PERSPECTIVA
En un evento coordinado por PwC Uruguay se trataron temas como el contexto económico internacional, junto con el impacto y las perspectivas para la recuperación uruguaya.
En el marco del evento “Principales perspectivas y desafíos de la economía uruguaya en tiempos de incertidumbre”, coordinado este martes por PwC Uruguay, se trataron temas como el contexto económico internacional, junto con el impacto y las perspectivas para la recuperación uruguaya.
En el evento en el que expusieron Ramón Pampín y Matilde Mórales, gerentes del área de Consultoría Económica, se destacó que el impacto mundial del COVID-19 es fuere, porque el “bienestar ha crecido de forma exponencial y por tanto una pandemia daña un estilo de vida mucho más complejo en el que las interrelaciones económicas y sociales son mucho mayores”.
En tanto, con respecto al impacto en Uruguay, se expresó que la crisis generada por la situación sanitaria, impactó en una economía que ya venía mostrando señales de estancamiento, donde el 2020, según PwC, cerró con una caída económica de 6%, el empleo se redujo en 60.000 puestos y las cuentas públicas “sufrieron un fuerte deterioro”.
En esta línea, Pampín expresó que prevén una recuperación en forma de “K”, donde el segmento creciente está compuesto por el sector agropecuario y la construcción, siendo está última principalmente por las obras de UPM.
Mientras tanto, en aquellos que “van hacia abajo”, Pampín explicó que se encuentran los que intentan “levantar al cabeza” y los más planchados, como el turismo.
Sin embargo, en cuanto a aquellos sectores que mostraron crecimiento, explicó que no dan señales de crecimiento a largo plazo. Por ejemplo, en caso de al construcción, sin tener en cuenta las obras de UPM, el sector ha caído.
A su vez, en cuanto a la mirada de “hacia donde va al economía uruguaya”, Pampín sostuvo que dentro de cada sector, se vio también la forma de “K”, donde hubo “ganadores”, como los que se adaptaron al comercio tecnológico, y “perdedores”, aquellos que no se adaptaron.
Por otra parte, proyectan en PwC, que para el cierre de 2021, esperan un crecimiento de 2,9% del Producto Interno Bruto (PIB) y proyectan un 3,8% para 2022.
Por otro lado, para la tasa de desempleo, prevén que cierre el 2021 en 11,4% y el 2022 en 10%, aunque, según Pampín, es una variable “sucia”, ya que puede verse reducida por la salida de fuerza laboral del mercado.
Por esto, explicó que prefieren la variable de la tasa de empleo, donde para 2021 esperan un 55,6%, viendo una recuperación en 2022, con un 56,7%.