perspectiva de inversiones

¿Qué dijo la calificadora de riesgos, Moody´s sobre la economía uruguaya?

La compañía proyecta un bajo crecimiento, alta volatilidad y tensiones sociales en América Latina.

En Wall Street, los inversores y operadores siempre están atentos a oportunidades que puedan surgir
Mercado de valores de Nueva York.
Foto: AFP

Por Fabiana Culshaw
Cauteloso optimismo” es la proyección que maneja la calificadora de riesgo Moody’s sobre América Latina y el Caribe para 2023, aunque las realidades y las oportunidades de inversión serán diferentes según cada país y sector.

La proyección se fundamenta en un cambio de tono del concierto de las economías de la región, en el que Moody’s prevé que la inflación desacelera (aunque permanecerá en rangos altos) y el endurecimiento de las políticas internacionales afloja en el segundo semestre del año, al menos para algunos mercados.

Hay economías que seguirán muy complicadas o con riesgo de default o recesión, aunque en la mayor parte de los países de la región se espera un crecimiento bajo o lento, lo que impactará en los retornos de inversiones, márgenes y balances.

“Proyectamos mejores condiciones financieras pero mayor volatilidad, y mejora de la calidad del crédito en ciertos mercados; las tasas de interés no subirán tanto (en comparación con 2022)”, agregó Atsi Shet, directora general de Moody’s, en el evento “CIO Summit Latam Edition”, organizado por el Instituto CFA.

Uruguay

En ese contexto regional, Uruguay aparece bien rankeado, con una deuda controlada, una economía estable y políticas económicas encaminadas, valoradas por los inversionistas, según Moody’s. La calificadora ratificó la calificación Baa2 a largo plazo con perspectiva estable para el gobierno de Uruguay, lo que ubica al país dentro del grado inversor. En ese ranking de calificación crediticia, aparece en primer lugar las Islas Caimán, seguidas por Bermuda, Chile, Perú, Colombia, México y Uruguay, en ese orden.

Según Moody’s, el perfil crediticio de Uruguay refleja “su fuerte marco institucional que refuerza la estabilidad política y social y hace del país un destino atractivo para la inversión extranjera”.

Mientras tanto, a escala global, el 2022 estuvo marcado por poca liquidez, bonos e inversiones en mercados con riesgos geopolíticos, alta inflación y altas tasas de interés. “Ahora somos cautelosamente optimistas”, afirmó Shet, teniendo en cuenta el incremento de la producción en Estados Unidos de los últimos tiempos, la apertura de China y una Europa que, por ahora, logró evitar la recesión.

Mercados emergentes

Shet explicó que, luego de la baja liquidez y del alto riesgo crediticio de 2022, algunos mercados domésticos se desarrollaron y que para 2023 “los flujos regresarán”. También se prevé que la necesidad de refinanciamiento en la región aumentará en los próximos años, en especial por la alta presión en cuanto a las demandas de gastos sociales. “Las tasas de interés dependerán de la región, de la geopolítica”, dijo Shet.

Por su parte, Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s, también proyectó algo de baja en la inflación, pero señaló que los altos costos del crédito serán un desafío para América Latina, región en la que persisten los problemas sociales luego de la pandemia del covid-19, lo que afecta al crecimiento económico.

“El costo de los préstamos de la región casi alcanza niveles récord”, afirmó. En esa línea, Uruguay aparece en ese indicador con menor peso, en comparación con el resto de la región, pero sí sufre alta presión en cuanto al precio de los alimentos (costo de vida), y el de la energía.

A pesar de los factores negativos, Melvin Escudero, director del Instituto CFA Perú recalcó que esta región es siempre “una promesa”, con oportunidades de inversión en todos los países, en sus mercados de valores, áreas productiva, real estate u otros sectores, pero que había que “ayudar los reguladores” a mejorar las condiciones, para que los mercados “no sólo sean más grandes, sino más atractivos, diversificados y sofisticados”, dijo.

Melvin hizo hincapié en la corrupción en la región, pero rescató que existen compañías y gobiernos comprometidos en combatir ese flagelo. Agregó los mercados emergentes han demostrado “resiliencia”.

Moody’s calcula que alrededor del 40% de la deuda soberana de los países emergentes de esta región llegará a su nivel de maduración antes del año 2026.

Es decir, hay un flujo de inversiones que se recuperará, pero las necesidades financieras y compromisos seguirán siendo altos, lo que aumentará riesgos de default (esto también a nivel global). No obstante, nótese que actualmente, el riesgo de default de América Latina está por debajo del nivel mundial.

Alejo Czeriwonki, director general y director de Inversiones de Mercados Emergentes de América Latina de USB Global Wealth Management, hizo un llamado a “no extrapolar las buenas semanas de principios de 2023 al resto del año, porque existen grandes desafíos y altibajos, pero señaló que América Latina está en una posición bastante atractiva en comparacíón con otros mercados emergentes. “Tiene sus ciclos, pero es una región productora y hay que sacar ventaja de eso”, afirmó.

Ricardo Torresi, director general y gerente regional de Inversiones de América Latina de Zurich Global Investment Management, considera que esta región, indefectiblemente, necesita inversiones y que conviene siempre evaluar el nivel de liquidez, los riesgos a corto y largo plazo, la composición de los portafolios, los marcos regulatorios. “Es el mantra que tenemos en América Latina”, dijo Torresi.

Tasas de interés

Las altas tasas de interés complican el escenario de inversión en la región, por ejemplo en Brasil (13,75 %), Colombia (10,25%), Chile (10,75%). De todas formas, las agencias de inversión reconocen las oportunidades en Brasil y esperan una pronta estabilización político-económica allí.

Sobre Argentina, nadie pasó por alto que se trata de una economía controversial y que habrá elecciones el próximo agosto, por lo que es difícil hacer proyecciones en un mercado inestable.

Hoy en día, Argentina está captando inversiones más que nada “de oportunidad”, es decir de corto plazo y que luego generalmente se van.

Energías limpias acusan riesgo
La inseguridad económica regional significará que se enlentecerán proyectos de transición energética por el cambio climático, según Moody´s.

Uruguay está entre los países mejor parados en ese renglón, con objetivos climáticos claros y con mayores chances de ser cumplidos, al igual que Costa Rica y Paraguay. Pero gran parte de los mercados de la región enfrentarán condiciones crediticias más estrictas en 2023, lo que planteará desafíos importantes para la calidad crediticia de esos gobiernos y los emisores. Y en esa situación, disminuirá la disponibilidad de enfocarse en los desafíos climáticos. Los balances fiscales enfrentarán políticas desafiantes que probablemente favorecerán el gasto social, dejando poco espacio para la inversión pública, incluidos los gastos en tecnologías más limpias y otras preocupaciones ambientales.

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