EMILIO CAZALÁ
Con todos los problemas que tiene el puerto de Buenos Aires (congestionamientos, demoras, falta de agua) parece valioso para los exportadores e importadores argentinos que el puerto de Montevideo funcione todo el tiempo con eficiencia y celeridad y hacer trasbordos bajo el marco de puerto Libre.
En una reciente edición del prestigioso matutino argentino La Nación de Buenos Aires aparece un artículo de enfoque portuario donde constatamos una serie de errores -seguramente involuntarios- con respecto al puerto de Montevideo que por cierto invalidan el objetivo de la nota de colocar a Montevideo como el contendiente, o el puerto competidor de Buenos Aires, si bien admiten que somos un puerto "más flexible en tiempo y en costo". El articulo señala que por el puerto de Montevideo se "van entre 400 y 450 mil contenedores de origen-destino Argentina por año pudiendo hacerlo por Buenos Aires, Dock Sud, Zárate, Rosario o algún otro puerto argentino". Ello representa -dice el columnista- pérdidas por valor de 250 millones de dólares por año y en términos sociales son unos 3 mil puestos de trabajo (argentinos) también perdidos o afectados.
NO CIERTO. En primer lugar 450 mil contenedores serían unos 750 mil teus y el año 2010 Montevideo movió en total, vacíos, carga, tránsito, trasbordos y comercio exterior de Uruguay unos 650 mil teus. Este año si seguimos creciendo como hasta ahora llegaremos a los 800 mil teus.
Las cifras que tenemos sobre el paso de contenedores por el puerto de Montevideo origen-destino Argentina serían unos 200 mil teus o sea unos 120 mil contenedores cuyo manejo tendría por las terminales de Montevideo un costo de 13 o 14 millones de dólares. Pero como la mitad de ese movimiento serían contenedores vacíos que van a las plantas productoras argentinas, ese costo total en realidad andaría por los 10 millones de dólares así que no son 250 millones de dólares. Por último no vemos cómo pueden intervenir en este movimiento de contenedores 3 mil trabajadores o puestos de trabajo cuando entre la Terminal TCP y el Operador Montecon el personal de planilla andaría por menos de mil personas.
Ahora bien, el puerto de Montevideo, legítimamente como lo hace cualquier otro puerto regional, aspira a captar cargas de países próximos ofreciendo mejores servicios a la carga, al barco y al contenedor y bajo esta visión habría que colocar al puerto de Montevideo entonces como cooperando con el comercio exterior de la Argentina, facilitando su movimiento de cargas de importación y exportación. Entonces preguntamos ¿qué tiene de malo o qué grado de enemistad se suscita cuando uno de los actuales megabarcos por no poder entrar en Buenos Aires, por falta de agua o por congestionamiento del puerto, deja los contenedores en Montevideo y el importador argentino recibe su carga en su negocio al día siguiente por feeder. A ver, qué tiene de malo. Lo mismo cuando un comerciante argentino exporta 300 contenedores de frutas desde la Patagonia, cuenta desde Montevideo con mayor disponibilidad de bodega, menor "transit time" y menores costos de transporte y costos financieros. Lo importante, el meollo del asunto, es el de exportar, vender y vender, poner la mercadería a bordo sin contratiempos, y si son productos perecederos proteger cuanto se pueda la cadena del frío, no averiguar qué barco se llevó la carga o a través de cuál puerto transita. Lo mismo hacen los puertos alemanes y holandeses, compiten, y también Hong Kong, Singapur y puertos chinos en Asia hacen lo mismo. Todos esperan de los exportadores o importadores actitudes patrióticas con el himno en la boca todo el día, pero en realidad cada uno debe buscar para su carga, el mejor flete, la mejor facilidad portuaria, el menor costo portuario, la mayor eficiencia, la mayor velocidad operativa, el menor "transit time" y la empresa marítima transportadora más confiable y el puerto que tenga menos conflictos y ofrezca la mayor seguridad. Y la contraparte aspira a lo mismo. Cuando vamos a la góndola del súperM todos queremos lo mejor y más barato. Entonces todos debemos entender que la carga es la que manda. Si alguien hace trampas, la carga se toma venganza el domingo en la góndola del súperM y cuando vamos a comprar, tenemos que pagar los errores de otros.
A los colegas argentinos de La Nación pedimos disculpas por las aclaraciones del caso y están en libertad de consultarnos toda vez que lo crean necesario.