Argentinos acaparan campos agrícolas

Agazzi aseguró que plantan cerca de un millón de hectáreas

GDA | LA NACIÓN

La Argentina les quedó chica y ahora van por Uruguay: cada vez más productores cruzan el Río de la Plata para sembrar en ese país, y hoy, según datos oficiales que se manejan allí, los argentinos ya producen entre el 20% y el 25% de la agricultura total uruguaya, que ronda un millón de hectáreas, y más de la mitad de la superficie de soja, estimada para esta campaña en 447.000 hectáreas.

Con los argentinos, Uruguay multiplicó por diez su producción de soja en los últimos seis años, que alcanzó las 778.000 toneladas en la cosecha del año pasado.

Después de haber sido protagonistas de un proceso que hizo que la siembra de soja en la Argentina se triplicara en menos de diez años, alcanzando los 16,9 millones de hectáreas, los productores de la pampa húmeda están generando una especie de revolución productiva en Uruguay. Y desde la otra orilla dan cuenta de ese fenómeno, con asombro y hasta advertencias.

"Es impresionante; aquí hay una presión muy fuerte hacia la soja, y eso es, sobre todo, por los empresarios argentinos. Son los que impulsan la siembra, y lo hacen con la tecnología de los pools de siembra; arriendan, subcontratan equipos, la siembra, el tratamiento de los cultivos", dijo a La Nación Ernesto Agazzi, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del vecino país, que el lunes reemplazó a José Mujica.

El mismo Agazzi puso en números la presencia argentina: "Entre un 20% y un 25% de la agricultura total que tenemos (un millón de hectáreas) está hecha por argentinos, y más de la mitad de la soja también. Y es un proceso creciente; hace seis o siete años había productores argentinos muy ocasionales".

La soja allí cubrió 78.000 hectáreas en la campaña 2002/2003 y hoy ya está en un total de 447.000 hectáreas.

Los argentinos aterrizaron para producir en departamentos ubicados sobre el río Uruguay, en Río Negro, Soriano, Paysandú y Colonia, pero también se han expandido hacia el centro del país. Más que productores individuales hay pools, según Agazzi, que siembran grandes escalas y tienen una estructura para diversificar zonas de producción y riesgos. Básicamente alquilan las tierras, si bien también hay casos de empresas que han comprado campos.

Entre 2000 y 2006 en Uruguay se vendieron 3,9 millones de hectáreas (incluyendo tierras para campos ganaderos y forestación) por unos U$S 2.325 millones. No hay un cálculo exacto sobre cuánto adquirieron los argentinos, ya que hasta el año pasado se podían comprar campos bajo figuras de sociedades anónimas donde se diluía la nacionalidad.

Sin embargo, por la presión de los argentinos, de productores brasileños y de firmas para forestación, la hectárea aumentó más de un 100% y hoy un muy buen campo para sembrar ronda un promedio de US$ 4.500 la hectárea. El mismo gobierno reconoció que en los últimos dos años los argentinos habrían comprado el 20% de los campos que se vendieron en Colonia.

"No son productores que vienen con su familia; son empresarios que tienen gerente y contratan los trabajos", expresó Agazzi. Según el funcionario, los productores van a ese país porque "no hay retenciones, ven estabilidad económica, hay menos riesgos y por el valor de la tierra". Hoy en la Argentina el grano de soja exportado tiene una retención del 35%, lo que implica que el Estado se queda con ese porcentaje para su caja; en Uruguay no hay derechos de exportación.

Precisamente, algunos de estos factores fueron señalados por las empresas que trabajan allí. "Los atractivos que posee Uruguay para realizar una actividad agrícola-ganadera son la simplicidad impositiva, la ausencia de retenciones y, principalmente, la disponibilidad de tierras para realizar agricultura", comentó Guillermo Cavalleri, técnico del Grupo Ceres Tolvas, una empresa que hoy explota 5.000 hectáreas en el vecino país y asesora a terceros.

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