Apostar por el libre comercio

La retórica dominante, y en consonancia la mayoría de las medidas, que estamos viendo a nivel internacional muestran un avance del proteccionismo. La creciente incertidumbre geopolítica lleva a que se procure como “necesidad estratégica” no depender de suministros en el exterior o, al menos, que sea dentro del “nearshoring”.

Este panorama es innegable, como lo es el declive de las organizaciones internacionales en un mundo, incluyendo especialmente a la OMC. Como expresaron varios mandatarios en la cumbre en Davos se terminó hasta la “ficción” de la prevalencia del derecho y la defensa de los valores occidentales en las relaciones internacionales. Entonces, ¿a qué se debe el título de este artículo? A que esta crisis abre el espacio para oportunidades, como estamos viendo desde la experiencia de nuestro país y eso nos llama a redoblar el paso.

La firma del interminable acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea -en caso de que finalmente lo ratifique el Parlamento europeo- es una demostración de que por distintas razones existen reacciones en contra del empuje proteccionista. Si Europa se decide a no quedar condenada a la intrascendencia en un mundo dónde no puede confiar con los ojos cerrados en Estados Unidos debe cambiar su estrategia proteccionista, su excesiva regulación y su pesada burocracia. Básicamente Europa busca jugar un rol más decisivo o se convertirá más temprano que tarde en un museo a cielo abierto.

La posibilidad de que Uruguay logre ingresar al Tratado Trans Pacífico también es una gran oportunidad de apertura. Implica un mercado de grandes dimensiones con países relevantes y con posibilidades de expansión. La agenda de corto plazo de Uruguay pasa por apurar los pasos necesarios para lograr el ingreso a este acuerdo y por ser el primero del Mercosur que apruebe el acuerdo con la Unión Europea.

El acercamiento comercial con China es también una buena noticia si se logra hacer con el debido cuidado de no quedar entrampado en temas políticos, como lamentablemente ocurrió con la reciente visita presidencial. Asimismo, un acercamiento político en este particular momento de los Estados Unidos es un riesgo innecesario, como lo son las declaraciones junto a los pocos países de la región que defienden la anterior y la actual dictadura venezolana.

También es claro que existe una enorme agenda de apertura unilateral en la que nuestro país tiene que avanzar y que no depende de ninguna negociación, al menos fuera de fronteras. Las caducas tasas consulares deben eliminarse, las barreras a la importación de productos básicos que no se producen en el país no tienen ningún fundamento y de los que sí se producen también tienen que revisarse. Esto es fundamental para lograr ser más competitivos y beneficiarnos del comercio internacional.

Una de las ideas más absurdas que ha vuelto a estar de moda es el mercantilismo y su foco en las exportaciones. La principal ganancia del comercio no está en lo que exportamos sino en lo que logramos importar, porque no se produce en el país o porque se consigue de mejor calidad, a mejor precio o porque sea por la razón que sea lo prefieren los consumidores. Debemos seguir apostando por la apertura de la economía en todos los frentes como uno de los principales asuntos de los que depende la suerte del país.

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