Laureano Büttenbender
Los productores arroceros deberán devolverle a la industria al final del ejercicio 2007/2008 cerca de US$ 23,6 millones como consecuencia de un ajuste a la baja del orden del 5% en el precio provisorio del grano.
Junio de 2008 marcó para el sector arrocero uno de los momentos más dulces desde el punto de vista comercial, con un promedio de ventas del cereal al exterior en el orden de los US$ 650, alcanzando, aunque con un sensible retraso, el despegue fenomenal del resto de los granos.
La Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), reunida en esa fecha en Treinta y Tres, aprobó el acuerdo alcanzado con la industria para cerrar el ejercicio con un precio provisorio de US$ 17,28 por bolsa de 50 kilos, uno de los registros más altos en la historia del sector.
Hubo consenso entre los productores que para que este precio se modificara, el promedio del precio de la tonelada de exportación debía caer por debajo de los US$ 500, cosa impensada en ese momento. Uruguay estaba accediendo con comodidad al mercado de la Unión Europea luego que EE.UU. debiera retirarse por haberse detectado rastros transgénicos en sus embarques. En ese momento, se manejaban precios internacionales para el grano cercanos a los US$ 900 la tonelada, aunque siempre se aclaró por parte de voceros del sector que los negocios que se hacían a ese precio eran excepcionales. A su vez, Irán continuaba liderando las compras de arroz uruguayo.
Crisis. Pero lo impensable ocurrió. La crisis, figura ya conocida, llevó el precio promedio de exportación al entorno de los US$ 470, por lo que necesariamente se debió ajustar a la baja el precio final de la zafra. Este ajuste alcanzó a los US$ 0,87 por bolsa de 50 kilos, lo que refleja una caída del orden del 5%.
Lejos de dramatizar la circunstancia, el directivo de la ACA, Pedro Queheile, dijo que la situación ya estaba siendo monitoreada por los productores y que la industria ya había hecho algún anuncio de que esto iba a ocurrir. Altos directivos de Saman ya le habían advertido a los productores que un movimiento a la baja seguramente se iba a confirmar en los próximos días.
No obstante, reconoció que a nadie le gusta sacarse del bolsillo plata que ya tenía ganada.
Este dato no es un tema menor, porque una cosa es no llegar a ganar lo que se esperaba, y otra muy diferente es haberlo ganado y tener que devolverlo.
Asamblea. Sobre cómo jugará esto último en la asamblea extraordinaria que se realizará el próximo 13 de abril en Treinta y Tres para refrendar este acuerdo con la industria, Queheile se mostró optimista en cuanto a la aceptación por parte de los productores.
Sucede que todos en el sector son conscientes del momento excepcional para el grano que se vivió en 2008 y, a pesar de esta reducción y del aumento de los costos, el precio que se logra es aceptable y se puede seguir trabajando en base a ese acuerdo, aseguró el dirigente arrocero. A su vez, esta situación no es nueva en el sector, que llegó a reducir del precio acordado más de US$ 1 a principios de 1990.
En cuanto a la forma en que se devolverá este descuento a la industria, Queheile recordó que la mayoría de los saldos de los productores son favorables, por lo que la operación se resuelve bajando de esos saldos la diferencia acordada.
Excelente resultado
El sector arrocero ya lleva cosechado cerca del 40% de la zafra 2008/2009, la que seguramente alcanzará un volumen total de cosecha de 1,2 millones de kilos, con un rendimiento promedio por hectárea de 8.000 kilos. A pesar de que se verificó una caída en el área del orden de las 20.000 hectáreas como consecuencia de la sequía, la producción arrocera muestra claros síntomas de recuperación.