Dos meses y monedas, según para qué objetivo y cómo se le mire, puede ser poco o mucho tiempo. Para que la señora Daisy Tourné deje su cargo de Ministra del Interior es un plazo relativamente razonable. Parece ser, de acuerdo a lo que ha trascendido, un plazo cierto, a cumplirse a raja tabla, porque sería su intención dedicarse a la campaña electoral. Pero aún así deja margen para que se sucedan acontecimientos no deseables.
La gestión de la señora tuvo sus claroscuros. Empezó bien, cayendo hasta simpáticamente, era la primera mujer a desempeñarse en tan trascendente cargo, y marcó cierto contraste con la opacidad de su predecesor. Pero sin motivo alguno -porque la criminalidad nunca bajó- se agrandó demasiado y empezó con sus alardes de excesivo buen humor y bastante soberbia. Demostraciones de equitación, revista a caballo a la tropa con uniforme de amazona, continuidad de respuestas groseras a la oposición, y finalmente el duchazo que registró Facebook, le hicieron perder el respeto en la gente y ha de presumirse que también de sus subordinados. En el ambiente policial, el Superior debe sostener su autoridad y con estas actitudes la perdió. A la policía no le gustan estos quiebres en la sobriedad con que deben manejarse quienes tienen el mando.
Tampoco resultó una buena administradora.
El informe de especialistas internacionales sobre el estado de las cárceles y violaciones a los derechos humanos de los reclusos, la sepultó, aunque comparte la responsabilidad con su candidato Astori, y con el Presidente que demoró cuatro años en darse cuenta del drama y ordenar las previsiones del caso. En materia de seguridad, el Frente Amplio, entre Díaz y Tourné dejará un saldo en rojo, acumulado de sensaciones térmicas, papelones y fracasos en sus cometidos. Así las cosas hoy están peor en los hechos y en la intranquilidad de la gente; mucho peor que antes.
Cuidado con el que venga atrás, porque si el dedo cae sobre uno de los allegados al Presidente que se comentan, va a ser peor la enmienda que el soneto.
Por cierto que gente idónea, no les sobra.