L. BUTTENBENDER / F. TISCORNIA
En el gobierno uruguayo existe "gran preocupación y molestia" por las trabas que impuso Brasil al ingreso de lácteos. Fuentes del gobierno dijeron a El País que "se está generando un perjuicio" y que la situación "debilita" la integración.
Ayer representantes de los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Economía y Relaciones Exteriores recibieron a sus pares del Ministerio de Desarrollo Agropecuario y del de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento de Brasil, a los efectos de avanzar en una solución a las licencias no automáticas de importación que aplica el gobierno de Lula a los lácteos uruguayos.
"Se están considerando soluciones, pero sin avances específicos por el momento", dijeron a El País fuentes oficiales que agregaron que en el gobierno "existe gran preocupación y molestia por diversas razones".
Entre ellas, manejaron que este gobierno "asumió el compromiso de más y mejor Mercosur. Si bien ninguno de los miembros está libre de culpa en lo que a restricciones al comercio se refiere, Uruguay las ha ido reduciendo consistentemente en los últimos años" y estas trabas al ingreso de lácteos (principalmente leche en polvo) "no hacen más que debilitar la posición de quienes están verdaderamente impulsando la integración regional".
Otro de los aspectos que generan "preocupación" a nivel oficial es que "se sabe que Brasil llegó a un acuerdo con Argentina para establecer cuotas a las importaciones de leche en polvo desde ese país. Para el gobierno es absolutamente inaceptable que como consecuencia de ese arreglo bilateral se quieran limitar de alguna manera las importaciones desde Uruguay", afirmaron.
Los funcionarios dejaron en claro que "mientras que Argentina ha impuesto múltiples barreras a las exportaciones de Brasil desde el año pasado, Uruguay no ha adoptado una sola medida en este sentido".
El gobierno ha realizado gestiones a todo nivel -diálogos entre ministros de Economía y Ganadería de ambos países y reuniones de técnicos- porque "el momento para concretar las ventas son las próximas semanas, no mucho más de eso, por lo que el simple transcurso del tiempo genera un daño al sector productivo uruguayo", afirmaron las fuentes.
Actualmente hay unas 10.000 toneladas de lácteos, cuya venta a Brasil estaba concretada, que no pueden ingresar al vecino país por la aplicación de las licencias.
Las fuentes insistieron en que con ello "se está generando un perjuicio a un sector que está en una situación delicada por los efectos de la crisis internacional y la sequía".
Agregaron que "los perjuicios ya están ocurriendo al impedir la concreción de negocios que en ausencia de las licencias no automáticas se hubieran concretado".
Dentro del gobierno se considera que es una situación "totalmente inesperada" el hecho de que "Brasil se haya sumado a Argentina en la imposición de barreras al comercio intra-Mercosur", comentaron las fuentes.
Es que "Brasil había mantenido la misma posición que Uruguay en cuanto a evitar imponer nuevas restricciones y había destacado reiteradamente, y al más alto nivel, el papel del mercado regional en estos casos", recordaron.
Además de verse apremiados por el momento para concretar las ventas, los técnicos de ambos gobiernos deben acordar una solución antes del 21 y 22 de julio cuando se realizará la reunión del Consejo de Mercado Común (CMC) en la que Brasil presentará oficialmente su propuesta sobre elevar el Arancel Externo Común (AEC) de 14% a 27% para las importaciones de fuera del Mercosur.
Si bien Uruguay apoyaría la suba del AEC, no está dispuesto a votarla en el CMC si no se destraban las restricciones al comercio intrabloque. Para aprobar esa decisión se necesita del voto favorable de los cuatro socios del Mercosur.
Con ese cronograma pautando los tiempos de negociación, se espera mantener un nuevo contacto entre ambas partes a más tardar el próximo miércoles, para luego realizar una nueva reunión en la que se establezcan formalmente los acuerdos alcanzados.
Para el director de Asuntos Internacionales del MGAP, Mario Piacenza así como para el director de Desarrollo Rural de ese Ministerio, Robert Frugoni, más allá del tema coyuntural de las trabas a los lácteos uruguayos, lo que se busca es alcanzar un acuerdo estratégico de relacionamiento comercial con el que se evite llegar a este tipo de situaciones extremas.
CONAPROLE. La empresa más afectada por las licencias que impone Brasil es Conaprole para quien ese mercado representa cerca del 20% de sus exportaciones.
El presidente de la cooperativa, Jorge Panizza, dijo a El País que esta situación se genera a partir de la decisión del gobierno de Lula de brindarle a los tamberos brasileños todos los apoyos necesarios para que se mantengan en la producción.
Agregó, que eso se da pese a que la falta de leche en el mercado interno brasileño llevó a que el precio del producto al consumo se elevara en un 50%.
Futuro incierto
El presidente de Conaprole, Jorge Panizza, aseguró a El País que si bien por sí sola esta situación no desestabiliza a Conaprole, la suma del reflejo que se puede dar en el precio internacional de los lácteos a partir de una nueva licitación a la baja de la multinacional neocelandesa Fonterra podría complicar la posición de la empresa. Hasta ahora el cierre económico de la cooperativa es satisfactorio. La leche trancada en Brasil es por unos US$ 22 millones.