Blanco

Javier García

Qué es un partido rosado? Un partido hecho, según se confiesa, para ganarle al Frente Amplio.

Se plantea como herramienta antifrentista. Los proyectos políticos "anti" tienen escaso éxito, por no decir ninguno. Podrá ser un buen ejercicio académico, pero la realidad es mucho más compleja.

El balotaje conduce a un ejercicio binario de elección, y es así, pero no necesariamente simplificar la oferta a dos partidos hace que quienes no votan al Frente, se junten en uno solo.

Si la definición de la gente fuera solo por estar "en contra de", en noviembre pasado el resultado hubiera sido otro ya que en octubre los votos frentistas fueron el 48% y el resto, el que no los votó, el 52%. Sin embargo en el balotaje no todos los que votaron al Partido Colorado, ni al Partido Independiente votaron al Dr. Lacalle. Varios miles no votaron a Mujica en octubre, pero no eran "anti Mujica", ya que terminaron votándolo en noviembre.

Cuando se dice que los partidos se deben unir sin perder su identidad, se afirma algo que no condice con la Constitución vigente. Para que un partido político exista debe, además de otras obligaciones, presentarse a elecciones internas cada cinco años y elegir sus candidatos.

El llamado "partido rosado" para existir debe presentarse a las elecciones internas, elegir sus candidatos y autoridades, y hacerlo sobre la base de que los otros partidos no lo harán, es decir que blancos y colorados se funden en ese y no se presentan. ¿Cómo entonces pueden preservar su identidad si no existen más ya que se fusionaron, no pueden presentarse a las elecciones, no tienen autoridades y menos candidatos? El que se postula a la elección interna por un lema no puede actuar en otro diferente, según la Constitución, y menos en otro que no existe porque no se presentó.

Es todo una alquimia impracticable. Se dice que en Chile funciona, pero se obvia agregar que los partidos de la Concertación de Piñera son agrupaciones sin historia y en Argentina se intentó con la "Alianza" y De La Rúa terminó yéndose en helicóptero. Las experiencias políticas no son materia de importación fácilmente.

Pensar en alinear gente que vota en diferentes partidos por el simple hecho de que no votan al FA es un gesto de debilidad más parecido a un manotazo de ahogado, que puede generar el efecto inverso al buscado. Los partidos tienen que ser fuertes en participación, en renovación y en ideas.

La elección no la ganó Mujica por el hecho que no existiera un "partido rosado"; con él también la hubiera ganado, según las cifras objetivas.

Ningún invento de ingeniería electoral evita que gane el partido que la gente quiere que gane. Las derrotas no son fruto de las leyes electorales, sino de los errores de los partidos.

No es con "antifrentismo", ni tampoco con "antiblanquismo" como el que parece estar embarcado el Dr. Bordaberry, co-mo se construye. Hay que ser positivo.

El problema no radica en la elección de octubre, sino en la interna de junio, allí se fija el "menú" de candidatos y si elegimos mal, luego en octubre no hay "partido rosado" que arregle el entuerto.

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