Para analistas, moderar gasto es el gran desafío

Clave. Economistas sugieren morigerar aumentos salariales

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FABIÁN TISCORNIA

El equipo económico del Frente Amplio no tendrá que enfrentar mayores dificultades al asumir, aunque deberá poner el foco en la ley de Presupuesto -y lograr que el gasto no crezca más que el PIB- y en moderar los incrementos salariales.

En eso coinciden varios analistas consultados por El País sobre cómo será la economía en 2010 y qué desafíos plantea.

En materia de gasto, el equipo encabezado por Fernando Lorenzo y Pedro Buonomo (en el Ministerio de Economía) poco puede hacer en 2010 al continuar el Presupuesto de este año. Sin embargo, un aspecto fundamental para los años siguientes será la ley de Presupuesto que deberán elaborar. Además, deberán definir una pauta salarial con incrementos menores a los de los últimos años para que se negocie en los Consejos de Salarios

El socio de Deloitte, Pablo Rosselli afirmó que "la política macroeconómica tendrá dos objetivos: recomponer las cuentas públicas -es un buen momento para establecer una regla fiscal que permita un comportamiento anti-cíclico- y que la expansión de la demanda interna se dé en forma armónica con la demanda externa para no acentuar la apreciación de la moneda". En los hechos, para esto último sería necesario "moderar el ritmo de crecimiento de los salarios".

Con los salarios aumentando fuerte, "se daría un recalentamiento de la economía, eso podría llevar a que el Banco Central suba la tasa y siga bajando el tipo de cambio", opinó.

Para Pablo Moya, de la consultora Oikos "el escenario macro en términos generales será positivo aunque sin llegar a niveles de 2006; los precios (tanto al consumo como mayoristas) tendrán un crecimiento moderado y las condiciones de trabajo (empleo y desempleo) se mantendrán en los niveles observados en 2009".

"Los principales problemas se presentarían por el lado fiscal y por la conflictividad que en cualquier escenario político se produciría si se pretende continuar con los ajustes salariales observados en los últimos años" coincidió con Rosselli.

La analista de PricewaterhouseCoopers, Mercedes Comas señaló que "pese a que la actividad volvería a crecer, necesariamente va a tener que darse -para algunas variables - una adecuación a una fase de crecimiento más modesta respecto a la que vivimos en los últimos años".

Afirmó que "hubo diseños institucionales que se diagramaron en la fase creciente del ciclo y que no estaban preparados para un freno abrupto como el que se dio. Para el sector público por ejemplo, en la última rendición de cuentas del año pasado se cerró el gasto por dos años, con una dinámica de ingresos totalmente diferente. Para el sector privado, también se dio algo similar en la última ronda de salarios". Para Comas se requiere una readecuación del gasto y una suba de salarios más moderada (lo que determinará un menor consumo).

En tanto, el economista Jorge Caumont opinó que "la economía estuvo sostenida en los últimos cinco trimestres, por el aumento fenomenal del gasto público y hubo una marcada declinación del ritmo de expansión del consumo privado y una caída de la inversión privada en términos reales".

Es por eso que "a necesidad de ajustar el ritmo del gasto público y de frenar el aumento del endeudamiento que ha sido significativo, ponen un signo de interrogación sobre la continuidad del aumento del empleo y de la actividad en general ya que el consumo y la inversión privadas difícilmente puedan recuperar el ritmo que tenían hasta mediados de 2008", dijo.

Por su parte, el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone, estimó que la economía volverá a crecer al 3%, con el consumo privado que continuará siendo "motor" de crecimiento y la inversión volviendo a expandirse.

Señaló que parte del deterioro fiscal (estimado en 2,6 del Producto por el gobierno para 2009) se debe al resultado de las empresas públicas. Al recomponerse este (al no tener el efecto sequía de este año) se dará una mejora "automática" del resultado fiscal.

Según este analista, los desafíos pasan por reducir la vulnerabilidad financiera (ver nota aparte), ir a un superávit fiscal primario de 3% del PIB (hoy está en solo 0,5%) y evitar un desalineamiento del Tipo de Cambio Real. Rosselli coincidió en que se debe "moderar el ritmo de crecimiento del gasto" e ir a un superávit primario del 3% del PIB.

Ritmo: La economía seguirá al alza pero a tasas menores que las de este gobierno.

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