Apoco de cumplirse un año del derrumbe del Cilindro Municipal nada se sabe sobre la investigación en torno a los responsables de la negligente actitud que causó el incendio y el desplome del techo. Como en tantas otras cosas, nadie es culpable en la comuna montevideana, ni siquiera de un accidente que, aparte de acarrear pérdidas millonarias, pudo tener un trágico saldo en vidas.
Decretada la demolición de esa emblemática construcción, aún se discute si en su lugar se erigirá un polideportivo o si acaso se destinará el predio para edificar viviendas de gente con pocos recursos. Considerando que todavía prosiguen las obras en el hotel Carrasco cerrado para su restauración hace casi 15 años, no extraña que lo del Cilindro se procese en cámara lenta.