Cambia, todo cambia…
En este mundo tan dinámico y globalizado los paradigmas van variando y las realidades no son las mismas que hace poco tiempo.
En el marco del Congreso Mundial de la Opic, realizado esta semana en París, lo más notorio fue una especie de revalorización de la carne como aporte proteico, sinónimo de mejor nutrición y que hace bien para la salud. Todo ello además con la comprobación que la tendencia es ahora de volver a cocinar en la casa, y no tanto salir a comer afuera, pero utilizando proteínas.
Quedó planteado que la demanda va a ser sostenida en el tiempo y hay que considerar el factor que prácticamente la mitad de la población del mundo está en China, India, Indonesia, Filipinas, países emergentes que cuando mejoran su situación económica la respuesta inmediata es adoptar, o aumentar, el consumo de carne. Hoy los mercados tradicionales que Uruguay tenía en Europa están con crisis. Y si la proyección de 9.000 millones de habitantes para el año 2050 se cumple, hasta corre riesgo que no alcance la producción de carne.
De allí surge la oportunidad. Tanto Uruguay, como Argentina, Brasil y Paraguay son los reservorios para producir esa carne que necesita el mundo.
HACE. En el plenario mundial, ante un millar de personas, se aseguró que es hora de producir y comercializar carne con orgullo de hacerlo. Y se dijo que desde el año 2007 a la fecha ha cambiado el mundo de la alimentación: hay un envejecimiento de la población, lo que llevará a que en 40 años habrá más gente mayor. ¿Qué tiene que ver esto? Mucho. Según estudios de la Universidad de Waterloo, brindados por el Catedrático Stuar Phillips, las proteínas rojas hacen que funcione mejor un organismo adulto.
Pero además con estas estadísticas, se muestra cómo el comportamiento humano tiende a cambiar. La gente prefiere la tranquilidad de su casa que salir a comer, a diferencia de lo que pasaba hace pocos años. Entonces se concentra en su propio mundo y procesa su alimento. Allí la carne juega un papel relevante.
Distintos expertos de diversas áreas mostraron cómo la carne forma parte del ser humano desde siempre. "Es hora de desterrar mitos y sacar las leyendas urbanas", aseveraron, mencionando que la gente ya lo percibe y no ven a las proteínas como el "lobo feroz" que otros quisieron mostrar.
PRODUCCIÓN. Tras la parte académica del Congreso, una nutrida delegación de uruguayos, integrada por la mayoría de los miembros de la Junta del Instituto Nacional de Carnes, productores, industriales y técnicos, recorrió establecimientos, una planta frigorífica y la central de la Compañía Allflex, proveedora de las caravanas para la identificación del ganado en Uruguay.
Vaya si la realidad que se vio es distinta.
Los predios visitados, extrapolables a la realidad francesa, son chicos y tienen características muy similares entre sí, pero muy diferentes a la producción uruguaya.
Jean Louis Hervagault trabaja solo su predio de 71 hás., próximo a la ciudad de Vitré. Allí cría 90 vacas Salers y tiene dos toros. Su sistema de comercialización es directo al frigorífico, también vende reproductores de pedigree y hace una venta particular de carne que está autorizada (pasando por el frigorífico para la faena).
Se muestra contento pues tiene las 71 hás. juntas, hecho que a muchos de sus colegas no le sucede. Eso sí, explicó que debe cumplir una rigurosa reglamentación de la Unión Europea en cuanto al manejo de efluentes, para no contaminar y a todo lo que tiene que ver con la preparación del suelos.
Bazire explicó que su predio abona 19,6% de IVA y 42% de cotización social como impuesto a la ganancia. Eso sí, si no gana, o si está debajo de una franja de 25.000 euros al año, no paga. Explicó que su renta es de 2.000 euros por mes, poco más que el salario medio en la ciudad que asciende a 1.300.
¿Le da eso para vivir? Sí, porque además recibe el 50% de sus ingresos en subsidios de la Unión Europea (para algunos es el 100%), en concepto de apoyo a la tierra, a las cabezas de animales y a la finca. "Si llegan a sacar los subsidios, seremos muchos los que dejaremos la tierra y nos iremos a las ciudades", confesó.
Caso similar es el de Yannick Renhault, quien en 61 hectáreas al lado de la ciudad de Rennes, de una finca familiar (con casa del año 1700), cría ganado Limousin. Tiene 65 vacas madres que encierra todas las noches para alimentarlas en base a maíz, cereales y pasto que él mismo produce (16 a 18 toneladas de materia seca por hectárea).
Envía a feed lot los machos con 17 meses y un peso carcasa de 420 kilos, en tanto las vacas de descarte van con peso carcasa promedio de 450 kilos. El promedio que le pagan es de 900 euros por animal.
También Renhault trabaja solo y se queja que es poco lo que percibe, asegurando que si no fuera por los subsidios no podría continuar.
Esta realidad no es única. Según explicó Alain Bazire, integrante de la Cámara de Agricultura de Rennes, en este Departamento, de 150 km. de largo y 100 km. de ancho, existen 10.000 productores que explotan en promedio 50 hectáreas, las que cotizan entre 3.500 y 7.500 Euros. Respecto al rodeo vacuno son 10.000 Limousin, 8.000 Charolais, 3.500 Blonde d`Aquitaine y 2.500 Salers.
Obvio que estos ejemplos no son para comparar con Uruguay. Simplemente son una muestra de la realidad francesa de hoy.
ROBÓTICA. También la delegación visitó un Frigorífico que integra consorcio de empresas, con 1.300 millones de dólares de facturación anual, a través de su cadena distribuida en toda Francia y habilitado para exportar: Restau Marché.
Es una organización vertical de la cadena de vacunos, porcinos y ovinos, en una empresa que reúne a 13 familias, con una plantilla de 3.000 operarios en toda la cadena y cuenta con 300 camiones refrigerados.
Faena en torno a 600 cabezas por día, las que paga entre 3,95 y 4 euros por kilo y tienen un 52% de rendimiento.
Al ser un centro de distribución, cuenta con instalaciones gigantes, con la más alta tecnología y una robótica que impresiona por su grado de perfección. Eso sí, todos quienes asistimos pudimos comprobar que la industria uruguaya está al más alto nivel.
La gira, parte del Congreso Mundial de la Carne, también fue a la planta donde Allflex fabrica las caravanas para la trazabilidad uruguaya (se estaban haciendo en ese momento). También allí se pudo comprobar la ingeniería robótica de última generación y el cuidado de hasta el mínimo detalle. Por un tema de espacio y de tiempo, los detalles de esta visita se publicarán el próximo domingo.