"Demostramos que también dentro del Estado se puede ser eficiente"

| "No comprendemos cómo se invirtieron más de U$S 100 millones en una sola manzana en Montevideo para construir una torre, como la de Antel, cuando con el mismo capital, se podría construir un nuevo INC"

PABLO D. MESTRE

En tiempos en que prácticamente todo se mide con la vara de la eficiencia. Cuando desde casi todos los rincones del país se pregona por la baja del costo del Estado, por la mejora de la competitividad de éste frente a los privados y —en otro orden— por la erradicación de la emigración de la gente del campo a las ciudades, el Instituto Nacional de Colonización, viene como anillo al dedo para convertirse en ejemplo.

"Es una demostración que desde el Estado se puede ser eficiente", aseguró el vicepresidente de Colonización, Carlos Daniel Camy Antognazza, entre otros conceptos en una extensa entrevista concedida a El País.

—¿Cuál es el balance a dos años de asumir el nuevo directorio?

—Sumamente positivo. El Instituto Nacional de Colonización está demostrando en los hechos que es posible ser eficiente en el Estado. Tras asumir el actual directorio con un presupuesto deficitario y una alta morosidad, hoy podemos afirmar que el organismo es autosustentable.

—¿Cuáles son esas cifras?

—Al 16 de mayo del 2001, teníamos un saldo deudor en el BROU de $ 12.532.795 y de U$S 63.524 y una morosidad de más del 80%. Hoy, al 16 de mayo de este año, el saldo es acreedor con $ 23.257.418 y U$S 548.672 y la morosidad bajó a menos del 30% Cuando asumimos había una situación económico financiera muy difícil, con un endeudamiento próximo al 80% de morosidad y un déficit presupuestal que motivó que desde el año 1992, el Instituto funcionó subsidiado por el Estado, con una partida anual en el Presupuesto quinquenal de la Nación. Este déficit anual era en promedio durante estos años de U$S un millón. Agravado porque, en abril del 2001, habían pago la renta anual en tiempo y forma el 22% de los colonos. Hoy llegamos a una situación de equilibrio presupuestal después de 12 años, el Instituto es autosustentable.

—¿Cómo se logró eso?

—A partir de una austeridad absoluta de todos los gastos del organismo y de una mejora de la gestión. Esto nos señala claramente que con esfuerzos, con criterio de trabajo, con austeridad y asumiendo un buen criterio de administración, se puede lograr ser eficiente dentro del Estado.

—¿Cuál fue la estrategia para mejorar la gestión de cobro?

—Se basó en comprender la situación de dificultades del sector agropecuario y por tanto convencernos que el colono, como la mayoría de los productores agropecuarios, no pagaba porque no podía, no porque no quería. Esto nos llevó a establecer líneas de trabajo dirigidas a otorgarles facilidades en el marco de la comprensión a esa situación. Por ejemplo, no se aumentó la renta en moneda nacional en el 2002 respecto al valor establecido con esa moneda en el 2001. Se dieron, aparte, seis meses de plazo sin interés para pagar la renta. En el año 2000 se refinanciaron a 10 años las deudas de todos los colonos y con los más comprometidos se tomaron medidas excepcionales para poder otorgarles esa facilidad de refinanciación. En el presente año la renta se la pudo dividir en tres veces. Al buen pagador, históricamente Colonización lo bonificó con un 5% de descuento en el pago de la renta, ahora se duplicó esa bonificación, llevándola al 10%.

—¿Y a nivel interno, cómo fue el cambio?

—A esa estrategia le agregamos una austeridad estricta. Implicó renuncia a los celulares, vender autos, bajar todos los gastos sustancialmente, eliminar las horas extras, etc.

También se bajó un 10% la plantilla de los funcionarios. Asumimos con 193 y hoy quedan 174 trabajando. Rebaja que conseguimos a través de retiros incentivados costeados por el propio organismo.

—¿Entonces ahora el INC es totalmente autosustentable?

—Hoy colonización está en equilibrio presupuestal. El instituto está en condiciones de autofinanciar su funcionamiento durante el año 2003. Pero no es nuestra voluntad exhibir como un logro o un cumplimiento de un objetivo superior el equilibrar los números —porque en todo caso es una obligación como administrador de la cosa pública—; sino reivindicar la existencia del organismo, la necesidad de revitalizarlo para cumplir el objetivo que tiene. O sea que, ahora sí podemos decir que la casa está en orden. Y para aquellas personas que dudaban de la necesidad que existiera Colonización en función que no era sustentable, ahora le decimos que sí lo es, que cambió la realidad, se ordenó la casa, la situación está saneada y por tanto, es válido que exista Colonización.

—¿Cuál es la proyección ahora, cómo continúa esta gestión?

—Tenemos pendiente una reestructura. El directorio estableció la creación de una comisión con ese objetivo. Al mismo tiempo, comenzamos a reivindicar en el sistema político este organismo del que se ocuparon cuando la situación fue negativa. Ahora queremos que con el mismo énfasis, hoy se ocupen del Instituto con la caja ordenada. Hace pocos días los integrantes del directorio nos reunimos con el Cr. Davrieux, le mostramos los números y el propio equipo económico reconoció la gestión en el saneamiento de la economía del Ente.

—¿Cómo sería esa reestructura?

—Ahora hay que capitalizarlo o utilizarlo como vehículo para canalizar el dinero que estamos convencidos que existe en la comunidad internacional. Aspiramos ampliar el patrimonio inmobiliario del instituto, con la incorporación de nuevas áreas de tierra. Ahora es el momento de capitalizarlo con una cartera de tierras.

—¿Se puede hacer?

—Claro que se puede. Además, esta gestión debe servir de ejemplo cuando se habla de bajar el costo del Estado. No comprendemos cómo se pueden invertir más de U$S 100 millones en una sola manzana en Montevideo para construir una torre como la de Antel, cuando con la misma inversión, se podría construir un nuevo INC si tenemos en cuenta que el valor aproximado de las 242 mil hectáreas que actualmente tiene en arrendamiento el Instituto implican el monto que generó la construcción de dicha torre. Por otra parte hay que tener en cuenta que el INC cuenta con 230.000 hectáreas arrendadas, 250.000 hectáreas adquiridas por sus titulares, 16.000 hectáreas en campos de recría y 2.300 hectáreas forestadas con ocho años de antigüedad. Son 4.000 colonos y hay 2.804 aspirantes a colonos inscriptos y a la espera de acceder a predios del Organismo, lo cual está asegurando el futuro también.

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