"América"

Hacia 1960 la revista "Esquire" propuso al escritor Norman Mailer (celebrado autor de "Los desnudos y los muertos") cubrir la información de la Convención del Partido Demócrata. Lo hizo así en espléndidos reportajes. Desde entonces, Norman Mailer no dejó de escribir para diversas publicaciones, como "Harper’s", "Life" y el "New Yorker", en forma paralela a su vasta y densa obra literaria, que le ha situado entre los clásicos modernos de las letras norteamericanas y, desde hace varios años, en un serio aspirante al Premio Nobel literario.

Pero quiero hablar, hoy, de sus escritos políticos, los que acaba de reunir en un caudaloso volumen, titulado: "América" (Anagrama/ Gussi). La lectura, en conjunto, ofrece un retrato a la vez histórico, social y cultural, de los Estados Unidos contemporáneos, en el período que va desde la elección de John Kennedy hasta las presidencias de Bill Clinton. Por cierto, no deja de lado los tumultuosos años sesenta, la guerra de Vietnam, el escándalo de Watergate y las presidencias de Bush (padre) y de Ronald Reagan. Pero, asimismo, estas caudalosas páginas de "América" recogen incursiones de Norman Mailer en la crítica literaria, impresiones sobre diversos escritores (desde Hemingway, peso pesado de las letras americanas, hasta un homenaje a Salman Rushdie), así como su memorable reportaje sobre la llamada "pelea del siglo", que protagonizaron Alí y Foreman en Zaire.

Por cierto, Mailer ha revolucionado el arte del reportaje periodístico y este libro es una lección espléndida de ello. Porque, y en este aspecto radica lo esencial, él escribe sobre la realidad con todas las bellezas y técnicas de la ficción. Ese es su secreto. Naturalmente, hay que ser un soberbio escritor para poder concebir estos reportajes, algunos ciertamente antológicos. Se trata, pues, de una obra única, polémica, cambiante, dueña de una poderosa sugestión.

Los artículos sobre la Convención Demócrata en Los Angeles nos sitúan allí mismo, junto a protagonistas principales, como Adlai Stevenson (quien irradiaba, dice, una luz propia, semejante a la que irradiaba Chaplin personalmente), a Lyndon Johnson, a Eleanor Roosevelt ("bella, precisa, tallada a mano como el marfil") y John Kennedy ("la quintaesencia del misterio", escribe, quien "tenía el bronceado intenso de un instructor de esquí"). Se muestran los mecanismos interiores de esas asambleas multicolores y las frenéticas danzas de animación que rodean a cada candidato.

Estas notas son espléndidas, salpicadas de agudas observaciones. Como lo son las entrevistas a John Kennedy, a quien describe con "ojos de un montañero", dueño de una intensidad sutil y "casi imposible de describir", cuya característica —afirma Mailer— era "el aire distante y reservado de un hombre que ha atravesado en solitario un campo experimental de pérdida y de ganancia, de aproximación a la muerte, que lo ha dejado aislado de la masa de los demás". Le cuentan que Kennedy estaba agotado y no lo cree; pero le aclaran que había descansado tres días. Norman Mailer comenta, entonces: "Tres días para él son como seis meses para nosotros". Y, ya que estoy en tema, no menos atractivo es el reportaje a Jackie Kennedy, a la que ve como "una mujer de nervios delicados y extremadamente sensibles".

El libro es imposible de comentar. Hay incluso hasta una tonta carta abierta a Castro. Pero el punto más alto de estos infinitos textos, es el relato del "combate del siglo" y la descripción fílmica del mismo. Este volumen es un complemento esencial maileriano, para poder conocer la "América" de este gran escritor contemporáneo.

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