Argentina

La nueva crisis que se generó en Argentina, ¿qué implica?

La distorsión de precios lleva a que las petroleras prefieran exportar.

Escasez de gasoil
Escasez de gasoil. Crédito: AFP

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Las múltiples distorsiones de precios que acumula la economía argentina están provocando, entre otros efectos, una severa escasez de gasoil en buena parte del país. Con más del 90% de la carga que se transporta en camiones ante el deterioro de la red ferroviaria, el faltante de combustible amenaza con frenar actividades productivas y agregar un impulso adicional a niveles de inflación que ya se estiman por encima del 70% para este año.

“Estamos en plena cosecha de caña de azúcar, yerba mate, y citrus. La falta de gasoil nos produce un trastorno enorme ya que no podemos poner en funcionamiento las máquinas o, en caso de que eso se pueda realizar, no podemos trasladar nuestras cosechas”, dijo a El País Pablo Vernengo, director ejecutivo del área de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Puso como ejemplo que en el caso de la caña de azúcar, cada cosechadora requiere alrededor de 2.000 litros de gasoil por jornada y en las estaciones de servicio de la provincia de Tucumán “nos dan, en el mejor de los casos, cupos de 20 o 50 litros”.

Según un relevamiento realizado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), al 5 de junio pasado 18 de las 24 provincias presentaban serios problemas de abastecimiento de gasoil. Mientras en 14 provincias hay muy bajo o nulo suministro del combustible en las estaciones de servicio, en otras cuatro se expende un promedio de 20 litros por vehículo. Para recorrer 100 kilómetros, los camiones necesitan entre 35 y 40 litros.

La falta de gasoil es una consecuencia más de la larga lista de precios que en Argentina están lejos de reflejar los valores de mercado.

Aunque el precio de la nafta y el gasoil no está regulado, YPF, la empresa controlada por el Estado que es líder del mercado, viene resistiendo el traspaso del alza de los precios internacionales del petróleo a los surtidores. Así, mientras en Uruguay el precio del gasoil equivale a US$ 1,62 por litro, en Argentina el valor ronda los US$ 0,55, de acuerdo a la cotización del dólar paralelo.

Con un precio en el mercado local que refleja la mitad del valor actual del barril de petróleo Brent usado como referencia internacional, caen los atractivos para que las petroleras amplíen su producción de gasoil y, en sentido inverso, crecen los incentivos para el aumento de la demanda.

Mientras en los últimos 12 meses hasta abril las ventas de gasoil subieron 16,2% con respecto a igual período anterior, la producción creció 7,4% en el mismo período, según el Instituto Argentino de Energía (IAE) General Mosconi.

A eso se suma que ante la suba de los precios internacionales provocada por la invasión de Rusia a Ucrania, las petroleras en Argentina prefieren exportar el crudo que producen antes que venderlo a un precio regulado a las refinadoras locales.

En ese contexto, las refinadoras están forzadas a importar si pretenden garantizar el abastecimiento de gasoil, pero la brecha entre los precios de importación y los locales es tan grande que no tienen incentivos para hacerlo. Por cada litro que se despacha en el surtidor, las petroleras pierden más de un 30%.

“Hay tres factores que explican la falta de gasoil: una producción que es menor, por ejemplo, a la del año 2016, un crecimiento muy considerable de la demanda, e importaciones insuficientes debido a un desarbitraje de precios. Ninguna empresa va a importar gasoil a pérdida. Al final del día, el faltante obedece a un problema de precios”, dijo a El País Julián Rojo, director del Instituto Argentino de Energía General Mosconi.

Otro efecto previsible de precios muy por debajo de los valores de mercado en Argentina es el aumento de la demanda desde países vecinos.

Con una brecha que replica a la vigente con Uruguay, entre un 3% y un 5% del gasoil que se consume en Argentina termina en usuarios transfronterizos de Brasil, Paraguay, Chile, Bolivia y el propio Uruguay.

Ante el fuerte incremento de las ventas de combustible en ciudades limítrofes durante las últimas semanas, YPF adoptó desde el jueves pasado una medida inédita: a los autos y camiones con patente extranjera pasó a venderles solo la variante Premium del gasoil y a un precio de 240 pesos argentinos (US$ 1,10), casi un 60% más del que rige para los vehículos argentinos en esa variante.

Esta medida comenzó a aplicarse en la provincia de Mendoza y en el Litoral de fronteras con Uruguay, Brasil y Paraguay.

En esa línea, Argentina realiza controles fronterizos para evitar el contrabando de combustibles. Efectivos de la Gendarmería Nacional (policía de frontera) y agentes del organismo de recaudación de impuestos, Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se encuentran ejecutando operativos para garantizar el suministro de combustibles y evitar su posible venta en el mercado negro.

Los operativos están coordinados por el Ministerio de Seguridad argentino y forman parte de un conjunto de medidas que se están desarrollando.

Como con el dólar, ya se generó un mercado paralelo de gasoil

Con filas de camiones que deben esperar hasta 12 horas para cargar un cupo limitado, no tardó en generarse un mercado negro de gasoil. Mientras el litro en los surtidores de gasoil a granel que usan los camiones cisterna en el campo ronda los 160 pesos argentinos, en los mercados ilegales llega a pagarse 250 pesos argentinos, es decir 56,25% más.

“Esto les quita rentabilidad a los productores y es probable que se traslade a los precios de góndola. Ahora, por ejemplo, tiene que entrar el tomate de Salta al resto del país y al no haber gasoil, no hay trasporte que lo pueda hacer. Por ende, habrá un faltante de tomates y un aumento de los precios ante una demanda constante de este producto. Así como sucede con el tomate ocurre con otras mercaderías”, dijo Vernengo.

Además de la menor oferta de frutas y verduras, otro factor que amenaza con impulsar aún más la inflación es el incremento de los costos de transporte.

El índice que elabora la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas registró solo en mayo una suba del 10,6% con respecto al mes anterior, la variación más alta en al menos tres años y medio. De esta manera, los costos de transportar cargas en Argentina ya se dispararon 37% en lo que va del año.

En cualquier caso, las dificultades para abastecer a la demanda no solo comprenden a los alimentos. En los últimos días la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (Cegla) advirtió que la escasez de gasoil está generando un “riesgo alto de faltante de garrafas”.

Ante ese panorama, el gobierno prometió que durante la próxima semana llegarán al país al menos dos buques de gasoil para abastecer al sector de autotransporte. Se esperan, como mínimo, el arribo de otros seis barcos entre este mes y el próximo.

“Hay que esperar la llegada de los barcos de gasoil, pero a esta altura ya está claro que hubo una falta de previsión por parte del gobierno. Se veía desde hace meses que había una mayor demanda, un colador en nuestras fronteras y una producción insuficiente, pero seguíamos con el mismo nivel de importaciones que el año pasado. Hubo una falta de previsibilidad que tendrá efectos sobre la economía”, dijo Vernengo.

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