El Comité de Agricultura del Parlamento de la Unión Europea, recibió una propuesta de los productores británicos, pidiendo una administía de tres años para la identificación electrónica de los ovinos y caprinos, para poder cumplir con la trazabilidad. La propuesta ya fue aprobada y fue muy bien recibida por los productores.
La trazabilidad ovina y caprina es un requisito que se arrastra desde 2004 y debió entrar en vigor el 1° de enero de 2008, pero para que los pecuaristas tuvieran más tiempo para poder cumplir esa exigencia se postergó por dos años más. En noviembre del año pasado, Hungría y Eslovaquia, apoyados por la República Checa, Alemania, Bélgica, Irlanda, Bulgaria, Polonia y Rumania, le pidieron al consejo de ministros de la Unión Europea que la identificación electrónica de ovinos y caprinos fuera voluntaria para los productores -no obligatoria- a partir de diciembre de 2009, pero la Comisión Europea les aclaró que no habría más prórrogas.
El requisito también será exigido para los terceros países abastecedores de carne ovina al bloque y Uruguay, Australia y Nueva Zelanda se verán obligados a cumplir con el requisito.
"La implementación de un sistema de trazabilidad tiene que ser parte de una negociación en el caso de Uruguay con los mercados externos, un proceso de negociación bien pensado y estructurado como se registró en el vacuno", estimó Fabio Montosi, investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), que el año pasado participó, en representación de Uruguay, de un foro especializado en Bruselas.
En estos momentos la exigencia no beneficiaría a Uruguay en ese mercado, pero la buena noticia es que tampoco beneficiaría a sus competidores, porque Australia y Nueva Zelanda no tienen aprobada la trazabilidad individual en la Unión Europea.
"Hemos hecho toda una cultura de la trazabilidad en el vacuno y hay que tomarse los tiempos de negociación necesarios con los mercados, para que este requisito impuesto por la Unión Europea no se transforme en una barrera no arancelaria", aseguró Montosi en diálogo con El País.
La Unión Europea es el principal mercado para los cortes ovinos de alto valor y dentro del bloque Uruguay tiene una cuota de 5.300 toneladas que debe cumplir todos los años y lo hace con éxito.
El cupo es para carne desosada y de alto valor.