Las empresas forestales uruguayas continuaron siendo golpeadas en 2011 por la crisis internacional -que se inició en 2007 en el sector inmobiliario estadounidense- y las perspectivas de recuperación en los países desarrollados son muy bajas, según destacó un informe de los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin. La visión de ambos formó parte de una de las conferencias del ciclo organizado por la Cámara Mercantil de Productos del País.
El sector forestal, a lo largo de 20 años, desarrolló una capacidad de producción de 884.000 hectáreas y la tendencia de la producción con lo forestado hasta el 2008 es del orden de 18 millones de metros cúbicos anuales de madera, que son el doble de lo que se cosecha actualmente.
Las empresas dedicadas a la exportación de maderas aserradas y contrachapados, productos que se destinan a la construcción en Estados Unidos y otros destinos, fueron muy golpeadas en 2011, porque la crisis internacional no les permitió recuperarse y dejaron de producir. Por otro lado, según el informe de la consultora, a los cambios normativos y tributarios que enfrentan a los forestales desde 2005, se suma que los costos en dólares subieron mucho más que los precios de ventas de las materias primas.
Según los consultores, el tipo de cambio real está debajo de su promedio histórico y, como ejemplo, citaron que en el primer semestre de 2011 se situó 23% por debajo del nivel de equilibrio.
El sector forestal genera entre 19.000 y 21.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Sólo 13.000 personas trabajan en la silvicultura. Según el análisis de los consultores, la intensidad de la mano de obra por hectárea dedicada a la producción es cercana al doble del promedio de toda la actividad agropecuaria.
En la forestación uruguaya, toda la producción termina siendo exportada. En 2010 el sector exportó US$ 1.080 millones y este monto crecerá a medida que los montes sigan madurando y sean cortados.
Por otro lado, en los últimos meses del año la crisis económica en la Unión Europea ocasionó que muchas de las empresas uruguayas dedicadas a la celulosa enfrentaran una cancelación de contratos de negocios que tenían que cumplir.