Publicidad

Condenar el horror sin peros

Compartir esta noticia

Fue una semana muy dura la que acaba de concluir. El sábado pasado nos desayunamos con el despliegue terrorista de Hamás en Israel y su hasta hoy aún impreciso número de víctimas. ¿Mil doscientas, mil quinientas personas asesinadas? La mayor arremetida terrorista y matanza registrada, en un solo día, dentro del Estado de Israel en sus 75 años de vida.

Según BBC News, en el kibutz Kfar Aza, próximo a la frontera con Gaza, Hamás asesinó a familias enteras; mujeres y bebés fueron decapitados. El paisaje era aterrador. Falta aún saber cuál será el destino de los centenares de civiles y militares secuestrados por Hamás, entre los que se encuentran niños, mujeres y ancianos. Sí, el horror no conoce límites y parece no tener fin.

La condena enérgica a la masacre perpetrada por Hamás del gobierno uruguayo no se hizo esperar. No hubo demoras, ni medias tintas, ni peros. ¿Cómo podría haberlos ante tanta saña? Diferente fue la postura adoptada por algunos sectores y dirigentes de la oposición. La declaración del Partido Comunista lo dice todo. No vale la pena detenerse en ella, aunque sí es coherente con la prédica y la conducta de este grupo político.

“Todo hombre de Hamás es hombre muerto”, sentenció el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu al anunciar la conformación de un gobierno de emergencia, horas después de declarar el estado de guerra.

La guerra en Medio Oriente es hoy nuevamente un hecho. La respuesta de Israel es la previsible. Lamentablemente, sumarán muchas las víctimas civiles que se registrarán en la contraofensiva israelí en su derecho a defenderse y en su afán de aniquilar a Hamás.

Isaac Rabin, Shimon Peres, fueron primeros ministros israelíes que pasaron a la historia por sus esfuerzos en procura de la paz, casi siempre, esquiva en Medio Oriente. Sus esfuerzos arrojaron grandes resultados. Rabin firmó con el presidente de la Organización para la Liberación de Palestina y presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat los acuerdos de Oslo. Sucedió el 13 de setiembre de 1993, en la Casa Blanca y en presencia del presidente Bill Clinton. El mundo entero siguió, a través de la televisión, con esperanza e ilusión la histórica ceremonia.

La escena volvió a reiterarse en Washington, un año más tarde con otros actores. El 26 de octubre de 1994, se encontraron el rey Hussein de Jordania y Shimon Peres. Bajo la atenta mirada de Clinton, suscribieron un acuerdo de paz que puso fin a una guerra que se había desatado en 1948, ni bien se creó el Estado de Israel. Semanas más tarde, Rabin, Peres y Arafat recibían el Premio Nobel de la Paz. No había dudas cuál era el mensaje que quiso dar entonces el Comité Noruego.

“Fui hombre de armas durante 27 años. Mientras no había oportunidad para la paz, se desarrollaron múltiples guerras. Hoy, estoy convencido de la oportunidad que tenemos de realizar la paz, gran oportunidad. La paz lleva intrínseca dolores y dificultades para poder ser conseguida. Pero no hay camino sin esos dolores”.

Estas palabras fueron pronunciadas por Rabin el 4 de noviembre de 1995 ante una multitud que se había congregado en Tel Aviv, en apoyo a los acuerdos de Oslo. Minutos después, Rabin era asesinado de un disparo por la espalda por un ultranacionalista israelí. Recordar a Rabin a Peres y a aquellos palestinos de buena voluntad que condenan los métodos de Hamás, tal vez nos haga abrigar la esperanza de la paz.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar

Publicidad

Publicidad