españo las, que proviene del mismopaís y del mismo gobierno con que el Dr. Vázquez estaba de picos pardos, bien vale el dicho de aquel fulano engañado por sus amigos:

Defendeme de mis amigos, que de mis enemigos me defiendo solo.

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