La euforia con que los inversores recibieron el plan de 750.000 millones de euros para defender el euro duró poco. Ayer la moneda del bloque cayó a su nivel más bajo desde octubre de 2008 mientras crecen las dudas sobre la salud de Europa.
"La tentativa de estabilizar el euro tuvo un efecto a muy corto plazo", comentó Frederic Dick-son, de DA Davidson. Las dudas del mercado "se concentran sobre el impacto de ese plan, si es puesto en práctica, sobre el crecimiento en Europa, y más en general sobre las otras economías como la china, un importante exportador hacia la zona euro", agregó. Además, a los inversores no les queda claro aún cómo operará el plan.
La desconfianza llegó ayer al punto en que el euro cayó a su nivel más bajo en 14 meses a US$ 1,2359, luego de subir hasta US$ 1,30 el lunes, tras el anuncio del megaplan de la Unión Europea.
Asimismo el temor de los inversores a raíz de los déficits públicos de Grecia, Portugal y España hizo estragos en las bolsas europeas. París perdió 4,59%, Londres 3,14% y Francfort 3,12% mientras Milán perdió 5,26%. La bolsa de Atenas perdió 3,41% pero la caída más fuerte la registró Madrid, que perdió 662,8 puntos (-6,64%). En Wall Street, el Dow Jones cerró con baja de 1,5%.
"Los inversores necesitan más pruebas que los convenzan de la voluntad de los gobiernos de reducir sus déficits", dijeron los analistas del banco francés BNP Paribas.
Es que al parecer, los anuncios de Grecia de la semana pasada, de España el miércoles y de Portugal el jueves no fueron suficientes (ver aparte). Ayer se sumaron las de Italia que, según la prensa, planea un paquete de medidas que incluyen un congelamiento de un año de los salarios de los funcionarios, la continuación de la reducción de los presupuestos de los ministerios y un reforzamiento de la lucha contra la evasión fiscal.
La realidad es que los países europeos, según los analistas, deberán hacer esfuerzos mayores en la concreción de planes de reducción de déficits para que las especulaciones con el euro se reduzcan. Claro está que si Grecia no hubiese pertenecido a la Unión Europea, la voluntad de los países del bloque para aprobar asistencias habría sido muy distinta.
En los hechos, cuando las imágenes de los tres muertos en un banco incendiado en Atenas el pasado 5 de mayo dieron la vuelta al mundo, muchos entendieron finalmente que Grecia se había convertido ahora en el nuevo epicentro de un terremoto que hacía temblar al planeta financiero, menos de dos años después de la caída de Lehman Brothers.
En aquel momento, Grecia acababa de recibir la noticia de un plan de ayuda inédito de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 110.000 millones de euros para salvarla de la bancarrota a la que la conducía su colosal deuda pública (300.000 millones de euros, 113% del PIB).
Sin embargo, sería necesario el derrumbamiento de los mercados para que los líderes europeos y el Banco Central Europeo (BCE) acordasen finalmente un plan de rescate para toda la Eurozona por la astronómica cifra de 750.000 millones de euros. El megaplan fue aprobado el mismo fin de semana en el que la UE cumplía 60 años de vida. La realidad es que ya no se trataba de salvar a Grecia de la bancarrota, sino más bien de defender a toda la Eurozona, amenazada por los riesgos de contagio a otros países endeudados como España, Portugal o Irlanda, y al propio euro.
Según el diario El País de Madrid, que cita al jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente francés Nicolas Sarkozy llegó incluso a amenazar a la canciller alemana Angela Merkel con sacar a Francia del euro. Esta información fue desmentida el viernes por el gobierno español.
Fue necesario todo el poder de persuasión del presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, que habló de una crisis "sistémica", así como del director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn, y sobre todo del presidente norteamericano Barack Obama, que levantó su teléfono, para lograr la adhesión alemana.
Pero el cierre de los mercados de ayer dejó en claro que la cuestión aún no está resuelta. EN BASE A AGENCIAS
Estonia entra al bloque en 2011
La tormenta que vive el bloque de la Unión Europea no ha disuadido a Estonia que esta semana obtuvo luz verde para convertirse en el 17° miembro de la Eurozona a partir del 1° de enero de 2011. Estonia se encuentra en el extremo opuesto de Grecia con una deuda pública que representa el 7,2% del Producto Interno Bruto, el nivel más bajo de cualquier país de Europa, y con un déficit por debajo del 3% que representa el acuerdo de los países de la Unión Europea. De hecho, se estima que el déficit rondará el 2,2% del PIB este año.
El compromiso de querer entrar en la zona euro llevó a Estonia a establecer un tipo de cambio fijo que derivó en una inflación superior al 10% y que contrajo la actividad fuertemente al menos en los últimos tres años. El precio de equiparar su situación financiera a los estándares de la Unión Europea finalmente tuvo su recompensa: lo aceptaron.
La Comisión Europea dijo que de los nueve países que pidieron ingresar a la eurozona, sólo Estonia cumple con todas las condiciones. "Estonia ha logrado un alto grado de convergencia económica sostenible y está preparada para adoptar el euro el 1º de enero de 2011", afirmó Olli Rehn, comisario de la Unión Europea para Economía y Asuntos Monetarios.
Ahora habrá que esperar para ver cuáles serán los beneficios de entrar en la tormenta.
Europa se ajusta el cinturón
El miércoles, el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero presentó un plan que incluye un recorte de los sueldos de los funcionarios, la congelación de las pensiones y la supresión del llamado "cheque bebé", provocando la ira de los sindicatos que convocaron a una huelga el 2 de junio.
El jueves, fue el turno del primer ministro portugués José Sócrates, quien anunció un alza de un punto en el IVA, la reducción de los salarios de los titulares de puestos políticos y funcionarios públicos y un recorte de los gastos del Estado.
El viernes, Italia informó que reducirá el gasto en unos US$ 25.000 millones para llevar el déficit a 2,7% en 2012. Según la prensa, el gobierno planea un paquete de medidas que incluyen un congelamiento de un año de los salarios de los funcionarios, rebaja de presupuestos y mayor combate a evasión fiscal.