Los precios que paga el Estado por compras de algunos alimentos para sus dependencias son hasta un 73% más baratos que los de mercado. El último año la inflación de varios productos fue menor para el Estado que para el ciudadano de a pie.
Los datos se desprenden de la Unidad Centralizada de Adquisiciones (UCA) del Ministerio de Economía y Finanzas, donde se incluyen precios de adquisición de alimentos cuya cuantía supera el 80% de la compra estatal total. Se trata de productos como leche, azúcar, harina, arroz, aceite, fideos y carne.
El Estado realiza licitaciones para la compra de productos en las que se puede presentar cualquier proveedor inscripto en la Contaduría General de la Nación. Quienes le venden en general son distribuidores, grandes mayoristas o las propias empresas fabricantes.
En el caso del arroz, el Estado podía adquirir en junio un kilo por un precio hasta 52% más barato que el valor de mercado minorista, como fue el caso del tipo parboiled. Mientras que en el mercado el precio subió hasta 1,9% frente a julio de 2010, para las compras estatales registró fuertes bajas interanuales, de hasta 26% en el caso del arroz parboiled, pero también de 19% y 22% en otras variedades. Así, en julio el Estado compraba un kilo de arroz a $ 14,50 (tipo grado 1) y a $ 14,30 (parboiled).
También el precio de la harina de trigo muestra diferencias sensibles con el que se exhibe en las góndolas de cualquier supermercado. El Estado adquiere el kilo un 50% y un 60% más barato, según sea 000 ó 0000, respectivamente.
El último año, este producto registró subas de precio que no superaron el 7,3% para el Estado, mientras que al menudeo las subas fueron de hasta 29%. Las compras estatales en julio eran por $ 10,67 el kilo de harina 000 y $ 12,81 el de harina 0000.
La leche entera, en tanto, le resulta más barata al Estado en un 73% si es en polvo y un 20% si es larga vida. En el caso de la leche en polvo, el precio al que la adquiere el Estado bajó 4,6% en el último año hasta $ 106 el kilo y en el mercado subió 201% hasta $ 397.
En otros productos, en cambio, los precios aumentaron más para el Estado que para el consumidor de los supermercados.
El aceite de girasol, que en las compras estatales se adquiere un 16% más barato que en el mercado, acortó la brecha. Hasta mayo, por ejemplo, se obtenía hasta un 28% más barato. Este fenómeno también se observa en otras variedades de aceite, como el de maíz y el de soja, donde las brechas llegaron a ser de 13,3% y 8,8%, respectivamente. El Estado adquiere un litro de aceite de girasol a $ 48,97, el de maíz a $ 54,40 y el de soja a $ 38,08.
Las compras de azúcar blanco también se encarecieron más para el Estado que para el ciudadano de a pie en julio con respecto a igual mes del año pasado. Si bien el 8,8% es más barato para las compras estatales que para el mercado, el precio aumentó 21,4%, algo más que lo ocurrido en el mercado (19%). Así, el Estado lo pagó a $ 29,19 y en la caja de cualquier supermercado requería desembolsar $ 32.
En cuanto a los fideos para pasta, en las adquisiciones estatales realizadas en julio tenían un precio de $ 28,7, un 56,9% más baratos que el precio de mercado minorista. No obstante, en el año móvil cerrado ese mes el precio se encareció más para el Estado (25,5% frente a 20,5%).
Los precios minoristas considerados en el informe tienen en cuenta cuatro cadenas de supermercados.
En el informe se exceptúan los precios minoristas de carne vacuna, argumentando la inexistencia de "información completa de la media res, principal corte adquirido a través de la UCA". Por tanto, no puede realizarse la comparación.
No obstante, se aportan datos sobre los precios por kilo de los cortes de mayor peso relativo. La aguja era adquirida en julio a $ 132,38 la carnaza de paleta a $ 139,67, la media res a $ 81,94, la nalga de adentro a $ 167,17 y el asado con vacío a un precio de $ 91,80.