El pasado miércoles fueron sepultados, en el Cementerio Británico, los restos del Ing. Agr. Eduardo Capurro. En la oportunidad, Héctor Payssé Turena, en nombre de la sociedad de Criadores de Corriedale, de la Asociación Rural del Uruguay, del Secretariado Uruguayo de la Lana "y, por qué no, también de todos los ovejeros del país", lo despidió con las siguientes palabras:
"Aceptamos la triste responsabilidad de despedir a Eduardo Capurro y, al hacerlo, evocamos lo que representa la personalidad y trayectoria de Eduardo, para todos los corriedalistas que con él intimamos e incluso aquellos que, sin conocerlo y sin saberlo, recibieron de él enseñanzas, normas y directivas. De eso se trata cuando resaltamos estos prototipos de seres que son no solo indispensables en toda sociedad, sino referentes obligados en toda actividad en que estuvieron involucrados.
Nos es relativamente fácil resaltar la personalidad de Eduardo, su frescura mental, su sana jovialidad, la sabiduría de su saber ser, su modestia natural, que solo las almas fuertes pueden, sin quererlo, resaltar, y su rectitud tanto en el pensar como en el actuar.
No tenemos la menor duda de que Eduardo, a lo largo de su vida, fue un hombre feliz y que supo hacer feliz a quienes lo rodearon y acompañaron.
En su actividad fue un triunfador, siempre presto a volcar a los demás su experiencia y sus consejos. En el Corriedale fue un referente ineludible. Presidió la directiva e integró la Junta de ARU.
Con su hermano Mario llevaron los planteles de "El Aguará" a los primeros planos y debe de haber muy pocas cabañas que no tengan esa sangre en sus ovejas.
Nuestra sociedad, desde sus inicios, se ha visto siempre y permanentemente enriquecida con esta clase de hombres excepcionales que parecieran tener un denominador común: vocación de servicio, desprendimiento material, lucidez mental.
Hoy Eduardo se incorpora a esa selecta compañía de inolvidables. Y con profundo dolor, y acongojados, lo despedimos".