Solidez bancaria puede ponerse a prueba al crecer el crédito en dólares

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HORACIO BAFICO / GUSTAVO MICHELIN

En la fase expansiva del ciclo económico se construyen las debilidades del sistema financiero que se deben soportar en la fase descendente. Esto ha sucedido históricamente en Uruguay y en el mundo. Esta observación adquiere relevancia en la situación actual porque la economía se está desacelerando rápidamente, pero todavía se ven tasas altas de crecimiento del crédito. El sistema bancario luce sólido y con buen nivel de liquidez para hacer frente a una situación externa negativa para la economía que provoque un alza del desempleo y una caída en el salario real. No obstante, si persiste el fuerte crecimiento del crédito en dólares para las empresas, se empezará a construir una debilidad que tendrá un precio alto en la parte baja del ciclo económico.

Al cierre de abril del 2012 el monto de los créditos concedidos por bancos al sector privado fue de US$ 10.700 millones. Se llega a este saldo luego de un incremento del 18% en el último año medido en dólares corrientes. Este porcentaje es similar al crecimiento del PIB en la misma moneda y durante el mismo período de tiempo. Por lo tanto una primera lectura de la evolución del crédito hasta el momento es que no se ha desubicando en relación al tamaño de la economía y no alimenta potenciales desequilibrios macroeconómicos. Si se analiza el ratio del crédito con el PIB, se constata que el mismo se ubica actualmente en el 20%, la mitad del nivel registrado previo a la crisis de comienzos de siglo. A pesar de haber crecido fuertemente, todavía se trata de un nivel de endeudamiento bajo.

Una segunda dificultad que se puede generar es el desfasaje entre la moneda en las que se otorga el crédito y la que están expresados los ingresos de los que se endeudan. La composición por monedas muestra que el crédito en dólares es ligeramente mayor pero hay una mejora en comparación con los datos históricos fruto de una política de desdolariza-ción del crédito. Hay US$ 5.700 millones de crédito en mo- neda extranjera frente a los US$ 5.000 otorgados en pesos.

Observando las tasas de interés activas y la evolución del dólar y los precios, claramente los tomadores de crédito han estado expuestos en los dos últimos años a la tentación de tomar créditos en dólares que a todas luces parecen más "baratos". Para evitar el problema de la dolarización, el Banco Central del Uruguay exige que los bancos tomen medidas prudenciales y genera un marco regulatorio que procura alinear el incentivo a que los préstamos se otorguen en la moneda en la que el deudor genera los ingresos con los cuales habrá de honrar su obligación. Es una forma de corregir la tentación que puede tener cada persona o empresa de tomar deuda en la moneda que le resulte más barata pero asumiendo mayor nivel de riesgos frente a una devaluación.

El crédito a las familias es uno de los que más crece y totaliza US$ 4.400 millones y de su análisis surge que a pesar del fuerte crecimiento en el último año (11% real) no encierra riesgos más allá de la caída provocada por la fase del ciclo. En efecto, dentro de crédito a las familias es posible distinguir dos líneas: el crédito hipotecario y aquél en general.

La compra de vivienda con crédito podría ser un problema porque los precios de los inmuebles hoy están muy altos y es posible que en el ciclo corrijan a la baja. Sin embargo, esto no provocará grandes dificultades a los bancos porque el nivel de crédito otorgado para vivienda es bajo y no está creciendo.

El crédito al consumo que aumenta es el que tiene como destino final el uso general del dinero. Quienes han sido más activos en la colocación de este crédito son los bancos privados que en los dos últimos años mostraron una variación anual al ritmo del 35% anual real.

La deuda de las familias no es solo bancaria. Existen otras fuentes del sector financiero no bancario y desde el propio sector comercial. No se dispone de cifras oficiales al respecto, pero su magnitud tiene que ser muy importante dados los niveles de consumo imperantes.

Por lo tanto, las familias se están endeudando y van a soportar el momento de la baja en el ciclo pero no se observan riesgos de que la situación de los bancos amplifique este problema. Mientras no se profundice el desfasaje entre el crecimiento del consumo privado y del PIB a través del crédito, no se temen implicancias a nivel del sistema.

A pesar del fuerte crecimiento tampoco es preocupante el nivel de crédito a las empresas que se alcanzó hasta abril, porque en comparación con el producto es relativamente bajo. El estudio del crédito por sectores de actividad señala que son los préstamos a la construcción y al comercio los que más crecieron en el último año. Estos sectores están muy relacionados con el alza del consumo de las familias. En efecto, parte del financiamiento que otorgan los comercios a sus clientes se estaría financiando a su vez con crédito bancario. Los números del endeudamiento del comercio con el sector bancario muestran que en abril se ubicaba en casi US$ 1.400 millones, de los cuales el 86% está concedido en moneda extranjera.

Si persiste un crecimiento del crédito a las empresas muy por encima del observado en el PIB y se concentra en moneda extranjera se estará construyendo un desequilibrio financiero que puede explotar en el futuro. Este es el único punto de sospecha para el análisis del ciclo porque en el caso del crédito a los comercios en moneda extranjera hay que tener en cuenta que la contraparte es la venta y por lo general las mismas son domésticas, expresadas en pesos y atadas al nivel de actividad.

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