La fabricante de plásticos Laja se convirtió en la primera víctima importante que dejan las trabas que aplica el gobierno argentino a la importación. Se presentó a concurso de acreedores, al declarase insolvente con pasivo de $ 600 millones.
La empresa de capitales uruguayos fundada en 1934 se declaró insolvente mediante un escrito que presentó en el Juzgado de Concurso de 2° Turno, a cargo de Álvaro González González.
Si bien el grupo empresarial que gestiona la empresa prefirió no hacer declaraciones, fuentes de la firma indicaron que el motivo que provocó que el pasivo haya llegado a los $ 600 millones (casi US$ 30 millones) fueron las trabas comerciales impuestas por Argentina.
"Está en la tapa del libro, si tenés una empresa que exportaba US$ 8 millones y pasa a exportar US$ 0. Imaginate si nos puede hacer daño la medida de Argentina", señaló una fuente de la firma a El País.
Laja, empresa especializada en la producción de tubos de plástico, mobiliario de jardín y compuestos, centraba sus ventas casi en "un 50% para Argentina, sobre todo en el rubro muebles". Con el otro 50% se abastecía el mercado local, aunque los compuestos son exportados hacia Brasil.
A diferencia de otras firmas que sufrieron problemas similares con Argentina, Laja no llegó a producir la mercadería. "En abril se empieza a producir, pero no hicimos nada este año porque vimos que no se liberaban licencias". Sin ese documento -manejado de forma discrecional por el gobierno argentino-, la mercadería no puede entrar al país vecino.
La empresa es la única del rubro que exporta muebles de plástico y dijeron que los afectó el tema zafral, dado que "la temporada en que se venden muebles de plástico está asociada con el verano y la época de calor".
A su vez, agregaron que las dificultades para exportar al vecino país vienen desde hace "tres ejercicios, no es algo nuevo de este año", indicaron. No obstante, según cifras dadas a conocer por Aduanas, desde 2010 a 2012 Laja viene exportando solo a Argentina, mercaderías por un total -en promedio- de US$ 2,5 millones por año. Dentro de la empresa indicaron que la sensación entre los 260 trabajadores es que "está todo tranquilo" -no hubo envíos al seguro de desempleo hasta el momento- aunque agregaron que se "vive el día a día". De todos modos, el sindicato de trabajadores de Laja dijo estar expectante sobre las medidas a tomar y cómo proceder con relación a esta información que se conoció en las pasadas horas. En diálogo con El País prefirieron aguardar las próximas horas para evaluar si se tomarán medidas sindicales.
El director de Industrias, Sebastián Torres, dijo a El País que meses atrás el gobierno "monitoreó el sector del plástico, por algunas licencias que Argentina no liberaba".
Agregó que en su momento se había planteado la posibilidad de realizar "un análisis de situación, pero no a nivel de empresas puntuales, sino del sector". Torres dijo que las propias firmas habían planteado el interés de conformar un "consejo sectorial de la industria del plástico, lo cual lo vimos con buenos ojos en el ministerio".
Una fuente de la Cámara de Industrias dijo a El País "el cambio de modalidad en la gestión de las importaciones en Argentina afectó enormemente todas las exportaciones uruguayas, sobre todo las textiles que fueron las primeras que bloquearon, pero también los plásticos, imprenta, hubo serias trabas al comercio".
Para la fuente, la situación actual que Uruguay tiene en materia de licencias comerciales con Argentina "es preocupante". Y admitió que se habla de que se liberaron las licencias, pero "por más que se liberen las licencias, el daño ya está hecho".
Según informaron los trabajadores de Laja, está agendada para el 5 de marzo de 2013 la reunión de acreedores. Hasta esa fecha, el pago de las deudas "queda congelado". De todos modos aseguraron que la junta de acreedores no garantiza "que la empresa siga. Podés terminar en una liquidación", indicaron.
Medidas le dan resultado
Con las diferentes restricciones que aplica a las importaciones, el gobierno argentino ya se aseguró en siete meses el 80% de la meta anual de superávit comercial que se fijó, según informó ayer el diario porteño El Cronista. Si bien las exportaciones cayeron 1% en los primeros siete meses del año, las importaciones lo hicieron 5% gracias a las trabas que aplica el gobierno al ingreso de bienes. El saldo positivo de la balanza comercial argentina fue de US$ 8.350 millones en el período enero-julio. Este saldo positivo aumentó 54,3% respecto a igual período del año pasado.