Un mensaje de la agencia AFP planteó con buen estilo el principio de la declinación del Presidente Kirchner:
1) Más de 150 mil argentinos colmaron otra vez las calles que rodean el Congreso Nacional, portando velas encendidas en lugar de cacerolas. Pidieron seguridad.
Los secuestros y la violencia delictiva que se apoderaron del país, siembran el miedo a perder la vida.
Ya había habido muchos Axel, porque la criminalidad viene creciendo sostenidamente sin que se tomen las medidas que logren superarla; pero la muerte de Axel Blumberg —un chico ejemplar, de clase media acomodada, de apenas 23 años—, que fue secuestrado, torturado y asesinado, fue la gota que desbordó el vaso de la tolerancia ante la inseguridad. Y estalló la bronca. Bronca de la clase media, que es la decisiva, en Buenos Aires. Comenzaron los abucheos y los gritos en contra de los legisladores; y con ese abucheo le estaban diciendo, también a los gobernantes, que las cosas no están como suponen (o dicen que suponen).
Esta fue la primera manifestación que incluyó un mensaje fuerte contra la administración del presidente Néstor Kirchner. Probablemente, empieza a terminarse la prolongada luna de miel que le ha concedido la ciudadanía. (EO, 8/4/04).
2) Al día siguiente de la gran manifestación, Aníbal Fernández, Ministro del Interior, abrió el paraguas:
—"El gobierno ha tomado nota. La marcha del jueves marca que la sociedad está preocupada con el tema."
El gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, admitió que uno de sus errores fue haber pensado que el aumento de los hechos de violencia "formaba parte del paisaje, algo a lo que lamentablemente había que acostumbrarse".
Contrariamente, el Presidente Kirchner dijo:
—"Es necesario limpiar la Policía bonaerense, porque si la situación de la institución no se toma en serio, se hace muy difícil luchar solo."
El sábado 3, el ministro Fernández agregó:
—El presidente impulsará una "política nacional de seguridad" que implique una "profunda limpieza" en la policía de la provincia de Buenos Aires.
El domingo 4, colaboradores del gobernador Solá hicieron notar:
—"Está clarísimo que la concentración del jueves pasado fue una demanda que no iba "sólo contra el gobierno de la capital". (EP, 6/4/04)
Mariano Grondona escribió ese mismo domingo:
—"Pese a la cantidad y la gravedad de los crímenes que nos rodean, nuestros políticos creían por lo menos hasta el jueves, que la seguridad era una materia menor, si se la compara con la economía. Creían que podrían prescindir de la seguridad, como problema, mientras se dedicaban a confirmar su poder". (LN, 4/4/04)
3) Una semana después, el presidente Kirchner admite, expresamente, lo que habían observado la AFP y Grondona:
—"Mi supuesta luna de miel con la sociedad existió los primeros tres o cuatro meses, pero pasó. La gente no tiene por qué ser incondicional. Ahora debo rendir examen cada día. Es difícil gobernar y tomar decisiones todo el tiempo con la complacencia absoluta de la gente. Pero estoy seguro de que todos me acompañan en el proceso de recuperación de la economía."
Poco después de esas declaraciones, que recogió Eduardo van der Kooy en el diario "Clarín", Kirchner fue internado víctima de un quebranto de salud del cual no estuvo ajeno el stress padecido en los últimos once meses, durante los cuales gobernó.
Adrián Ventura comenta:
—Desde hace tres semanas, el gobierno nacional parece haber perdido la iniciativa política. El acto de la ESMA molestó a mucha gente: sintieron que el Gobierno se preocupaba por problemas del pasado, en lugar de atender los asuntos actuales. Quizá por ese motivo y, también, por la sensación de inseguridad que se palpa en la calle, la marcha realizada hace dos semanas frente al Congreso congregó una multitud pocas veces vista. La extensión de la crisis, supera la capacidad de respuesta de las autoridades. (LN, 22/04/2004).
Natalio Botana:
—Si no se actúa con firmeza sobre la corrupción enquistada en el aparato de la coacción pública, tarde o temprano esas malformaciones terminarán por cobrar un precio espeluznante en vidas humanas. Es lo que ocurre en forma creciente en varios puntos del país y, sobre todo, en el Gran Buenos Aires: dolor, hartazgo, estallidos de una indignación contenida por quienes se sienten, literalmente, desamparados.
Que las encuestas no nos engañen: aunque el Presidente registre altos índices de popularidad, la brecha de credibilidad que separa a los representantes de quienes los han elegido aún no ha sido suturada. Por eso el argumento de Montesquieu, que une estrechamente la libertad política con el sentimiento de la seguridad ciudadana, guarda entre nosotros plena actualidad:
—"La libertad política de un ciudadano —reza el Libro XI de "Del espíritu de las leyes"— depende de la tranquilidad de espíritu que nace de la opinión favorable que tiene cada uno con respecto a su seguridad. Y para que exista esta opinión, es necesario que el gobierno sea tal, que ningún ciudadano pueda temer nada de otro". (LN, 22/04/2004).
Mariano Grondona:
—Estábamos acostumbrados a las embestidas casi cotidianas del presidente Kirchner contra sus enemigos reales o presuntos, cuya exégesis ofrecían casi de inmediato Alberto y Aníbal Fernández. Este despliegue verbal indicaba que, después de diez meses de gobierno, el Presidente continuaba en la ofensiva apoyado por un índice de popularidad que se mantenía en torno del 80 por ciento.
El primero de abril, sin embargo, más de 150.000 personas acompañaron a Juan Carlos Blumberg en la manifestación espontánea más numerosa de la que se tenga memoria.
De ahí en más, el Gobierno se llamó a silencio. ¿Se acabó entonces la "luna de miel" que habitualmente acompaña el trecho inicial de los nuevos presidentes?
Desde el primero de abril, el presidente Kirchner está ensimismado.
¿Qué pasará cuando Kirchner termine este período de reflexión? (LN, 22/04/2004).
4) Convaleciente, un poco pálido y con varios kilos menos, el Presidente vuelve decidido a recuperar la iniciativa política. Pero ahora, su tema es: el "Plan de seguridad".
Los hombres del Presidente están pendientes de los sondeos de opinión y revisan soluciones. El jefe del Gabinete admitió que Kirchner estudia un posible aumento de las jubilaciones mínimas. Dicen que el presidente también quiere realizar un reajuste en los sueldos de los empleados estatales y que, al mismo tiempo le preocupa la crisis energética que terminará afectando el humor social si falta el gas durante el invierno, pese a los pronósticos oficiales que son optimistas.
El Presidente sabe por los números de los encuestadores que suelen trabajar para el Gobierno, que se registra una caída que ronda los diez puntos en la imagen de su gestión y de cinco, con respecto a su propia imagen.
Según el estudio realizado por "Equis" la imagen de gestión del Gobierno descendió desde enero, un 13 por ciento. La abrumadora mayoría de los encuestados marcó la inseguridad (87,5 por ciento) como su preocupación mayor. (LN 22/04/2004)
5) Se aprueba el Plan de seguridad:
a) El gobierno anuncia la creación de una Agencia Federal de Investigaciones y Seguridad Interior (un FBI) para combatir el crimen organizado. Esta agencia estará integrada por no menos de seis mil efectivos y coordinará "todas las áreas de investigación vinculadas con el crimen organizado y la criminalidad compleja".
b) Habrá juicio por jurado para los delitos que impliquen penas de seis años o más de prisión.
c) Habrá "control social" sobre los ascensos del personal de las fuerzas de seguridad del país. La ciudad de Buenos Aires tendrá una policía "comunitaria" de 1.500 efectivos, cuyos jefes serán elegidos "por voto popular".
d) Se reformará el sistema judicial y penitenciario; y se construirán nuevas cárceles.
e) Se pondrán en práctica planes educativos para los adolescentes que hayan abandonado sus estudios. (EP, 20/4/04).
COMENTO: A las fuerzas armadas, tan temidas y despreciadas por el actual gobierno argentino, se agrega ahora, la creación de más fuerzas armadas: 7.500 hombres elegidos para formar un FBI y una policía comunitaria.
¿Irá la Argentina camino de convertirse en un Estado policial?
El terror, sea cual sea, es un mal consejero. Todo lleva a pensar que tener gente de armas por partida doble y opuesta entre sí, atenúa un riesgo y cuadruplica otro: el empleo de esa fuerza para dirimir el poder.
No hay libertad, si no hay seguridad, como explicó para siempre el Barón de Montesquieu y para comprobarlo, basta con mirar el tiempo que nos toca vivir.
Es inconmensurable el grado de libertad que han perdido quienes viven en EEUU, desde que cayeron las torres gemelas y el gobierno pasó a administrar el miedo subsiguiente. En la medida que todo el mundo está asustado, el mundo gira hacia soluciones más autoritarias y menos inteligentes.
Pero la seguridad, como la salud, solo se aprecia de veras, cuando no se tiene. Benito Mussolini acuñó una frase espantosa: "Nadie me pidió libertad, todos me pidieron seguridad".
Comparo la libertad y la seguridad de nuestro país con la carga explosiva que ha tenido que montar el gobierno de Kirchner, para contener el terror interno.
Entre nosotros, y a lo largo de muchos años, durante dos gobiernos, una obra callada de depuración y dignificación de la policía ha disminuido las cifras de los delitos mayores en el Uruguay. No hubo recursos suficientes, pero hubo gestión eficiente y sana.
El 1º/2/04 se publicó en este diario, una noticia que vale recordar:
—En lo que va de la temporada "no ha habido asaltos" y los delitos contra la propiedad "disminuyeron 17% con respecto al año anterior cuando la afluencia turística fue mucho menor. Las denuncias que recibe la policía local son, en su generalidad "hurtos por descuido" y accidentes de tránsito, por ahora ninguno fatal. La gente trasmite una clara sensación de seguridad, que hace más disfrutable su estancia en la zona— aseguró el Jefe de Policía de Maldonado, Mario San Pedro.
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Fuentes: EO, El Observador;
EP, El País; LN, La Nación