Los bancos de la región están bien posicionados para hacer frente la inestabilidad global según la calificadora de riesgo Fitch. Concretamente, en el caso de Uruguay, la agencia entiende que no habrá cambios sustantivos en el universo de las entidades bancarias evaluadas. "Todos los bancos privados son subsidiarias de entidades financieras del exterior, en general con buenas calificaciones. El sistema se ha consolidado notablemente y cuenta con holgada liquidez y capitalización, morosidad en niveles mínimos y muy elevadas previsiones", sostiene el informe de Fitch "Perspectivas 2012: Bancos del Cono Sur".
No obstante, advierte que aún persisten desafíos como "mejorar la rentabilidad, aumentar el crédito y reducir la dolarización". A juicio de la calificadora, los factores que afectan los resultados de los bancos locales son una liquidez muy holgada, márgenes financieros reducidos por las bajas tasas internacionales de interés y las variaciones en el tipo de cambio, "que introdujeron mayor volatilidad en los resultados por su impacto en la posición en moneda extranjera que tienen muchas entidades".
Asimismo, agrega que el ajuste por inflación "impactó fuertemente en los resultados de las entidades" por un crecimiento del 25% en los últimos tres años.
Fitch espera que la rentabilidad de la banca local siga baja en el mediano plazo. Para revertir esta tendencia señala que debería continuar el crecimiento del crédito al sector privado, aumentar su proporción en el total de activos, y generar dividendos por servicios, de manera de lograr mayores niveles de ingresos operativos.
"Desde la crisis de 2002 Uruguay ha ampliado su acceso a mercados internacionales y se ha convertido en una economía más abierta, estable y resistente a shocks externos. Así, ha logrado reducir notablemente su dependencia de Argentina y, por lo tanto, una eventual crisis de esta última no debería afectarlo tanto como en el pasado", afirma la calificadora.
Por otro lado, según Fitch, un cambio en la evaluación sobre los bancos de la región (Argentina, Chile y Uruguay) podría originarse como consecuencia de una "profundización de la inestabilidad en los mercados internacionales" que llevaría a una desaceleración fuerte de las economías locales y un deterioro importante de las carteras, aunque advierte que este no es el escenario que se visualiza para 2012. Fitch espera que la actividad económica en Chile, Argentina y Uruguay se desacelere fuertemente en los próximos dos años.