Emilio Cazala
Relata Eduardo Acevedo en uno de sus libros que a mediados de 1833 fondeó en la bahía de Maldonado con bandera de "parlamento", una goleta española con 180 inmigrantes españoles procedentes de las Islas Canarias. Aún no habían sido reanudadas las relaciones con la "madre patria" pues estaban muy cerca los tiempos de los "vasallos y amos" y de los enfrentamientos armados. Muy poco después y en ese mismo año, desembarcaban en Montevideo 157 franceses, 135 argentinos, 130 españoles y 354 inmigrantes de otras nacionalidades haciendo un total de 776 personas. Seguramente como se acostumbraba entonces, en la lista no figuraban ni las mujeres ni los niños, así que ese grupo humano podía ser aún bastante mayor.
En 1835 llegaron otros 1.803 colonos, la mayoría canarios, vascos, gallegos y catalanes. Según los hechos históricos, fue recién dos años mas tarde, en 1837, que llegaba por primera vez a un puerto de España un barco mercante con bandera uruguaya cargado completamente con cueros que fue el "EOLO", (no era el famoso barco de pasajeros) y en el acto se publicó una Orden Real abriendo los puertos de la península a los barcos uruguayos.
Desde que comenzamos la crónica marítima, en plena II Guerra Mundial el flujo de inmigrantes españoles y de otros orígenes a Uruguay ha sido constante y aún recordamos los barcos "Cabo de Buena Esperanza" y "Cabo de Hornos" y el "Cabo San Vicente" repletos de españoles con destino a nuestro país, la Argentina y el Paraguay.
Aún recordamos por 1960 la llegada de una niña al Uruguay, la inmigrante 20.001, hecho que se celebró a bordo del barco por las autoridades uruguayas, españolas y las Migraciones Europeas (CIME). La inmigración italiana es otra historia y más bien optó por la Argentina donde se habían radicado pueblos enteros.
Los cierto es que la inmigración española ha sido un hecho constante para el escenario rioplatense, sea por la Revolución Española de 1936, por la deprimida situación económica que dejó esa revolución, y luego por la II Guerra Mundial.
Ahora vamos al movimiento de inmigrantes que se produjo a partir de mediados del siglo XIX que por entonces, sí fue el tema gravitante por el Río de la Plata, social y económicamente.
Según el diario El Nacional entre 1836 y 1842 habían llegado 33.607 inmigrantes de los cuales 13.176 eran vascos de los Pirineos, 5.152 canarios, 6.689 genoveses y los restantes franceses, sardos, argentinos y brasileños.
Días pasados en ocasión de haber adquirido casi milagrosamente el tomo anual de 1889 de la famosa publicación semanal hispano-americana "La Ilustración", editada en España y representada en Montevideo por Andrés Rius Soriano 155, recogimos los siguientes datos referidos al tema de la emigración española que por aquellos años preocupaba, con referencias muy interesantes casi imposible de obtener en otras fuentes. De una estadística anterior hemos sacado que en 1857 emigraron a la Argentina 4.951 personas.
El número total de inmigrantes que llegaron a la Argentina desde 1858 hasta el 31 de julio de 1888 fue de 1.291.083. Además toda la inmigración que sale anualmente de España se concentra y converge casi toda hacia Sud América. Ha disminuido durante estos últimos tiempos el flujo para Argel y a la Isla de Cuba y ha aumentando cada vez mas la que se dirige a la República Argentina, cuyo florecimiento y progreso atrae con invencible poder a la población sobrante, descontenta y codiciosa. Desde el Puerto de Almería se embarcaron hacia Argel desde 1876 a 1888 un total de 20.916 inmigrantes.
MONTEVIDEO. Desde el año 1835 al 1842 llegaron a Montevideo 8.481 inmigrantes y en sólo tres años, desde 1866 al 68 desembarcaron 7.875.
Según un periódico de Buenos Aires (La Nación o La Prensa) en 1880 los inmigrantes españoles en la América del Sur eran:
50.000 en el Uruguay
60.000 en la Argentina
10.000 en el Brasil
4.000 en el Paraguay
3.000 en Perú
1.500 en Chile
600 en Bolivia
En la página 316 de La Ilustración aparece:
Desde 1857 a 1886 y resumidos por el Economista francés, 1.098.220 individuos pertenecientes a todas las nacionalidades se han establecido en la Argentina. Las cifras de la emigración no son bien conocidas sino desde 1867. Desde esta época hasta 1886 establecieron su residencia en la república 893.569 inmigrantes de los cuales 259.303 volvieron a sus respectivas naciones quedando a favor de la República Argentina un crecimiento de población de 534.266 individuos. Desde 1870 a 1886 partieron de Europa 605.266.
Igual que lo hacen hoy día los inmigrantes desde todos los países del mundo donde están instalados —desde Miami a Cuba y desde USA a todo el mundo— en los viejos tiempos los españoles giraban sus ahorros a España. Según lo relata La Ilustración en 1887 los inmigrantes españoles giraron a España 9.8 millones de pesetas desde Buenos Aires cuyas cantidades fueron la siguientes:
1.8 por el Banco Español
3.2 por el Banco Carabassa
4.6 Casa Santiago y Cía.
"O sea que se ha estado girando unas 27 mil pesetas diarias equivalentes a unos 5 mil duros diarios". No tenemos el monto del los ahorros enviados por los inmigrantes españoles a su patria desde Montevideo pero imaginando que los españoles residentes en Montevideo eran en número muy parecido a los residentes en Buenos Aires (60.000 contra 50 mil en Montevideo) imaginamos que los montos girados desde Uruguay fueron más o menos parecidos.
El oro valía entonces 3.640 pesetas el kilo y 219 la plata.
O sea 2.692.000 gramos de oro en un sólo año lo cual son 96 mil onzas a 400 dólares significan 38 millones de dólares salidos en 1887 desde la Argentina hacia España. Así que desde Uruguay deben haberse remitido a España alrededor de 28 millones de dólares por año. Por aquellos años el Puerto Madero de Buenos Aires había costado unos 20 millones de dólares.
Eran 28 millones de dólares: en esa época se construía un barco de primera línea de 140 metros de eslora por mucho menos de un millón de dólares.