Creo que Uruguay podría estar próximo a emitir en el exterior dadas las condiciones del mercado. Por una lado, en un contexto internacional de tasas de interés en dólares en cero o en niveles próximos a cero, los inversores buscan rendimientos más atractivos y esas tasas se las están dando ahora las emisiones de corporaciones y soberanos emergentes. Las colocaciones de este mercado en el exterior durante abril alcanzaron la cifra de US$ 23,8 mil millones, elevando a US$ 54 mil millones la totalidad de emisiones en lo que va del año, un 69% más que en el mismo período de 2008 (Bloomberg). Es dentro de esta corriente de colocaciones, que van desde las brasileñas Odebrecht y el grupo JBS Friboi, con intereses en Uruguay, hasta el gobierno checo, que el gobierno nacional se podría animar a salir a tomar fondos del exterior. Aunque los intereses siguen siendo aún altos, como consecuencia de los efectos de la crisis global en la formación del crédito, el mercado parece estabilizarse, a la vez que los inversores creen que lo peor de la recesión parece haber quedado atrás. La suba de precio que registraron los Globales uruguayos en las últimas jornadas, han dejado a los bonos de más largo plazo por debajo del rendimiento del 9,00% que se verificaba hace unas semanas atrás, mientras que los de mediano plazo rinden por debajo del 8,00% anual. Aunque creo que quizás es prematuro considerar una emisión global en estas circunstancias, sobre todo porque tenemos aún mucho para ver de esta crisis (en el corto plazo el domingo los resultados de los tests y de los bancos en los EE.UU.), a la vez que no hay que dejar escapar la avidez que existe por deuda emergente, no sólo en el mercado exterior sino también en el local.