Se firmó el acuerdo con la Unión Europea. Hay alegría del alma y hay optimismo. Domina la visión positiva del hecho. El vaso se ve lleno. No estamos viendo el riesgo. Seguramente nos autopercibimos lo que no somos. Obvio que vamos a salir adelante. Pero no va a ser sin sacrificio. Será por prevención o por castigo. Será voluntario u obligado. El sacrificio vendrá.
Después de 25 años de negociaciones Europa se decidió al Acuerdo. Los europeos marearon 25 años. Mostraron cuánto nos quieren. Amor teórico. Cada uno defendió su chacrita electoral. En esa Europa sin liderazgos pesó más el agricultor subsidiado de Tolouse que el interés industrial germano. Ahora no tenían mas remedio. Rechazo y simultáneo subsidio social del inmigrante. Pérdida de toda la industria a manos de la China. La China que ya no ofrece productos chinos. Que ganó en calidad y desplaza a la industria automotriz y pesada alemana. Estados Unidos que no quiere seguir pagando la fiesta del multilateralismo. Están complicados y se notó.
El multilateralismo está en fracaso. Lo fundieron. Coparon todas las instituciones. Generaron todos los derechos. Se olvidaron de la parte de los deberes. Ahora los gringos se cansaron. No quieren pagar más la cuenta. El gobierno no tiene razón en su juicio. Tampoco lo tiene en la afirmación de que el neoliberalismo está en crisis. Si el socialismo está bien y el liberalismo en crisis, la salida sería hacia el socialismo. Pero no. Esta salida implica liberalización del comercio. Es hacia el capitalismo. Consolida el capitalismo en cada economía involucrada.
Hablemos claro. En la comparación entre la situación anterior al Acuerdo y la posterior, salimos peor. Queda en riesgo lo que no está en riesgo. Vamos a complicar lo que hoy subsiste. Pero estamos obligados a firmar. Es la misma situación que cuando firmamos en Mercosur. Aquella vez el acuerdo era binacional entre Argentina y Brasil. Si no íbamos al Mercosur perdíamos las ventajas del CAUCE y el PEC. Si no firmamos con Europa perdemos nuestro tercer socio comercial (14%), y peor aún perdemos nuestros mercados de la región. Hay que firmar para no quedar afuera. Ni afuera de Europa, ni del Mercosur y tampoco afuera de un mundo que desplaza a los ineficientes sin contemplaciones. Hay que firmar.
La negociación estuvo bien. En cualquiera de los gobiernos. Lo que abarca el Acuerdo. La posibilidad de exclusión de sectores por nuestra parte, y la imposibilidad para ellos. Los límites de cuotas. El ritmo de caída de aranceles. Los delays para la entrada en vigencia. Todo está bien hecho. El riesgo igual se viene.
La madera y la soja ya viven el régimen que se viene. No presentan inconvenientes. La naranja entra a contra estación. No hay problema. La carne gana en cualquier cancha del mundo. Les gana la vaca, dijo Jorge Batlle. Va a disfrutar de la rebaja de aranceles. El arroz tiene sólo para ganar. Va a seguir exportando sus 60 mil toneladas y va a incorporar el blanco, y el blanco siempre es bueno. Agrega valor. La negociación cuidó los regímenes especiales. Muy bien.
La lechería queda expuesta. Con la leche en polvo no hay problema, pero los quesos van a perder los mercados regionales. Ni la denominación de origen conseguimos. Se arreglaron cuotas. Pero hoy nos venden 4 mil toneladas, y la negociación habilita 30 mil. Para el vino es cruel. La negociación está bien. 4 años para nuestra entrada, y 8 para la de ellos. No da ni para empezar. Se pierden años de trabajo disciplinado. Para el sector automotriz es bravísima. No deberíamos perderlo.
Las aves tienen posibilidades. No tienen planta habilitada. Las abejas trabajan bien. Hay poca estructura sectorial. Lo que queda de la industria es resiliente. No la expongamos más.
Para los sectores de la inteligencia se está complicando desde ahora.
Paraguay nos está llevando todo. Somos caros hasta para eso. Nuestra vida es cara. Los salarios matan al sector. Son nominalmente altísimos, aunque compren poco. Para las compras públicas es difícil también. El monto mínimo de 774 mil dólares es fácilmente alcanzable. Lo mismo los 8 millones de dólares de la construcción. Complica a la construcción nacional.
El problema es de competitividad. El drama es de costos. Los europeos han descubierto un país del mundo postergado, que es tan caro como ellos. En la región Uruguay tiene la nafta casi un 50% por encima del siguiente precio que es Chile. En el gasoil estamos más cerca pero igual somos los más caros. Nuestra energía eléctrica residencial tiene un precio casi seis veces mayor al de Paraguay. En la industrial tres veces y media más. De no creer. Insostenible.
Es un milagro de buena gestión que se pueda ingresar a un mercado de competencia con estos costos.
No es casualidad que las empresas cierren. Sigan cerrando. Cuando se firmó el Acuerdo y el gobierno confirmó su tozudo rumbo, varias más decidieron su cierre. Otras su cierre parcial. Es imposible agregar valor en el Uruguay. Todo más caro y encareciéndose. Un Estado gordo y engordando. Los otros haciendo sacrificios económicos y políticos. Nosotros, haciendo la plancha.
Felices. Políticamente felices.
Si se cae el dólar no pasa nada. Lo pagan los exportadores. Son ricos. Aguantan. Si suben los costos de producir. Ellos, alguna tienen que pagar. Si hay más presión fiscal, no se pueden quejar. Quién sino ellos, tiene que sostener a los necesitados que no encuentran oportunidades en este país que está cada vez peor. Ahora los trabajadores que ganan bien también se quejan. Están quisquillosos porque les sube el impuesto a la renta, y les baja la devolución del FONASA. La quieren toda. Ahora los otros que no comprenden que hay que multar al que no avisa antes de despedir, y que la jornada laboral tiene que bajar.
El párrafo anterior parece mentira, pero es así. Refleja un modo de pensar extendido. Peor aún. El modo de ver de los que son gobierno. Están contentos con el Acuerdo y no ven el riesgo. Están haciendo los mandados políticos y se olvidaron de que el trabajador no come ideologías. No se dan cuenta de que por algo todos se van y nadie viene. Todos cierran y nadie abre.
El Uruguay debe bajar los costos de la producción y el consumo. Debe eliminar trancas. Trámites que están de más. Intervenciones innecesarias. Trabas no arancelarias. Costos burocráticos. Hay que invertir en el canal del puerto. Hay que incorporar tecnología. Mucha inteligencia. Hay que sostener al sector privado. Invertir en lo que necesiten. Subsidiar parcialmente su puesta en modo competitivo. Más vale subsidiar trabajo que subsidiar pobreza. Hay que hacerlo con determinación. Europa lo hace. Nosotros debemos hacerlo. Hay que salvar el trabajo nacional. Hay que hacerlo por nuestra voluntad. Sino lo haremos obligados.