Ayer sobre las 21 horas la jueza de concurso Cristina Crespo homologó el convenio que durante toda la tarde habían negociado duramente los representantes del grupo inversor que va a reabrir la textil Sudamtex y los ex trabajadores de la empresa.
Los representantes sindicales ya recibieron una serie de cheques con los que cobrarán la mayor parte de los créditos remanentes que están algo por debajo de U$S 1 millón. Enzo Vallejo, representante del sindicato dijo a El País que "es un acuerdo muy extenso, con muchos puntos y todas las partes quedaron satisfechas".
De esta forma, ahora sí será posible que en los próximos días recomience la producción de tejidos de lana en la que trabajarán en una primera etapa 150 personas. Estos primeros trabajos darán nuevamente vida a la emblemática planta coloniense cerrada desde 2001.
TRABAJOSA NEGOCIACION. En un momento de la tarde, los representantes de los inversores que estaban cerca de la puerta de la Liga de Defensa Comercial en la que se desarrollaron las tratativas, llegaron a mostrar malhumor porque se había planteado algún escollo de última hora. Incluso conversaron telefónicamente con el empresario Daniel Soloducho, que encabeza el grupo de hombres de negocios interesado en la textil y que está en el extranjero.
El ministro de Industria, José Villar, había llegado sobre las 15 horas al edificio de la calle Julio Herrera y Obes y permaneció unas 3 horas, seguramente contribuyendo a limar asperezas. Antes de retirarse, Villar señaló que había aparecido alguna dificultad en relación al tratamiento que se le daría a la deuda de la planta por Contribución Inmobiliaria que había sido subsanada. "Estamos muy felices, es un momento de enorme trascendencia", exclamó el ministro que participó intensamente en las conversaciones para la reapertura desarrolladas en las últimas semanas.
Hasta ahora los 567 obreros de Sudamtex cobraron prácticamente el 73% de sus créditos laborales y falta que ahora perciban algo menos de U$S 1 millón. El porcentaje de recuperación final superará levemente el 90%
El grupo que lidera Soloducho (propietario de la también textil Dancotex y presidente de la Unión de Exportadores) plantea destinar la mayor parte de su producción a la exportación y también adquirirá la planta de algodón y polyester por lo que en una etapa posterior el nivel de ocupación podría incrementarse.
El convenio fue facilitado por la venta de sus créditos que realizó un grupo de bancos encabezado por el Banco República. Su presidente, Daniel Cairo, rechazó que la venta se haya hecho en forma apresurada y sin considerar a otros inversores.
Una larga negociación
En el momento en que cerró en 2001, Sudamtex debía a 12 bancos de plaza U$S 18,8 millones. El mayor acreedor era en su momento el banco Sudameris (que luego fue adquirido por Banco Acac) con U$S 4,5 millones, seguido del Banco República con U$S 3,9 millones, el Citibank con U$S 2,27 millones y el banco Surinvest con U$S 1,02 millones.
El grupo inversor adquirió maquinaria que estaba prendada y otra que era propiedad de los trabajadores, pagando aproximadamente la cuarta parte del monto total en efectivo y el resto financiado a mediano plazo. Esta asociado a una empresa italiana que pretende colabore en la exportación a Europa, Canadá y Estados Unidos.
Soloducho advirtió que su idea no es repetir el esquema productivo que llevó a Sudamtex a su cierre.
Inicialmente el sindicato rechazó vehementemente las propuestas de Soloducho y criticó por inconsulto el acuerdo al que había llegado con los bancos pero luego revisó su postura. En la asamblea gremial de la noche del lunes no se alzaron ya voces contra el acuerdo.
Una historia que empezó en 1945
PEDRO RAMON CLAVIJO
Sudamtex nació el 29 de enero de 1945 y tres meses después se colocó la piedra fundamental de la planta en la cual se tejió el primer metro de tela el 15 de noviembre de 1947. La inauguración formal de la fábrica se produjo en 1949 cuando se comenzó la producción de tejido de algodón.
Sir George Murphy fue el primer gerente que tenía a su cargo 200 obreros y paulatinamente Sudamtex se fue haciendo conocida gracias a sus marcas Lavilisto y Telas Jacar, entre otras, que transformaron a la empresa en la principal fuente laboral del departamento de Colonia.
A comienzos de la década de los años 80 comenzaron los problemas y en 1982 comenzó a bajar notoriamente la plantilla como consecuencia de la tecnificación y de la creciente competencia externa.
Sudamtex invirtió prácticamente U$S 30 millones en mejorar su maquinaria pero no se revirtieron las crecientes dificultades que llevaron a que el 5 de agosto de 1998 fueran enviados al seguro de paro cientos de trabajadores. La textil perdió mercados y algunos sectores de la fábrica perdieron competitividad al tiempo que crecía el endeudamiento.
El 14 de diciembre de 2000 se informó a los trabajadores de las muy malas perspectivas existentes hasta que en mayo de 2001 se operó el cierre definitivo.
Desde entonces se sucedieron varios intentos infructuosos de reapertura porque varias empresas de la más diversa procedencia se interesaron en la fábrica.